El Correo con Rahm en Augusta

Rahm saca su vena guerrera en el Masters

Rahm rescata la bola del barro antes de aliviar su situación en el hoyo 7./AFP
Rahm rescata la bola del barro antes de aliviar su situación en el hoyo 7. / AFP

Tras iniciar la segunda jornada con dos birdies seguidos y un juego poderoso, se defiende con uñas y dientes con el putter para acabar a dos golpes del quinteto líder

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZASAugusta

Cada vez que se acerca a los fogones del Augusta National sabe cómo manejarse. Tratándose de un 'major' da pie a ilusionarse, a percibir que sí, que puede ser un Masters en el que Jon Rahm se acerque más a la victoria. Si mejora la cuarta plaza en solitario de 2018 estamos hablando sin duda de un candidato a la chaqueta verde. Pero queda un mundo. Dos jornadas con muchos rivales ya fuera de sus guaridas, luchando en campo abierto. Fue un viernes de pico y pala, de amagos y alivios, de tirar de bíceps e intuición bajo la presión de un gran arranque, las idas y venidas de más gallos de los habituales en el corral y de un Tiger Woods, compañero de trayecto, en el que no dejó ni un solo hoyo sin que pasara algo. El vizcaíno rebajó dos golpes más al campo, colocándose en el décimo puesto de la clasificación, y parte hoy a dos de un liderato que comparten Molinari, Day, Koepka, Scott y Oosthuizen. A algunos de esos invitados no se les esperaba en la mesa presidencial, pero nadie puede rebajar sus méritos.

Se puso en marcha Rahm como el jueves, sin tardar en cazar sus dos primeras banderas. Seguidas. Actuaba en el turno de tarde y con cierta intranquilidad. En los partidos matinales los aguaceros de primera hora pararon y la nueva cita con la lluvia estaba programada para cuando el de Barrika se encontrara en plena faena. A su favor, que le iba bastando con seguir la tónica de la víspera para mantenerse en la pomada. Combinó aciertos y buenas recuperaciones en errores y su nombre en ese 'front nine' nunca desapareció del marcador principal, que solo incluye al Top10.

La narración

Se dejó un eagle en el 2 tras romper la bola en dos ocasiones. Con el driver la llevó más allá de los búnquers que visitó el jueves y con el segundo golpe la dirigió a dos metros de la bandera. No calculó bien la caída y redujo el premio a su primer birdie. Lo enlazó con el del 3 con un soberbio hierrazo que le bastó con rematar con un putt de un metro. Greens en regulación en los dos siguientes y dos toques de putter para resolver los pares.

Otro buen putt desde nueve pasos en el segundo par 3 (6) prologó la entrada en problemas. Vaya por delante que salió indemne, algo que también identifica a un candidato. La salida del 7 se le escapó entre el público. La bola quedó sobre el barro formado por las pisadas de los espectadores y pudo dropar sin penalidad. Cuando el marshall le reconoció ese derecho lo celebró cerrando los puños .

Y el episodio más extraño llegó en el 8. Se zampó más de medio hoyo con la salida y desde una posición óptima para atacar el green (par 5) y buscar otra resta al campo firmó un soberano 'socket', un cañazo que pudo llegar precedido por el grito de un aficionado durante el swing. Rahm se giró enfadado. Se fue a la arboleda y desde allí salvó el par. Y en el 9 se le escapó por un dedo el que hubiera sido su tercer birdie.

Era uno de esos balances en el que se dan por buenas las gallinas que entran por las que salen. En un 'major' como el Masters, sentirse poderoso en los momentos de estrés es casi tan importante como notarse tocado por las hadas con la muñeca caliente o las ideas más claras de lo habitual. No tuvo mucho espacio para ampliar su cuenta Rahm porque el cielo se fue encapotando, con un par de horas de retraso sobre lo previsto. Antes de una suspensión temporal por peligro de tormenta con aparato eléctrico, Woods presionaba con sus golpes maestros y el vizcaíno trataba de emularle con un putt de ocho metros en el 10 que quedó dado.

Pero volvió a las andadas en el 11 en el sentido de no atinar con su hoja de ruta y tras quedarse fuera del green con el segundo golpe y sobrepasada la bandera con el tercero volvió a certificar el putt en un radio de metro y medio a tres metros como su comodín a la espera de mejores opciones.

Juego detenido

Con el liderato mantenido a dos golpes, Woods salió en el 12 y tras él sonó la alarma de suspensión. El golpazo del ganador de 14 grandes le dejaba con opción de birdie para dar caza a Rahm, lo que siempre es presionante. El juego se paró durante una media hora y a la vuelta el vizcaíno no tuvo tregua. Los problemas crecían y el de Barrika, ya bajo el agua, nadaba y guardaba la ropa. Ejemplar con el putter, no falló ni uno solo de los cinco que necesitó embocar en modo defensivo para no manchar su tarjeta. No lo hizo. Antes, Woods casi acaba lesionado al recibir un hachazo en pleno tobillo de un agente de seguridad que se había resbalado. Y eso fue lo que le reactivó para acabar con -6, un golpe por delante de Jon.

Olazabal se había despedido en el turno de mañana con +13, dejando para más adelante su decisión sobre si volver el próximo año. Rafa Cabrera seguirá en liza (-1) y la decepción asoló de nuevo a Sergio García. Un bogey en el 18 le dejó cortado. Es el sexto 'major' consecutivo en el que no supera la criba.