Embarcadas en un proyecto olímpico

Elena Rodríguez, a la izquierda, y Edurne Fernandino preparan la embarcación para salir al pantano a entrenar./afa gutiérrez
Elena Rodríguez, a la izquierda, y Edurne Fernandino preparan la embarcación para salir al pantano a entrenar. / afa gutiérrez

La alavesa Elena Rodríguez y la navarra Edurne Fernandino se entrenan cada día, dirigidas por el venezolano Andrés Lage, con la vista puesta en unas olimpiadas

OLGA JIMÉNEZ

El club náutico Aldayeta ha creado un equipo de regatas con dos mujeres preparadas para el asalto olímpico. Edurne Fernandino y Elena Rodríguez entrenan diariamente en su embarcación Laser Radial bajo la supervisión de Andrés Lage, preparador venezolano de origen español que ha impulsado un proyecto que pretende fomentar la práctica de la vela en el embalse de Ullíbarri-Gamboa.

Por eso, no tiene nada de extraño que en tierra de secano como es Álava no se encuentren referentes en un deporte como la vela. Solo Jaione Ayastuy, varias veces campeona del mundo en la clase vaurien, acercó a los alaveses este complejo mundo de infinidad de embarcaciones y modalidades que compiten en lugares con más tradición. A veinte minutos de Vitoria, se encuentra un paraíso desconocido como es el embalse de Ullíbarri- Gamboa, un lugar de una excepcional riqueza ecológica y amplios espacios de ocio donde poder disfrutar de una gran oferta de deportes náuticos como el windsurf, piragüismo, remo, optimist, vaurien, raquero, crucero o el más novedoso paddle surf.

El club náutico de Álava Aldayeta crece con prudencia. Hace un año aceptó el ambicioso proyecto que les ofreció Andrés Lage. Este venezolano de origen italo-español les convenció para crear un equipo de regatas y soñar con llevar a dos de sus integrantes a unos juegos olímpicos. Ese sueño es ahora lo que impulsa a este grupo de diez integrantes donde Edurne y Elena son las referentes. Ellas quieren ser olímpicas y no cejarán hasta conseguirlo. «Veo muy factible que puedan ir, aunque la inexperiencia se paga. Como es un deporte longevo, que se puede practicar pasados los 40 años, cuanto más maduro eres, más puedes manejar la parte psicológica, la ansiedad, los nervios, la toma de decisiones y la preparación durante todo el proceso», comenta Lage.

La gran esperanza de la vela

Edurne Fernandino es una pamplonesa de 23 años que desde niña sintió ese amor por la navegación que sus abuelos le trasladaban cada verano en Ibiza. En Navarra descubrió un equipo de optimist y se inició para competir en Liga Vasca y campeonatos de España en Laser Radial. «Ser olímpica era una ilusión que me parecía imposible porque no tenía los medios. Con Andrés como entrenador sí se puede soñar con ello. Lo que tenemos que hacer el año que viene es ir a todas las regatas internacionales posibles, medirnos con las demás y coger más nivel. Yo veo mi progresión. Creo que voy aprendiendo rápido y si es más fácil navegar con menos viento, estoy ampliando ese margen y cada vez voy mejor con más viento», reconoce la deportista navarra.

El caso de Elena Rodríguez es especial. Con solo 15 años, es la gran esperanza alavesa de la vela. Se ha proclamado recientemente campeona de Euskadi absoluta en Laser 4.7. Adelantada a su tiempo y con cierta precocidad, sus cualidades apuntan a objetivos ambiciosos. También se proclamó subcampeona de España sub'17 y el año pasado estuvo cerca del top 50 en el campeonato de Europa sub'18. Desde que Andrés Lage la descubrió con 12 años, no dudó en reclutarla para convertirla en una campeona. El pasado año realizó una gira profesional completa por Europa que le llevó desde Palma de Mallorca hasta Kiel (Alemania). «El colegio San Viator me ha apoyado en mi gira, facilitándome el poder presentarme a exámenes más tarde. Mientras estuve en la gira aprendí muchas cosas. Empecé en marzo en Palma y he estado en Holanda, Francia, Alemania, Dinamarca y Croacia. Es un gran sacrificio, pero a mí me gusta lo que hago. Por la mañana voy al colegio, al mediodía como y hago deberes para por la tarde entrenar en Aldayeta», relata esta adolescente con sonrisa angelical. Su verano no es el de una chica de su edad. Participará en el campeonato mundial sub'21 en Polonia en Laser Radial y en el sub'18 en la clase 4.7. Después viajará a Dinamarca para realizar un training camp que le servirá como preparación para el mundial sub'18 de Laser Radial en Alemania.

Entre tanta nomenclatura, quien no esté muy puesto en este deporte, se pierde. La diferencia básica radica en la vela. Una embarcación 4.7 laser de vela ligera viene a costar 7.500 euros. Aun siendo caro, se puede adaptar al bolsillo comparado con los 30.000 euros de otros barcos. Al precio hay que añadir el desplazamiento para competir. Es la razón por la que Andrés, Edurne y Elena apostaron por la clase olímpica laser radial y en la que han depositado sus sueños y esfuerzos.

El embalse de Ullíbarri-Gamboa es un paraje de asombrosa belleza y el lugar de entrenamiento marcado por una climatología adversa en invierno, donde ni la nieve ni las temperaturas bajas son impedimentos para salir a navegar. «Lo mejor que tiene este pantano es que es muy práctico, porque está cerca y nos ahorra tiempo de ir al mar. Siempre hay viento y dependiendo de la temporada, al ser un lago es oscilante, cambia de dirección, va y viene. En el mar es más estable», destaca el entrenador sudamericano. Ese es el as en la manga que se guardan cuando compiten en mar, aunque en septiembre realizarán varios 'training camp' en Palma de Mallorca, Cádiz y Palamós para perfeccionar la técnica de la ola.

Referente en la zona norte

El sueño olímpico, con Edurne y Elena como compañeras y rivales, ya que solo una de las dos sería la seleccionada por la federación española en el supuesto de lograr la clasificación, es solo una parte de un proyecto con una segunda parte ambiciosa que traza un medio-largo plazo en la hoja de ruta: la creación de un centro de alto rendimiento referente en la zona norte del país. «Todo se lo llevan las Islas Canarias, Cádiz y Barcelona. Tener un punto de referencia en el norte donde se pueda navegar tanto a nivel amateur como profesional con una escuela, cursillos, es algo factible. Si, además, nos hacemos fuertes a nivel deportivo y aprovechamos que Vitoria es ciudad universitaria, mucha gente podría priorizar el venir aquí para poder continuar con su preparación», apunta el preparador venezolano.

Mientras tanto, Mario Crucelegi, Asier Zubia, Mirentxu Cereceda, Jon Basáñez, Daniel Rodriguez, Nerea Cereceda y las protagonistas Edurne Fernandino y Elena Rodríguez, forman parte de una escuela de vela en crecimiento que puede consolidarse si los éxitos continúan y se certifica la presencia alavesa en unos juegos olímpicos.

 

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