«Sin el boxeo, estaría muerto»

Terrazas muestras sus bíceps durante el pesaje para el Campeonato del Mundo perdido ante Hernández./El Correo
Terrazas muestras sus bíceps durante el pesaje para el Campeonato del Mundo perdido ante Hernández. / El Correo

Víctor 'Vikingo' Terrazas vivió su infancia y adolescencia en la calle, alcoholizado y delinquiendo con la banda La Florencia 13. Su pareja le sacó de allí y fue campeón del mundo

J.M. CORTIZAS

Otra vida que parece surgida de la imaginación de un guionista perverso. Pero las referencias son reales. Que se lo pregunten a Víctor ‘Vikingo’ Terrazas, rival el próximo viernes en el frontón Bizkaia de Andoni Gago. A este mexicano nacido en Guadalajara, estado de Jalisco, hace 34 años. «Estoy para servirle, a sus órdenes», dice en la conferencia de ultramar. Está dispuesto a referir una vez más su historia, el recorrido por una vida que le dejó, físicamente, en la calle tras el divorcio de sus padres. Él cruzó al otro lado (Estados Unidos) y ella se fue a Nebraska con su nueva pareja. El joven Víctor quedó marcado como carne de cañón en una ciudad explícitamente conflictiva, peligrosa, letal en el atlas del pandillerismo mexicano.

Su piel, repleta de tatuajes, es su biografía. Con once años ya paleaba lo que podía. Alcoholizado y enganchando a las drogas sin salir aún de la pubertad. Era lo que le esperaba a las ovejas descarriadas en aquella Colonia Benito Juárez, en el Barrio Auditorio, donde La Florencia 13 campaba -y lo sigue haciendo- a sus anchas. Junto con los TPCH (Trabajo Pura Chingada) sus integrantes eran los más violentos, herederos o plagiadores de las maras sanguinarias de Los Ángeles. Muchos de sus compañeros de viaje, la mayoría, han muerto. El resto fueron de la Curva de Zapopan a los penales más cercanos donde sus huesos reposarán de por vida.

¿Cómo salir de ese laberinto? Por amor. Casado a los quince años, Susana ha sido su salvavidas. Su apoyo, la mano que no volvió a dejarle caer. El boxeo, el instrumento. De ser una piltrafa callejera a campeón del mundo supergallo. Así revive su historia para EL CORREO.

-Estoy hablando con un superviviente.

-Gracias a Dios lo soy. El destino me hizo crecer en la calle y después, saber alejarme de las drogas y el alcohol hasta tener la dicha de poder formar una excelente familia y a mi lado una gran mujer, mi esposa desde los quince años. Ella ha sido mi apoyo para dejar los vicios y hacer realidad mi carrera y llegar a ser campeón del mundo. Nos casamos muy chicos. Ella me conoció cuando era pandillero y drogadicto. Ha sido mi ángel. No pude estudiar pero con su fuerza logramos salir adelante, ella me da la fuerza. Se llama Susana.

-Tiene dos hijos. ¿Son demasiado jóvenes para saber cómo se las gastaba su padre?

- Tengo un niño de 14 y una niña de 10. Conocen mi historia, saben cómo crecí. La mayoría de mi cuerpo la tengo tatuada contando mi vida. Para ellos soy su ídolo, un héroe. Pero eso no quita para que sepan que la clave está en que se esfuercen en la escuela.

Cada tatuaje, un recuerdo

-Su piel es su biografía.

-Cada tatuaje es un recuerdo vivo en la mente de lo que me ha pasado durante mi vida. No me arrepiento de nada. Mucha gente en aquellos tiempos, y después, me tachaba de drogadicto, de alcohólico, de andar de pandillero y nunca me importó. Con la ayuda de mi mujer me centré en el boxeo y el sueño de ser campeón del mundo. Tuve la dicha de ser el sparring de Óscar ‘Chololo’ Larios, que ahora es mi compadre, y me ponía en la mente la meta de querer ser igual que él. Se me quedó muy grabado cuando me dijo: ‘No quieras ser como yo, sé mejor que yo’. Es cuando entendí que salir adelante es cuestión de querer.

