«Con Tiger hay que aguantar la marabunta»

«Con Tiger hay que aguantar la marabunta»

Jon Rahm compartirá los dos primeros partidos del Masters con la leyenda del golf, lo que le coloca en el foco mediático internacional

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Tocaba hablar de favoritos, pálpitos, el buen estado de forma con el que llega, de lo mucho que se mimetiza su juego en el Augusta National. En ello estaba cuando se hizo público la composición de los partidos. Jon Rahm recibió la noticia de los propios informadores españoles. «Juegas con Tiger». Primero creyó que era una broma. «Eh, ¿ha salido ya?», y buscó la mirada de confirmación de su hombre de confianza, Jeff Koski, que asintió y añadió el nombre del chino Haotong Li para completar la terna. «Jo, vaya grupo. Pues nada, con Tiger, a aguantar a la marabunta. Lo siento por mis padres que han venido y no van a ver nada. El último recuerdo que tengo de Tiger es muy bueno, así que espero que se mantenga».

Huelga decir la que se lía con Woods en acción. Aunque, salvo la jornada final de individuales de la pasada Ryder Cup cuando jugó un mano a mano con él, nunca ha compartido un partido de torneo. Le ha llevado por detrás en algunas ocasiones, como en el Farmers del pasado año, y desde entonces sabe que el 14 veces ganador de un 'major', cuatro de ellas aquí, crea un ambiente explosivo, inabarcable, una marea humana siempre junto a su evolución en el campo.

Se calma un poco el revuelo en el edificio de prensa, donde permiten a los medios de comunicación hablar con el de Barrika porque llueve en el exterior, y el Rahm más cercano recuerda su primera visita a este templo del golf. «Tampoco fue hace mucho, en 2017. Vine de México, me quedé en casa de Adam (Hayes, su caddie) y vinimos a jugar dos días. La primera pasada por Magnolia Line (la avenida reservada a jugadores de entrada al Augusta National) es única, sólo se entiende si lo experimentas. Te enseñan todo esto, la casa club, el vestuario de campeones, el palacio de prensa que tenéis, ves dónde entrenaban antes... no das abasto. Aquel día no di un golpe bien pensando en la historia que había en ese lugar. Te acostumbras poco a poco, pero en cuanto vuelves, piensas que es una pasada».

Este martes retrasó su programa de trabajo porque el campo llegó a estar cerrado para la práctica por el aguacero. Lo que le lleva a recordar sus años más mozos. «Es como jugar en Larrabea mojado. Para el jueves por la mañana habrá zonas mojadas, los greens estarán duros, rápidos, como en 2017 que nos cayó una tremenda el martes y el jueves como si nada». Ha variado su plan porque de la tacada de tres torneos que disputó previamente acabó muy cansado, sobre todo tras el último, el Mundial Match Play. «Iba a haber venido a jugar dos días pero me fui a casa. Descansar es más importante».

Porque no hay que olvidar su evolución en el Masters. +3 el primer año, que bien pudo ser un empate final con el campo de no mediar un triple bogey dominical en el 18 aquejado de un problema de estómago, y -11 en 2018. «Cogido por la mano no lo tengo, pero me viene bien como jugador». Incluye en ello ese sexto sentido que destapa. «Cada vez que llego a los greens es lo que sientes. Hay putts en que lo que ves y lo que hay no es lo mismo. Sale el lado creativo». E introduce el tema de que algo hay para que España acumule cinco chaquetas verdes. «Al juego español siempre le ha venido bien. Son greens con muchas caídas, sin un punto exacto al que apuntar, le puedes dar diferente fuerza y caída, depende cómo lo veas. Aquí el toque y el 'feeling' son mucho más importantes que ser científico y mental».

Y se extiende en el asunto. «El carácter español ha funcionado tan bien aquí porque las emociones, no darte por vencido, la manera que tenemos de ser, nos ayuda. Es un campo en el que se puede fallar. No hay que pegar la bola perfecta como en el US Open para ganar. Y cuando no le estés dando bien tiene que salir la creatividad, la imaginación de ver ciertos golpes para dejar la bola cerca. A Seve, Sergio, Txema y yo la mala hostia no nos la quita nadie y se nos ha dado bien. Seve desde el tee no iba muy recto, pero Txema, Sergio o yo vamos bien desde el tee, con los hierros... en el juego corto nos gana a todos Seve. Es un campo que nos compagina bien y por eso está ahí la historia».

Esas bolas al agua

Por pedir, quiere un buen comienzo el jueves que no le lastre o le obligue a engranar marchas que no le interesan. Y si se registra una vuelta como la del sábado del año pasado, nada que objetar. «Ese menos siete... Las cosas tampoco iban demasiado bien, pero empecé a hacer birdies en los segundos nueve». Y amplía sus momentos estelares con «los eagles al 2 y al 8». «Con el birdie al 14 el último día cuando me puse a dos golpes. Se trata de tener ese feeling, de saber que si acabo bien puedo ganar el Masters. Meterla de approach hace dos años en el 13, en el 8 el año pasado, son muchos momentos agradables de recordar».

Y no hace falta preguntarle por el que más le escoció. «Sí, el 15» (ríe), cuando buscó acongojar con un birdie o incluso un eagle a los líderes y se quedó a remojo. «Lo que la gente no recuerda es que el año pasado pegué cuatro bolas al agua y el año anterior también bastantes. No faltan bolas mías en estos lagos. Tengo que mantener más la bola en tierra firme para darme opciones».