La Catedral abre sus puertas al boxeo

Kerman Lejarraga y David Avanesyan posan con el cinturón EBU welter en San Mamés /Fernando Gómez
Kerman Lejarraga y David Avanesyan posan con el cinturón EBU welter en San Mamés / Fernando Gómez

La presentación del Europeo welter Lejarraga-Avanesyan es el primer paso para el futuro proyecto de una velada en San Mamés

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Ha ido más allá de una escenificación, de un ejercicio de intenciones. El boxeo ha pisado el césped de San Mamés. El pretexto, la presentación oficial del Europeo welter que el 30 de marzo dirimirán en el Bilbao Arena el campeón, Kerman Lejarraga, y el aspirante oficial, el ruso David Avanesyan. Un acto que ha sido como poner el pie para evitar que se cierre esa puerta pensando en un futuro a corto plazo, cuando, ojalá, MGZ pudiera ganar como promotora la organización de un Mundial en La Catedral con el reclamo del 'Revólver' de Morga como valor seguro. Para ello deben darse no pocos supuestos, pero ninguno es descabellado.

El principal, claro, que el invicto púgil vizcaíno lo siga siendo y que con un par de zancadas más en su inmaculado palmarés (27-0) adquiera oficialidad como retador aspirante a un cinturón planetario. El resto, «es viable», según confirma la promotora, que no esconde la predisposición existente en su relación con el Athletic y las instituciones para emular a los estadios británicos en los que se han organizado funciones boxísticas. Dependiendo del formato, léase aforo, que se pudiera alcanzar la logística variaría y ni el posible mal tiempo sería un factor excluyente. Y en cuanto al tirón que tendría ver a Lejarraga con la opción de ser campeón del mundo, «y algún otro combate de repercusión mundial para atraer definitivamente a las televisiones», MGZ a través de su marca Premum 'Gold Boxing Events' está por la labor de intentarlo.

Pero antes hay que quemar etapas y la carrera del 'Revólver' debe mantenerse con el cargador lleno. En su encuentro mediático, volvió a recurrir al «hambre» como el único hándicap en su preparación. Hay que ir afinando para dar en báscula lo estipulado y, aunque lleva bien la tarea, es ingrata y cuesta, ya que combina un tremendo trabajo físico con graparse la boca. Reconoce que el ruso de ascendencia armenia es «el rival más complicado» al que se va a enfrentar. Dos veces campeón del mundo welter, «es muy técnico, y no evita a nadie. Es un tío que viene a ganar».

No quiere Kerman adentrarse en especulaciones, aunque siente que la llamada del campeonato del mundo suena cada vez más reconocible. «En mi cabeza sólo está el día 30. No quiero mirar más allá porque luego vienen las hostias». Y está abierto a todo, como debe hacer un profesional que entra en el cuadrilátero con el cincuenta por ciento de posibilidades de triunfar o fracasar. «Yo peleo con quien me pongan delante, no le debo nada a nadie, y si gano, gano, y si pierdo, pierdo y no pasará nada». Uno de los momentos divertidos del encuentro primero en la sala de prensa de San Mamés y después sobre el césped llegó cuando el presentador preguntó al ruso cómo le podría afectar el ambiente que se vivirá en Miribilla, apuntando las previsiones a más de 10.000 aficionados. «Que ha peleado en Estados Unidos, macho», le contestó el propio Lejarraga.

Por su parte, David Avanesyan se mostró en todo momento sonriente, cauto y respetuoso con un rival del que «hablan por sí solas sus 27 victorias». Inactivo durante el último año, con un combate previsto para diciembre contra Josh Kelly del que se cayó en última instancia su oponente, cree que el ambiente en contra «le motivará más», dice no haber visto demasiado a Lejarraga, aunque lo define como «un peleador, pegador, que siempre va hacia adelante y no tiene marcha atrás». Cuando lo decían, el de Morga y su preparador, Txutxi del Valle, se cruzaron sendas miradas de complicidad, como queriendo ocultar sus bazas.

El ruso traslada su residencia a Newark (Inglaterra) cuando le toca afrontar las ocho semanas de campo de entrenamiento que necesita para preparar cada combate. Allí trabajó como sparring hace años con Skeete y Gavin, los dos púgiles noqueados por el vizcaíno con el cinturón en juego con el primero y no con el segundo al perder su primer combate con la báscula. Dos veces campeón del mundo, su marca es de 23-3-1. Ganó su primer título en Montecarlo (noviembre de 2015) ante el venezolano Charlie Navarro (k.o. en el noveno asalto) y lo defendió con éxito en Estados Unidos ante Shane 'Sugar' Mosley (mayo de 2016), por decisión unánime. Después se cruzó en su camino Lamont Paterson y se lo arrebató en Cincinnati (febrero de 2017) por unanimidad, pero con las tarjetas parejas. Su última pelea en Reno incluyó un inesperado desenlace ya que el invicto lituano Egidijus Kavaliauskas le envió a dormir en el sexto round.

Para Neil Marsh, el promotor que en 19 meses le hizo campeón del mundo, «esta es la pelea que debe ganar y será un combate de verdad. Hay una gran diferencia entre boxeadores. Kelly (quien se echó atrás en diciembre) es un producto y Kerman es real».