-¿Recuerda su primer tatuaje?

-Claro, me lo hice a los once años en el tobillo derecho, una lagartija muy pequeña. Era para hacerme el hombre y me empezaron a gustar. Ahora tengo casi todo el cuerpo pintado. Son recuerdos que sirven para aprender día a día, para recordar el viaje desde no ser nadie a lo que soy ahora. El último que me he hecho ha sido una rosa en el antebrazo derecho.

-También se dio cuenta de que la gente va a lo suyo en eso de dar segundas oportunidades.

-El mundo no me miraba, sobraba, nadie creía en mí. Cuando empecé a entrenar y me veían correr por las mañanas me llamaban loco, pero ese loco quería ser campeón del mundo. Las palabras de los que me decían que no iba a llegar son mi máxima motivación. Incluso hoy en día.

Terrazas, en su época de pandillero.
Terrazas, en su época de pandillero.

Algunos datos

Bandas rivales.
En la época pandillera de Terrazas en Guadalajara, La Florencia 13 y TPCH (Trabajo Pura Chingada) pasaban por ser las bandas más violentas.
Trayectoria.
El ‘Vikingo’ acumula 43 peleas (246 asaltos), con un 49% de k.o. en sus 38 victorias. Tiene cuatro derrotas y un nulo. Fue campeón del mundo supergallo en abril de 2013 ante Cristian Mijares.

-Repite a menudo que escapó de la morgue.

-Si no hubiera escogido el boxeo gracias a Edgar Hernández ahora podría estar muerto. Lamentablemente, él se quedó en el camino, le ganaron el alcohol y la droga y se perdió. Yo seguí avanzando día a día y hoy lo sigo haciendo.

-Tras perder en su defensa con Santa Cruz estuvo tres años parado.

- Después de la pelea con Santa Cruz me operaron. A esa defensa ya iba lastimado y no fue excusa porque Santa Cruz me superó y hay que saber reconocerlo. Me operaron de los testículos, estuve tres meses en cama sin poder caminar y luego siguió una rehabilitación muy dura. Gracias a Dios estoy al mil por ciento.

Gago, «peleador fuerte»

-Volvió el año pasado con suerte dispar.

- Fue otro sueño hecho realidad porque algunos doctores me dijeron que no iba a volver a pisar un cuadrilátero. Estoy muy apegado a Dios para que me diera la fuerza para regresar. Lo hice, gané y lamentablemente volví a pelear en una pelea de campeonato que no quería tener, pero fue obligatoria por contrato.

-Le noqueó el ‘Rocky’ Hernández, de 18 años. ¿Pensó en dejar paso?

- Lo considero un aprendizaje más. Es un muchacho que está empezando y lleva muy buena carrera. De las derrotas se aprende mucho. Yo he pedido a los promotores que en 2018 me den otra oportunidad para pelear por el campeonato del mundo después de hacer dos o tres peleas más. La edad no importa para nada si estás bien preparado. Si todo sale bien en Bilbao, espero que llegue esa oportunidad y volver a enfrentarme a Santa Cruz, Frampton, Mijares...

-El viernes le espera Gago.

- Espero dar lo mejor de mí. Sé que Andoni Gago también se está preparando lo máximo. Vamos a dar una guerra y el que saldrá ganando será el público. Y de nosotros levantará el brazo el que vaya mejor preparado. Es un peleador fuerte que va hacia adelante y yo también voy al choque. Las cuerdas van a echar chispas. Estoy emocionado y motivado. Va a ser una gran guerra entre Gago y su servidor, Víctor Terrazas. Estoy preparado para hacer un cierre de año espectacular.

-¿De dónde viene lo de ‘Vikingo’.

- Me lo puso José ‘Chepo’ Reinoso, el entrenador de Canelo. Decía que siempre lo daba todo y los vikingos hacían lo mismo, peleaban en las más grandes batallas y morían si era necesario.

 

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