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Golf

Rahm se codea con los mejores en Los Ángeles

Rahm se codea con los mejores en Los Ángeles

Imagen de máxima concentración del de Barrika, que acaba a cuatro golpes del líder e inicia seguido la segunda vuelta

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Ha vuelto Rahm a la competición con las pilas cargadas. Tras enlazar tres torneos seguidos y descansar una semana que aprovechó para impregnarse de compañía familiar, se ha personado en Los Ángeles con el afán de mantener su progresión, la que le mantiene en sus últimas cinco actuaciones en el Top10, con una victoria en el lote en el Hero de Bahamas. Seguro que se sintió encajonado el jueves cuando la lluvia le impidió, como a la mitad del elenco, ponerse en marcha en un Riviera Country Club, sede del Genesis Open, en el que debuta. Ya se sabe que el vizcaíno no le hace ascos a los campos desconocidos. Al contrario, suele dar la nota al amoldarse inusualmente bien a la carencia de precedentes.

Sus primeros 10 hoyos este viernes por la noche fueron para enmarcar. Comenzó una secuencia de birdie-par que le llevó al -3 en las cinco banderas iniciales. Conquistando calles y greens, cada salida mejoraba la anterior. 304, 314, 325 yardas y la bola perfectamente posicionada para seguir la hoja de ruta prevista. Especialmente meritorios dos momentos relacionados con un putter al que ha domado respecto a anteriores actuaciones. En el 4 un putt de once metros rodó a un dedo del agujero. Era una forma de calibrar la mira, de ajustar el tacto de sus manos. Porque en el siguiente, con un paso más aún de distancia, delineó el golpe perfecto. Doce metros con la bola dirigida a un arco d un metro por la derecha del hoyo para ir rectificando, corrigiendo la deriva por la línea imaginaria de la caída precisa. Uno de sus golpes de la temporada.

No corrió la misma fortuna en dos intentos más con el putter porque la hierba a contrapelo frenó sus ansias. Daba igual. La exquisitez en la ejecución le hizo rebajar en cuatro golpes el par del campo en los diez primeros hoyos, en los que tomó todas las calles, menos una caída en búnquer, y sólo se le escaparon dos greens. Dicen las estadísticas que del 11 al 15 es donde se empina Riviera, el tramo en el que hay que tirar de pico y pala porque las trampas acechan. El vizcaíno a punto estuvo de contradecirlo porque en el par 5 del 11 sólo la mala fortuna le evitó seguir coleccionando banderas conquistadas.

El tercer golpe iba directo a trapo. Tanto que la bola impactó contra el mástil con tan mala suerte que salió despedida hacia uno de los búnquers que protegen el tapete. Aún así, tiró de comodín, de polvos mágicos para ejecutar una gran salida que al menos le permitió cumplir con el par. No pudo hacerle en el siguiente hoyo. Se lío en la salida y más todavía en el segundo golpe que acabó fuera de plano. Con el tercero sólo se acercó al fringe (primer anillo de rough segado en el green) y dos putts confirmaron el primer bogey.

La capacidad de reacción del de Barrika fue inmediata. Serio, estricto en su lenguaje corporal, tremendamente concentrado y más paciente a la hora de tomarse su tiempo y leer las caídas en los greens, maduró su juego. Volvió a conquistar todos los tapetes restantes menos el último y se cobró dos nuevos birdies en el 16, con un putt de ocho metros, y el 17 pese a haber visitado el búnquer. Se le fue la mano, fue una mano, en la salida del 18, sorprendentemente corta y desviada y el bogey dejó su tarjeta en -4, a cuatro golpes del liderato provisional de Holmes tras embocar en uno en el 6. Noveno puesto compartido y toda la provisionalidad del mundo porque al filo de las once de la noche se puso en marcha Rahm en la segunda jornada para tratar de recuperar lo perdido el jueves hasta que la luz le permitiera jugar. No descansó ni una hora y se metió en faena desde el tee del 10.