Bizkaia se rinde ante los mejores de 2018

Todos los galardonados con los premios de El CORREO posaron juntos en el escenario de la sala BBK al final de la gala./
Todos los galardonados con los premios de El CORREO posaron juntos en el escenario de la sala BBK al final de la gala.

La gala de El CORREO llenó la Sala BBK fiel a su cita con los deportistas más brillantes de la pasada campaña

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Bilbao. Todo salió a la perfección. La gala del deporte de EL CORREO, la cita anual en la que los mejores competidores de Bizkaia son agasajados por sus logros en la temporada anterior, llenó el pasado lunes la sala BBK de Bilbao. Medio millar de personas se congregaron en una velada en la que, entre otras cosas, presenciaron una lección de sencillez por parte de una leyenda viva del Athletic, una figura que, a sus 75 años, encarna los valores del club y que fue el último de los galardonados en subir al estrado. «Sin mis compañeros no hubiese sido nada», dijo José Ángel Iribar, sobrio en sus gestos, como el club al que representaba.

Patxi Herranz, maestro de ceremonias que condujo la gala en euskera y castellano, no pudo reprimir el cántico de «Iribar es cojonudo», y poco faltó para que el público lo coreara, incluidos el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, la concejala de Juventud y Deportes, Oihane Agirregoitia, y la diputada foral de Cultura, Lorea Bilbao, a quienes acompañaban en primera fila el presidente del Athletic, Aitor Elizegi; las jugadoras rojiblancas Ainhoa Tirapu, Marta Unzué y los compañeros de la primera plantilla masculina Markel Susaeta, Óscar de Marcos y Aritz Aduriz.

Fue una representación rojiblanca al máximo nivel, no en vano la entidad había sido homenajeada por partida doble. Porque también recibió un galardón su futbolista Lucía García, subcampeona del mundo con la selección sub' 20, que no pudo estar presente en Bilbao al haber sido convocada por la selección absoluta, y envió un vídeo elogiando «a todas mis compañeras, al Athletic y a la gente que nos sigue».

«Como hasta ahora»

Pero la velada de EL CORREO era una celebración dirigida a todos los deportistas vizcaínos, ya compitieran en disciplinas mayoritarias o no, merecedores todos de un reconocimiento general por los éxitos de 2018 y, sobre todo, por los valores y el esfuerzo que los acompañaron. Es el caso del Lointek Gernika, que ha puesto a Bizkaia en el mapa del baloncesto femenino de élite al clasificarse el año pasado para la Eurocup. En su primera participación en ese torneo, esta temporada, ha superado un play-off, cayendo ante el potente Galatasaray, pero «con la cabeza bien alta, a un triple de jugar la prórroga», en palabras del presidente del club, Gerardo Candina. Recogió el premio junto a la capitana, Naiara Díez, quien prometió «seguir haciendo las cosas como hasta ahora, que no nos ha ido mal».

Poco antes, Aitzol Atutxa, aizkolari pentacampeón de Euskadi, había bromeado sobre su hegemonía deportiva, asegurando que había pasado «una semana por el Sáhara». El humor impregnó desde el principio una fiesta en la que el golfista Jon Rahm, que ganó la Ryder Cup el año pasado con el equipo europeo, agradeció la cobertura informativa que está recibiendo en casa. El ciclista Omar Fraile se alegró de poder acudir, por fin, a una gala de EL CORREO, y su colega galdakaotarra Igor Antón, que se ha retirado de la competición, volvió a presumir de haber ganado una etapa de la Vuelta en Bilbao, «la capital del mundo», mientras su hija gateaba para abrazarse con él.

La gran ovación que recibió la niña sólo fue comparable a la que merecieron las remeras lekeitiarras de Isuntza, cuyos compañeros masculinos acaban de ascender a la máxima categoría, logro festejado junto a los éxitos de los clubes Urdaibai y Zierbena. «Muchos estarán diciendo cómo hay chicas aquí», indicó el presidente de Isuntza, Santi Zumaran, «pero en el club hay muchas chicas y muchos chicos, y ellas tienen todos los derechos».

Fue el púgil Kerman Lejarraga, dos veces ganador del europeo welter el pasado año, el encargado de advertir de que, pese a su tanteador particular de 27 victorias y cero derrotas, los triunfos no se regalan en el boxeo. «Pequeño no hay nada. Hay marrones por ahí muy buenos», confesó el 'Revólver' de Morga.

El surfista Natxo González y el esquiador Juan del Campo fueron la representación de dos deportes con proyección. Las pelotaris Patri Espinar y Amaia Aldai, campeonas individuales, y Olatz Arrizabalaga y Leire Etxaniz, del Parejas; así como la ciclista Eider Merino, la luchadora Naiomi Matthews y el club de atletis mo BM simbolizaron la pujanza del deporte femenino. Los equipos de sokatira del Gaztedi de Laukiz -nueve medallas en los Mundiales de China y Sudáfrica- y del Gohierri -dos medallas en Sudáfrica- eran un brillante ejemplo de las disciplinas autóctonas.

Pero la gala reservó un momento para algo muy especial. Para un recuerdo que tocó el corazón de los presentes. No podía ser de otra forma cuando llegó el turno de evocar a Javier Otxoa, el ciclista fallecido el año pasado tras luchar durante más de una década contra las secuelas que le dejó un accidente de tráfico en Alhaurín de la Torre (Málaga). Una tragedia en la que murió su hermano gemelo Ricardo y que se produjo cuando él tenía toda una carrera por delante. La madre, María Palacios, recogió el premio bajo una salva de aplausos, la más emocionante de la noche.

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