Una media maratón que marchó sobre ruedas

Dos centenares de patinadores se dieron cita en la salida ubicada en la calle Estación. /A. G.
Dos centenares de patinadores se dieron cita en la salida ubicada en la calle Estación. / A. G.

Iñigo Vidondo se impuso en la I Media Maratón 'Miranda de Ebro' de Patinaje de Velocidad, que tuvo una gran acogida

TONI CABALLERO

«La carrera ha sido un éxito total», así definió Aitor Vacas, segundo clasificado de la prueba y uno de los impulsores del evento, a la primera edición de la media maratón de patinaje de velocidad desarrollada en la ciudad. La actividad organizada por el Club de Hockey Lobos y la Agrupación de Patinaje en Línea, contó con la presencia de cerca de dos centenares de patinadores procedentes de diferentes puntos de la geografía nacional. Desde equipos profesionales completos llegados desde el País Vasco, donde existe una gran tradición por esta disciplina, hasta corredores mirandeses que participaron a nivel individual para pasar un buen rato.

Un total de 21 kilómetros repartidos en cinco vueltas a un circuito que recorrió varias de las principales arterías de la ciudad, como la calle La Estación, que fueron cortadas al tráfico a las 9.00 horas. «Para una ciudad que no tiene tradición en patinaje, que haya habido unas 200 personas patinando es un éxito total, más aún cuando en lugares como Barcelona participan unas 1.000», reiteró Vacas, que cuajó una gran participación finalizando en segunda posición.

La organización del evento contó con la ayuda de 60 voluntarios a lo largo del trayecto para que los corredores gozasen de todas las garantías de seguridad y asistencia. «Agradecer a Protección Civil, Policía Local, Cruz Roja y el resto de personas que han colaborado; también hay que darle las gracias a toda la gente de Miranda que se ha levantado temprano expresamente para disfrutar de la media maratón», aseveró Aitor García, director de carrera y promotor de la iniciativa.

Asimismo, la prueba que se dirimió en la recta final ubicada en la calle La Estación, punto en el que Iñigo Vidondo consiguió imponer sus atributos y experiencia para hacerse con la medalla de oro del certamen por delante de Aitor Vacas e Iker Mújica. Así, Vidondo sumó un reconocimiento más a su extenso palmarés. Un expediente que cuenta con numerosos galardones y que cerca estuvo en el pasado de llevarle a los Juegos Olímpicos en la modalidad de patinaje sobre hielo, pero se quedó a dos décimas. «Es la única carrera que te faltaba, la hemos creado para que la ganases», bromeó el director de la cita.

La velocidad punta del vitoriano, que llegó a alcanzar los 55 kilómetros por hora, le ayudó a desnivelar la batalla con el ya citado Aitor Vacas, campeón de España en 2016; integrante de la selección española de patinaje de velocidad y ganador de la media maratón de patinaje disputada en Tudela hace dos semanas. El ganador completó los cuatro giros en un tiempo de 35 minutos, aproximadamente 7 minutos por vuelta. «La organización ha estado genial, la señalización ha sido perfecta, estoy muy contento. Las curvas, a esta velocidad tan alta, eran bastante estrechas, pero la recta estaba perfecta», analizó el flamante campeón de la media maratón.

Por su parte, la primera fémina en atravesar la línea de meta fue Idoia Martínez de la Fuente. Por detrás, María Peru y Alicia Elizalde completaron los primeros puestos femeninos.

La actividad organizada por las dos entidades mirandesas de patinaje, en colaboración con el Ayuntamiento, suscitó una gran interés por parte de la ciudadanía mirandesa, que se acercó hasta los diferentes puntos del recorrido para disfrutar de la velocidad de los patinadores. Sin embargo, y pese a que el evento principal de la jornada era la carrera en la que brillaron los profesionales, el objetivo principal de la jornada no fue otro que impulsar un deporte creciente en nuestra ciudad, resaltando su espíritu popular.

Para ello, los promotores de la media maratón también programaron una carrera infantil. En esta segunda prueba, 43 niños y niñas mirandeses, de edades comprendidas entre los 5 y los 15 años, patinaron entre las calles Río Ebro y la calle Cantabria de la ciudad. Posteriormente, a las 12.30 horas, se procedió a realizar la entrega de premio en la que los ganadores recogieron sus respectivos trofeos y productos. Además, también tuvieron lugar varios sorteos de premios para el resto de participantes.

Como broche final a una jornada histórica para el patinaje mirandés, el Pabellón del Ebro, «nuestro hábitat natural», en palabras de Aitor García, acogió una comida popular conformada por la gran familia de colaboradores y organizadores del evento. Una paellada que hizo las delicias de las 98 personas que hicieron posible la primera carrera de patinaje de velocidad en Miranda, una iniciativa que marchó sobre ruedas durante toda la jornada.