«Un despiste y la regata está perdida»

La embarcación de Zierbena navega en 'popare' en la sesión preparatoria celebrada el jueves. /Manu Cecilio
La embarcación de Zierbena navega en 'popare' en la sesión preparatoria celebrada el jueves. / Manu Cecilio

El CORREO sigue un entrenamiento con la tripulación de Zierbena que aspira a sumar su primera Concha

JULEN ENSUNZA

La semana de La Concha se hace eterna. Los remeros quieren que llegue cuanto antes el segundo domingo para poner fin a la tensión acumulada y poder ondear la madre de todas las banderas. La polémica suscitada tras la sanción a Urdaibai por un choque de palas con Zierbena en la calle de esta última ha hecho que se hable más estos días del incidente y sus consecuencias que del gran espectáculo deportivo vivido el pasado domingo y ha condicionado también las sesiones preparatorias. Los 'galipos' afrontan el segundo y definitivo asalto en primera posición con una renta de 86 centésimas sobre Hondarribia y la expectación es máxima. Las apuestas están a la par. EL CORREO ha tenido la oportunidad de seguir un entrenamiento con los hombres de Juan Zunzunegui 'Zunzu' para testar sus sensaciones. La cita fue el jueves en las instalaciones del club.

El goteo de remeros hacia el pabellón comienza a partir de las 18.00 horas. El entreno está programado para media hora más tarde. A la salida del vestuario todos ellos firman una camiseta que tienen previsto regalar a un seguidor, pasan después por la báscula para controlar el peso y bajan al hangar a preparar la trainera. El proa Raúl García y el patrón, Borja Gómez, son los últimos en llegar desde Cantabria. «Vienen a menos cuarto por el trabajo», apunta el técnico. Mientras se cambian a la carrera, el resto de compañeros saca la embarcación al exterior y la coloca sobre unos neumáticos para que el preparador instale una pestaña en la proa para evitar que entre agua durante la sesión.

Las bromas se suceden. «Si la mar está plato. Hoy ni nos movemos» apunta Sergio Montenegro que junto al veterano Iker Pascual llevan la voz cantante señalando a la dársena. Pero lo cierto es que fuera su estado no es precisamente 'bare'. Durante la pequeña sesión fotográfica en tierra continúa el buen rollo. «¡Que no parezca que celebramos la bandera antes de ganarla eh!», lanza de nuevo Montenegro al fotógrafo al que otro de los integrantes del plantel -Fran Montes- ha decidido bautizar como Jordi Évole por su gran parecido.

A la hora de echar la trainera al agua, los 'galipos' coinciden en la rampa con las chicas de Kaiku que también participan en La Concha. Cada uno tiene perfectamente automatizada su misión y en un par de minutos la tripulación se encuentra ya lista para salir a entrenar. Zunzunegui, que en las jornadas previas ha realizado cambios durante el entrenamiento, apuesta esta vez por una sesión en la que sólo participarán los 14 artífices que ganaron el primer asalto y que, salvo contratiempo, volverán a estar en la línea de salida mañana. El resto, en su mayoría canteranos, se ejercitarán en el gimnasio.

Nada más abandonar el abrigo del puerto de Zierbena comienza el meneo. La trainera se detiene un par de minutos y el técnico vigués -ejerce de 'cobre' en la sexta tosta- toma la palabra con su habitual voz pausada pero contundente. «Quiero máxima concentración, ni un fallo. Sin presiones pero mentalizados porque una tontería, un despiste y la regata está perdida», reclama. Las bromas previas han dado paso a semblantes serios y concentrados. Los deportistas conocen el grado de exigencia que requiere el técnico y también ganar en La Concha. Están a un paso de cumplir su sueño.

El castreño Adrián González bebe agua durante un pequeño descanso #con Fran Montes tras él.
El castreño Adrián González bebe agua durante un pequeño descanso #con Fran Montes tras él.

Series cortas

Los primeros minutos de calentamiento la tripulación funciona por secciones. Primero ponen sus remeros en marcha las tres bancadas de popa y posteriormente éstos dejan de hacerlo y comienzan los de proa. La situación se repite varias veces hasta que la cuadrilla comienza finalmente a trabajar a bloque. La ola golpea de proa y al llegar a la altura de lo que se conoce como el cajón, los 'galipos' realizan una maniobra. Fuera del superpuerto de Bilbao media docena de mercantes esperan turno para entrar mientras cae la tarde y la trainera parece empequeñecerse.

Cuando la cuadrilla ha roto a sudar -20 minutos de sesión, aproximadamente-, la embarcación vuelve a parar y 'Zunzu' toma de nuevo la palabra al tiempo que los deportistas se hidratan. «Ahora vamos con las salidas. Pensamos lo que hacemos. Tener claro que hay que salir de la isla con todos», lanza contundente el míster. «¡Venga equipo eh, salida de regata!» anima el castreño Adrián González que ya sabe lo que es ganar La Concha con Kaiku.

A una orden del patrón comienzan varias series. Primero cortas y después más largas. De cero a cien revoluciones en un suspiro. Al aproximarse por segunda vez al cajón la embarcación vuelve a virar. En La Concha sólo hay una ciaboga, pero normalmente es clave. Los 'galipos' paran un par de minutos otra vez para recibir nuevas instrucciones. Encaran el tramo final del entrenamiento y 'Zunzu' ordena series cortas a velocidad de crucero que alterna con periodos de recuperación. «El equipo ha llegado fresco y ahora toca mantener», recalca el míster.

Los remeros de Zierbena esperan órdenes para sacar la trainera del pabellón.
Los remeros de Zierbena esperan órdenes para sacar la trainera del pabellón.

Ánimos constantes

La trainera navega suelta y firme de proa a la ola, y a la zodiac que la acompaña le resulta complicado seguirle, no para de saltar. A la vuelta hacia tierra, la situación se repite. Los patroneados por Borja Gómez se lanzan a tumba abierta en 'popare' ante los constantes ánimos y silbidos del pedreñero. «Va, va, aaacaba, aaacaba, aaacaba», repite de forma machacona mientras sujeta con firmeza el remo de gobierno. A la hora de desembarcar en el puerto de Zierbena, el equipo coincide de nuevo con las kaikutarras que han llegado unos minutos antes a la rampa y mientras esperan pacientes su turno desde las tostas 'galipas' demandan el aliento femenino de cara a la batalla final. Toda ayuda es poca.

«¡Chicas el domingo hay que animar a Zierbena!», exclaman. La jornada no ha terminado aún para los de Zunzunegui. Hay que llevar la embarcación al pabellón y limpiarla bien antes de dejar todo lista para el día siguiente, sesión prerregata. Hoy, al contrario que el resto de equipos, no tienen previsto entrenar en San Sebastián y concentrarse después allí. «El fin de semana pasado tampoco lo hicimos y nos fue bien», destaca el técnico. Realizarán una suave sesión en la localidad y después comerán juntos antes de marcharse a sus casas. Les espera la madre de todas las batallas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos