Atletismo

Se buscan zapatillas, razón: sus récords

Sifan Hassan, batiendo el récord del mundo./@diamondleague
Sifan Hassan, batiendo el récord del mundo. / @diamondleague

Después de revolucionar el mundo del maratón, Nike traslada a la pista, con secretismo e investigada por la IAAF, la mediasuela con fibra de carbono

MIGUEL OLMEDAMadrid

Si no lo ha logrado el hombre solo, que lo consiga entonces con la ayuda de la tecnología. El lema se repite a lo largo de la historia y el deporte no escapa de ello. Ni mucho menos el atletismo, laboratorio de los límites humanos, donde las empresas buscan ya el récord perfecto.

En febrero de 2013 Adidas arrojó al tablero su reina: Boost se presentaba como una revolución en la amortiguación. Una espuma de poliuretano termoplástico que, según la marca alemana, devolvía al atleta mucha más energía en cada pisada que la clásica espuma EVA. El asfalto lo corroboró con los récords mundiales de maratón de Wilson Kipsang y Dennis Kimetto, vigentes hasta septiembre de 2018.

Aunque entonces Nike ya le había dado un vuelco al tablero. En diciembre de 2016 anunció el proyecto Breaking2, con el que pretendía superar por primera vez la barrera de las dos horas en maratón usando las Zoom Vaporfly 4%, un modelo que, aseguraban, le devolvía al atleta ese porcentaje de energía en los apoyos.

Las zapatillas despertaron suspicacias: no podía ser cierto. Y se realizaron estudios: sí, lo era. Se armó la marimorena: ¿no estaría incurriendo Nike en dopaje tecnológico, como en su día ocurrió con los bañadores de poliuretano en natación? La Federación Internacional de Atletismo (IAAF), en su Reglamento de Competición, es meridiana: «Las zapatillas no deben estar construidas de tal modo que proporcionen a los atletas una ayuda o ventaja injusta. Cualquier tipo de zapatilla usado debe estar razonablemente al alcance de todos».

El milagro Vaporfly se tradujo en récords y victorias. Eliud Kipchoge fulminó la plusmarca de maratón en septiembre de 2018. Además, otros cinco de los diez mejores registros de la historia se lograron con estas zapatillas. Y el último año Nike ocupó 13 de los 18 cajones del podio en categoría masculina, 12 en la femenina, en el circuito de 'Majors' que engloba a los seis mejores maratones del mundo.

Las ventajas resultaban tan evidentes que incluso atletas patrocinados por otras marcas camuflaban sus Vaporfly pintando el logotipo de su firma encima del 'swoosh'. Uno de ellos fue Jesús España en el último Europeo. Se da la circunstancia también de que más de un maratoniano de renombre, incluido uno de los españoles más importantes, prefiere perder dinero y no renovar su actual contrato para calzar las Nike en los Juegos de Tokio.

En la partida por el atletismo en pista, el gigante de Oregón esconde un último alfil en el tablero: algunas de sus figuras utilizan desde hace meses un prototipo híbrido de clavos con la tecnología Vaporfly, una placa de fibra de carbono en la mediasuela que ayuda a impulsar la zancada.

Fernando Carro, Laura Muir, Jakob Ingebrigtsen y Konstanze Klosterhalfen han batido récords nacionales esta temporada. Sifan Hassan ha logrado dos plusmarcas europeas en 3.000 y 5.000 y una mundial en la milla. Todos ellos con un denominador común: el último modelo que Nike esconde con recelo. Más aún después de recibir una investigación de la IAAF, instigada por la competencia a principios de año.

El secretismo llega al punto de que, desde entonces, la compañía del 'swoosh' recubre con una banda blanca la mediasuela de las zapatillas ocultando su diseño. Aunque la intención inicial de Nike era presentar por todo lo alto el modelo de cara los Juegos Olímpicos, pronto deberá lanzarlo al mercado. Por la cuenta que le trae. De lo contrario, esta partida podría salirle muy cara.