Rahm se deja en un árbol las opciones de seguir en Texas

Jon Rahm, con rostro serio ayer en Fort Worth./AFP
Jon Rahm, con rostro serio ayer en Fort Worth. / AFP

Segunda vez que suma dos cortes seguidos, en The Colonial con un doble bogey en el antepenúltimo hoyo del Charles Schwab

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

The Colonial se mostró implacable con Jon Rahm. Le ha recordado este fin de semana que es necesario jugar bien más allá de tener buenas vibraciones previas con un campo. El jueves fue el viento y una bola perdida que se tradujo en un triple bogey. Ayer, con un juego mucho más agresivo y eficaz, un árbol fue el freno que le impidió dar el paso que le faltaba para superar el corte en el antepenúltimo hoyo del día, cuando el de Barrika iba alternando birdies y bogeys en busca de una tacada definitiva.

Mal arranque, con bogey al 10, por el que se puso en marcha al fallar un putt de metro y medio. La cuesta, más empinada dado que el +5 en la casilla de salida le obligaba a una segunda jornada de notable. No lo pudo solventar de inmediato cazando el primer par 5, como hizo la víspera, al no atinar con el putter desde cuatro metros. El premio a la insistencia le llegó en el par 3 del 13. Dejó la bola de salida a tres metros y a la cazuela. No alteró su tarjeta el resto de sus primeros nueve hoyos. Necesitaba apretar en la cuenta atrás.

Y lo hizo. Birdies al 1 y 2 tras dejar la bola para putts de dos y tres metros. +3, a un golpe del corte que marcaba la jornada. Arriesgó y fue combinando palos y zanahorias. Un búnquer le lastró en el 3 y no le entró un putt de algo más de trees pasos, pero cubrió ese bogey canjeando otro par 3 con un golpe fabuloso de nueve metros desde el green. Se había metido en una espiral de acierto-error de la que no lograba salir. Fallaba un putt de dos metros, pero al menos, devolvía cada revés que le daba el campo y con su quinto birdie de la jornada en el 6 (hierrazo para dejar la bola a poco más de un metro) volvía al +3 que le dejaba en la antesala de seguir adelante.

Pero llegó su momento fatídico. La salida del 7 acabó en el rough y, lo que es peor, en medio de una arboleda. Se la jugó. Atisbó un hueco para tratar de llegar a green entre los árboles y no le tembló el pulso. Sí la puntería. Su bola impactó en un tronco y se perdió fuera de límites. Golpe de penalización, doble bogey y adiós al torneo. Es la segunda vez que enlaza dos cortes seguidos. De la anterior (The Memorial y US Open'17) salió siendo décimo en Francia y ganando en Irlanda. Ahora le toca descansar y preparar el Abierto de Estados Unidos en Pebble Beach.