Jon Rahm, listo para la batalla del Augusta que comienza hoy

Jon Rahm llevó ayer como caddie en el Pares 3 a Kelley Cahill en el que parece será su último Masters como novios. /Reuters
Jon Rahm llevó ayer como caddie en el Pares 3 a Kelley Cahill en el que parece será su último Masters como novios. / Reuters

Jon Rahm vela armas volviendo a compartir los Pares 3 con Faldo en una jornada que le avisa de lo que le espera a nivel de público

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Listo para la batalla. Y nada mejor que pasar la víspera en tono distendido, entrenando suave por la mañana con Phil Mickelson y jugando por la tarde el familiar torneo de Pares 3 junto a sir Nick Faldo y el tailandés Aphibarnrat. Como el año pasado, el vizcaíno hizo participar de la experiencia a su prometida, Kelley Cahill, que portó la bolsa como caddie ocasional y se atrevió en un par de hoyos a patear. Será el último Masters de ambos como novios ya que las campanas de boda suenan cada vez más cercanas, tal como anunció el número 8 del mundo.

Llevan camino Rahm y Faldo de convertir en tradición lo que nació con un tuit. Era el 28 de marzo de 2017 y un aficionado pidió a la leyenda británica consejo para mejorar su swing. La respuesta fue que se fijara en «John Rahm». Alguien le hizo llegar al de Barrika la conversación y se metió en ella para corregir al ganador de tres British y otros tres Masters. «Jon, no John». Y siguieron dándole cuerda al hilo. El mejor jugador inglés de la historia se disculpó con un «me he equivocado de gafas» y le aplaudió la gran actuación que acababa de tener en un torneo. Rahm avivó el cruce de mensajes. «Vamos a dejarlo pasar. La próxima vez tienes que dejarte una de tus chaquetas verdes para una semana», a lo que Faldo contestó con un reto. «Un duelo de pares 3. Si me ganas te dejo ver mi armario». «Me apunto». El vizcaíno zanjó el asunto.

La opinión de Jon Agiriano

Se vieron las caras en algún torneo previo, dado que sir Nick Faldo es comentarista televisivo para las cadenas BBC, CBSy Golf Channel y el duelo quedó previsto para el torneo de Pares 3 del Masters. Tres días antes de su disputa, el británico ganador de 41 títulos profesionales subió a las redes una foto con sus pies a remojo en un cubo con agua y hielo, a lo que Rahm contestó picándole. «Las excusas ya han empezado. Tres días antes del partido. Podría ser un récord».

Pero no pudieron verse las caras en ese precioso rincón del Augusta National que incluye nueve pares 3 divertidísimos, hechos para gozo del jugador y disfrute del espectador. Una tormenta con un tremendo aparato eléctrico decretó el cierre del campo y desalojo del público. Esa noche, circulando por la Bobby Jones Expressway, el horizonte se iluminaba con más de diez relámpagos simultáneos. Parecía casi un espectáculo pirotécnico.

Consiguieron jugar el año pasado y lo de menos fue quién tenía más pericia. A ambos les va la marcha, el show, y no defraudaron al público. Tampoco ayer, con un sir Nick Faldo muy entrado en kilos y capaz de combinar hierros dislocados con otros surgidos de la exactitud. Aphibarnrat, ajeno a la complicidad, iba a lo suyo y acababa siendo el mejor del trío en una jornada en la que el irlandés Shane Lowry, el campeón del Masters de 1998, Mark O'Meara, Bling y Wallace lograban sendos hoyos en uno.

Casi se fue al agua una bola de Faldo en el 8, después de que fallara un pulso con Rahm en el 7. El vizcaíno impactó con el mástil pateando casi desde el collarín y el inglés, erró desde tres metros e intentó después una filigrana en caída que acabó con el de Barrika barriendo la bola de su 'oponente' hasta dejarla dada.

Buen rollo, tarde agradable y primer gran contacto con un público que va a reventar el Augusta National, como siempre. Sólo que esta vez Rahm lo sentirá en sus carnes al compartir partido con Tiger Woods. Ayer hubo tramos del día en que los aficionados aguardaron más de una hora de cola solo para entrar a la tienda oficial. El consumo es masivo. Se facturan más de 10 millones de dólares diarios, siendo el merchandising junto a la venta de entradas un registro que supera los ingresos por la venta de los derechos televisivos.

La gran incógnita sin despejar es el estado en el que estará el campo tras las lluvias de los últimos días. Rahm aboga porque «si no perfectos, estarán bien para jugar». Eso hoy, porque mañana las previsiones meteorológicas empeoran, el sábado apunta a un ligero alivio y el domingo puede caer lo que no está en los escritos.