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Golf

Rahm sigue en el Top-10 en Los Ángeles

Rahm, en un momento del torneo./Reuters
Rahm, en un momento del torneo. / Reuters

Ayer jugó 31 hoyos seguidos y acaba de cerrar hoy los cinco restantes para cumplir con las dos vueltas en -5

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Un galimatías. Pero no queda otra. De tarde en tarde sucede en un planeta golf en el que el PGA Tour se rige, precisamente, por un recorrido desde la costa oeste a la este siguiendo los más lógicos designios climáticos. Pero, a veces, la naturaleza juega una mala pasada y ha sucedido esta semana en Los Ángeles. No es exactamente el enclave de la canción que dice que «nunca llueve en el sur de California», pero las tormentas se cebaron con el Riviera Country Club en Pacific Palisades, en el área de influencia de Los Ángeles. Cayó tanta agua que las suspensiones, retrasos y partidos interruptus obligan a la organización del Genesis Open a maniobrar sobre la marcha para tratar de recuperar parte de lo perdido. Jon Rahm puede hablar con conocimiento de causa de cómo se siente un jugador en estas condiciones inabarcable y totalmente inesperadas. Porque el de Barrika se ha tenido que meter entre pecho y espalda 31 hoyos seguidos, con un parón inferior a una hora entre el final de la primera vuelta y el inicio de la segunda.

La buena noticia es que no hay temporal que le descabalgue del Top10, en el que hasta ahora ha fijado este curso su residencia en el PGA Tour. Acababa el primer bucle con -4, dejando algunas perlas tanto en la contundencia de sus primeros nueve hoyos como en la ejecución con el putter, con aciertos, varios, desde ocho, diez y doce metros. Entregó su tarjeta en el control y ni se cambió de ropa. Pasó por el vestuario de jugadores, se hidrató y repuso su caddie Adam Hayes todo lo necesario en alimentación de combustión y digestión instantáneas y bebida energética. Y a la carga de nuevo. Llovía lo suyo, a rachas, pero con la obsesión de los mentores del torneo por intentar proclamar un ganador mañana domingo, se sabía que la actividad continuaría hasta que la luz natural se disipara.

Junto a Kuchar y DeChambeau ha jugado a gran ritmo, pero ha perdido finura y tacto por la sobredosis de golf. Cazó la segunda bandera del nuevo trazado para establecer en su cuenta un -5 que permanecería inalterable. Pudo ir tachando hoyos hasta el 4, que hacía el número 13 en la segunda vuelta. Ya casi no se veía y la bocina retumbó por Riviera para dar por acabada la actividad.

Al vizcaíno se le ha resistido restar, pero no así a otros competidores que se han reencontrado en esa segunda vuelta. Caóticas, por ejemplo, las de McIlroy o Sergio García, con el castellonense en un +4 que le acercaba al precipicio. Pero el irlandés se ha puesto las pilas y con un soberbio -8 se ha colocado en los puestos cabeceros, aunque aún con cuatro golpes de demora sobre los líderes provisionales en casa club, Justin Thomas y Adam Scott (-11). Por su parte, el de Borriol ha mejorado lo suficiente para hacer las paces y tablas con el campo, quedando a la espera de que el corte no le alcanzara.

Esta tarde Rahm ha completado en poco más de una hora los cinco hoyos que le restaban y no ha variado su situación. Ahora debe esperar a que concluya al completo la segunda vuelta, cuyos últimos partidos estaban previstos arrancar a las 18.35 (hora española). Al haber corte, es imprescindible saber dónde se coloca la marca. Después, la intención es volver a hacer salir a quienes sigan en liza por tríos y desde los tees del 1 y el 10 al unísono para volver a tratar de recuperar la disputa del mayor número de hoyos posible hasta que caiga la luz. No se quiere dejar una jornada doble al completo para este domingo porque las previsiones anuncian que el agua volverá a ser protagonista en un Genesis Open en el que el de Barrika, a seis golpes de los mejores, no se cierra ninguna puerta. Aunque esa diferencia podría crecer porque Jordan Spieth (-7) comienza en estos momentos su segundo recorrido.