«Me ha sabido a gloria»

Jon Rahm saluda tras acabar su segunda vuelta al Augusta National. /AFP
Jon Rahm saluda tras acabar su segunda vuelta al Augusta National. / AFP

Rahm se felicita por su capacidad de resistencia en la segunda jornada del Masters tras un arranque con «muy buen juego»

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZASAUGUSTA

Satisfecho. No acepta que se le rebata la calidad del día. «No sé qué vuelta habéis visto vosotros». Llega Jon Rahm el control de tarjetas con el rastro de un día guerrero, de una jornada en la que no queda lugar para la especulación. «Me ha sabido a gloria. Haber hecho bajo par hoy, sobre todo con los nueve segundos«, destaca.

Y analiza parte de lo sucedido. «He empezado muy bien. Del 1 al 7 he jugado muy buen golf, quitando la salida del 7 he jugado sin fisuras, con un par de putts de birdie con opciones y -2». El punto de inflexión llegó en el 8, con el cañazo que dio desde centro de calle y acabó por asumir como un error propio, cuando en el campo parecía buscar con la mirada al culpable de su fractura en la concentración en pleno swing. «En el 8 he pensado que iba a tener una opción buena. Era una distancia justa para hierro 4, demasiado para madera 5, he dado demasiado fuerte, he perdido el equilibrio o la concentración, no estoy seguro. Nada, un socket que nos pasa a todos, pues aquí también en el Masters jugando bien. He conseguido sacar un buen cinco y es lo que me ha descolocado un poco. Sí que tenía después buenas opciones, como en el 9 un buen putt de birdie y luego en el 13 otra buena opción, pero ha sido la última«.

La recta final del día fue una lucha a brazo partido con un campo que le reclama un botín que no cedió. Prueba de su solidez es que es el jugador con más hoyos acumulados seguidos sin bogeys, 28. No ha fallado ninguno desde el bogey del jueves al 8. «Ha sido un día de salvar pares. Los putts que he metido en el 11, 12, 14, en el 15 approach y putt, en el 16 y 18, todos de metro y medio a tres para salvar pares y el día. Es lo que me ha mantenido la vuelta despierta y espero que lo mejor esté por llegar este fin de semana».

A dos golpes de un coliderato que parece La Avanzada en hora punta. Congestión de candidatos a probarse la chaqueta verde. La verdad es que el Masters está precioso. «Estamos tantos que quién sabe. Hay tanta gente jugando bien, los que están arriba y alguno que está ahora -2 o -3 que no se está hablando de ellos, que están a cuatro o cinco golpes. A más estaba yo el año pasado. Cualquiera que esté bajo par ahora tiene opciones con un buen fin de semana«.

Su experiencia de estos dos días compartiendo por primera vez partidos de torneo con Tiger Woods es positiva. En esta segunda jornada notó más la presencia de los aficionados, aunque hubiera menos. Lo explica. «Cuando se ha ido la tormenta y hemos vuelto a salir no había tanta gente en el campo y es cuando ha empezado a meter todos esos putts y el efecto Tiger se notaba. No había nadie con gente en su grupo excepto nosotros y cada vez que metía un putt largo, porque eran todos largos, había gente corriendo. Y por eso ha sido un poco más difícil el día de hoy«.

Rahm se ve rodeado de una sensación de orgullo por la resistencia que le ha ofrecido al Augusta National. «Es que cada vez que pienso en todos los putts que he tenido que tirar para salvar la vuelta justo Tiger ha metido un putt largo y nos tocaba aguantar el que la gente se calmase. Después de cada tee, de cada golpe, era un momento muy especial y siento mucho más orgullo por ver cómo he acabado con todo lo que ha pasado«.

Y se guarda ya cosas para el recuerdo. Entre tanta recuperación que tuvo que enfrentar se queda con un toque mágico. «Si contamos el golpe del búnquer del 13, que es de lo mejor que he hecho en mi vida... han sido muchas recuperaciones, demasiadas. Ojalá sean putts mañana. Ha ayudado bastante la lluvia porque se hacen los greens mucho más predecibles. El golpe del 15, el segundo approach, la he dejado ahí a propósito. Con la hierba un poco mojada sabía cómo iba a reaccionar. Normalmente es un putt muy difícil desde fuera y me ha ayudado un poquito«.

Acabó el pegador de Barrika aliviado porque la pifia del 8 no le pasó factura. Aunque pudo hacerlo. Eso sí, le procuró un sobreesfuerzo. «Sí, el socket. Y suficiente con que no haya pegado otro. Es lo que ha pasado. Son cosas que no esperas, pero me he mantenido bien. El 9 le he pegado a calle en el hoyo siguiente, he pegado un buen golpe y he seguido mi ritmo. Pero ha sido mucho esfuerzo de mantenerme en mí mismo y mantener la vuelta con el día que hemos tenido hoy«, concluyó.

Rahm jugará la tercera ronda hoy sábado a partir de las 19.55 (hora española) formando partido con el estadounidense Patton Kizzire.