Balonmano | Mundial

España jugará el torneo preolímpico

Jordi Ribera, seleccionador nacional de balonmano. /EFE
Jordi Ribera, seleccionador nacional de balonmano. / EFE

La paciencia premió al equipo de Jordi Ribera en la segunda mitad para derrotar al Egipto de Davis

MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

España jugará el torneo preolímpico al conquistar la séptima plaza del Mundial tras derrotar con autoridad a Egipto, dirigido por el expucelano David Davis. Los Hispanos hicieron gala de la paciencia tras una primera parte en la que Egipto se le subió a las barbas, donde los rebotes siempre acababan en manos africanas y donde sus estrellas consumían sus fuerzas, para tras el descanso dar la puntilla en el momento preciso y con una calidad y precisión exquisitas de la mano de la primera línea formada por el jugón Gurbindo, Raúl Entrerríos y el cañonero Cañellas. Con este partido, la selección española cumple un ciclo y algunos de sus veteranos dirán adiós al equipo nacional después de muchos años de servicio. El torneo preolímpico ya debe servir para que nuevos valores den un paso adelante y se postulen con la camiseta nacional.

36 España

Pérez de Vargas (17 paradas), Ferrán Solé (7, 2 de penalti), Gurbindo, Entrerríos (5), Cañellas (9), Aguinagalde, Ángel Fernández (1) –siete inicial–, Corrales, Alex Dujsebaev (1), Virán Morros, Aleix Gómez (4), Aitor Ariño (3), Guardiola, Goñi (2) y Figueras (4).

31 Egipto

Eltayar (2 paradas), Eissa (3), Abdou, Elahmar (9, 1 de penalti), Shebib (6), Abdelrahim (1), Sanad (3) –siete inicial–, Hendawy (9 paradas), Elmasry (1), Omar (3, 1 de penalti), Khairy, Elderaa (1) y Zeinelabedin (2), Hagag (2) y Elwakil (3).

marcador cada cinco minutos
3-2, 6-5, 10-10, 13-12, 14-14 y 17-18,20-21, 25-22, 28-24, 31-28, 34-29 y 36-31.
árbitros
Gjeding Martin y Hansen Mads (Dinamarca). Excluyeron a Virán Morros (min. 12), Cañellas (min. 45 y 48)y a Eissa (min. 11), Zeinelabedin (min. 18), Elwakil (min. 34) y roja directa a Elmasry (min. 16).
incidencias
Partido disputado en el Jyske Bank Boxen de Herning.

David Davis propuso un partido abierto y su selección saltó a la cancha sin ningún tipo de recelo ante la poderosa España. Con un ataque muy dinámico, hombres capaces de encarar el uno contra uno y lanzadores sin ningún tipo de resquemor al lanzamiento exterior, Egipto puso en serios aprietos a la defensa española, que no acaba de cogerle el ritmo al juego africano y no decidía bien la acción a abortar. El zurdo Elahmar era una pesadilla, pero también el pivote Shebib o los lanzadores Zeinelabedin, Omar o Hagag. Afortunadamente, España tampoco encontraba especiales dificultades en sobrepasar la línea defensiva egipcia, y más aun tras la expulsión con roja directa del pilar central africano Elmasry mediada la primera parte por un manotazo a la cara de Guardiola. Hasta ese momento, España mandaba en el electrónico con mínimas ventajas, pero no supo aprovechar incluso una doble superioridad y la suerte se puso de lado de los egipcios con seis o siete rebotes que les favorecieron para adelantar y marcharse al descanso con un engañoso 17-18.

Ribera estuvo muy acertado con el tiempo muerto al descanso para aconsejar a sus hombres paciencia y tranquilidad, a la espera de tiempos mejores tras el receso. Y así fue. David Davis, consciente de que sus estrellas no aguantaban los sesenta minutos, ordenó una defensa 5-1. Unos minutos de acoplamiento, en los que incluso Egipto tuvo balón para irse de tres goles, y salió a relucir la capacidad de juego de la primera línea hispana, con un Gurbindo soberbio que dejaba a sus compañeros siempre en la mejor opción. Además en defensa, la ausencia de la amenaza de Elahmar dejaba en clara inferiorida a los africanos. En apenas cinco minutos, cinco goles de diferencia, con toda una variedad de juego ofensivo, desde robos, contragolpes, cruces, balones al pivote y el cañón siempre disponible de Cañellas. Intentó Ribera colocar a Alex Dujsebaev en esos momentos, pero enseguida rectificó para dar continuidad a Gurbindo, un lujo de zurdo. Y en el pivote, Aguinagalde, inédito en el Mundial, dejó su puesto a un Figueras que se movía como pez en el agua tras la adelantada defensa egipcia. Con la cómoda ventaja, la vuelta deElahmar, Elwakil o Shebib ya no fue obstáculo para el total dominio de España, apoyada como siempre en un excelente Pérez de Vargas bajo los palos.

 

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