Dos líos y a luchar hoy contra el corte

Rahm sale de un búnquer durante la vuelta de ayer./REUTERS
Rahm sale de un búnquer durante la vuelta de ayer. / REUTERS

Los doble bogeys son el lastre reincidente que impide a Jon Rahm sacar más partido de un juego aseado en Irlanda (+2)

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Esto da muchas vueltas. Cierto. Pero mejor ir en el vagón de cabeza donde las turbulencias parecen no hacer tanta mella. En cinco horas, Jon Rahm pasó ayer de ser el foco de atención como defensor del título en el Open de Irlanda a tener que recurrir hoy a una actuación y tarjeta notables para no tener problemas con el corte, de cuya marca le separan dos golpes. «Es golf», vaya por delante. Todo puede pasar, aunque hacer a tiempo los deberes supone un estado mental de menor crispación. Claro que con lo que le ronda al de Barrika por la cabeza nunca se puede aventurar nadie porque sus reacciones geniales afianzan esa sensación unánime que desprende. Es un jugador diferente.

Sirva el preámbulo para reconocer que el vizcaíno ayer pinchó en hueso en Ballyliffin. Pero su +2 no se corresponde con un día aciago en el que nada sale. El putter le pudo procurar algún dividendo más. También los hierros encontrando posiciones a bandera más factibles. Pero el déficit se concentró en dos líos en los que se metió en el ecuador de la jornada. Seguidos. Sendos doble bogeys al 18 (partió desde el tee del 10) y al 1 que le castigaron hasta retrasarle a dos golpes de la marca en la que quedó ayer establecido el teórico corte.

Otaegui y Elvira actúan de vigías entre los españoles

Dominó la primera jornada el neozelandés Fox con 67 golpes (-5). Un puntaje incluso algo mejor del esperado. La única referencia previa de este campo en una cita de nivel (Open de Irlanda del Norte en 2002) acabó con sólo cinco jugadores bajo el par del campo. Claro que entonces no se dieron las condiciones veraniegas de la actualidad, que permiten ganar muchos metros en las rodadas y apurar opciones con el putter desde la zona más lejana de los greens. La nutrida representación española contó prácticamente con los mismos vigías que la primera jornada en Francia. El donostiarra Otaegui y el cántabro Elvira cerraron con notable alto y un -3 que les permite jugar con menos presión. Campillo y Fernández-Castaño fueron, con un golpe menos, los que consiguieron restarle al Ballyliffin Golf Club.

El primer percance fue fruto de una mala salida enlazada con una deficiente recuperación. Dos bolas en la maleza y cuando salió de ella con el tercer golpe se fue a un búnquer. ¿Síndrome del 12 de Le Golf National? No fue tan grave, pero tampoco atinó saliendo de la trampa de arena y no embocó desde cuatro metros. Doble bogey anotado. El siguiente le llegó enlazado. Estavez no fue efecto reacción e influyó el capricho de la bola al botar mal. En vez de tantísimos metros de rodada como acumuló, esa vez acabó en un búnquer y con una incómoda situación que le impidió ir más allá que salir de la trampa y recuperar la calle. El hoyo ya venía torcido y lo cosnumó tripateando. Otro doble bogey. Se quedaron aguados los birdies al 13 y 17, que junto a un bogey en el 14 eran las únicas variaciones al par hasta entonces.

Ocasiones para restar

Cruzado, como debe estarlo en esas situaciones, su juego volvió su ser y dispuso de ocasiones para ir adelgazando su tarjeta, lo que sólo logró en el 4, el último par cinco que le restaba. Su frustración la procuraba, sobre todo, uno de sus compañeros de partido. El norirlandés Graeme McDowell se daba varios paseos por zonas delicadas del rough mientras el de Barrika lanzaba misiles que eran fantásticos prólogos para restar. Pero ambos llegaban en igualdad de condiciones a los greens y el de Portrush estaba, además, especialmente encelado a la hora de manejar el putter. peor incluso le fue a Rafa Cabrera Bello. El de Maspalomas había arrancado con dos birdies en las tres primeras banderas, pero se fue diluyendo la eficacia de su juego y entre el 15 y el 4 se dejó seis golpes que explican su +4. Tras no pasar el corte en París está en riesgo de repetir en Irlanda, en un Open en el que es asiduo a los buenos resultados.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos