Boxeo

Jonfer recupera la sonrisa y la pegada en Ponferrada

Jonfer recupera la sonrisa y la pegada en Ponferrada
Adrián Rubio

Provoca el abandono del venezolano Michel Marcano en el cuarto asalto y quiere volver a pelear en Bilbao cuanto antes

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Jon Fernández volvió al ring. Por sus fueros, demostrando una clara superioridad ante el venezolano Michel Marcano, al que conminó al abandono tras tres asaltos plenos de actividad en los que el americano besó la lona en dos ocasiones. Era el regreso a la tarima del púgil de Etxebarri desde que perdió a los puntos en septiembre su cinturón WBC Silver en el Firelake Arena frente a O'Shaquie Foster. Necesitaba volver a sentir el feeling de su esgrima, la sensación de controlar el tempo del combate, la colocación de sus mejores golpes en la diana que portaba su oponente. Y todo ello sucedió en el pabellón Lidya Valentín de Ponferrada en la noche del sábado.

La tarjeta de visita de su rival era un aviso. 17-1-1, con 14 desenlaces antes del límite. Si bien el historial de sus rivales no decía nada, hay que pegar para administrar cloroformo a más de una docena de adversarios. Venía el barcelonés venezolano de sufrir su única derrota previa en junio cuando viajó a Ciudad Juárez en busca del cinturón de promoción WBC Fecarbox, pero su cruzó en su camino un rudo retador mundialista como Miguel Román que le derribó en el segundo round.

Ante Jonfer, Marcano quiso eludir las buenas manos del vizcaíno con voleas muy abiertas, poderosas de munición sobre todo en su derecha, pero pagaban el peaje de dejar mucho espacio para que el pupilo de Celaya y Tinín Rodríguez facturara manos sin cesar. La zurda del excampeón Silver WBC era el recurso, el aviso que indicaba a Marcano cual debía ser su lugar en la lona. En cuanto despreciaba la barrera el americano era alcanzado por los uno-dos basados en la ventaja de envergadura del púgil vasco.

Así le llegó el primer desmoronamiento, cazado con un uno-dos en el mentón al final del primer asalto que provocó la cuenta de protección, ampliada para recuperar el resuello con el tañido de la campana. Salió Marcano con rabia en el segundo round, buscando recuperar la ya clara desventaja. Fue entonces cuando Jonfer activó una nueva estrategia y buscó desinflar a su rival. Bajo el axioma de que el árbol se tala desde el tronco, buscó el hígado y las costillas y el castigo enfurecía al venezolano, por momentos peligroso como un animal herido.

Y llegó el tercer acto en el que Jon Fernández hizo uso de las dos imágenes mostradas: los directos doblados con uno-dos del primer asalto y la búsqueda de la línea de flotación vista en el segundo. Y la caza fue efectiva. Marcano volvió a doblar la rodilla y aunque alcanzó por sus medios la esquina declinó volver a recibir mayor castigo con lo que Jonfer elevó su marca a 17-1 incluyendo el decimoquinto desenlace por la vía rápida.

«Conocíamos el peligro de Marcano y su heterodoxo modo de pelear. Por eso la importancia del uno-dos. Estoy muy contento de brindar esta victoria al boxeo y a toda la gente que me ha apoyado estos meses», dijo el de Etxebarri que avanzó que tras descansar y disfrutar de las fiestas navideñas en familia espera «retomar los entrenamientos para poder volver a pelear en Bilbao lo antes posible».