Jon Rahm deja lo mejor para el final, cuando ya es tarde

Pese a la decepción por el torneo, Rahm cumplió con los autógrafos para los más pequeños. / JR | Vídeo: Ten Golf

Se impone al campo en la última vuelta para despedirse de un Mundial de México ganado por Dustin Johnson que le deja sensaciones encontradas

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Gesto serio firmando autógrafos, pero nada le aparta de lo que considera sus obligaciones, como tirarse una hora después de cada recorrido atendiendo a los aficionados más pequeños. En su rostro, la huella del bogey en el 9, el último de los 72 jugados esta semana en Chapultepec. Un borrón que le impidió, al menos, acabar en paz con el campo de México City. Porque Jon Rahm dejó lo mejor para el final y fue demasiado tarde para reclamar una recompensa. Con cuatro recorridos como el de ayer habría rondado a los perseguidores del inalcanzable Dustin Johnson y a estas horas seguiría colocando cuentas en su colección de Top10.

Porque por fin se pudo ver a un Rahm divertido con los palos en la mano. Y eso que no todo le salió a pedir de boca. Pero al menos sí logró lo que se había propuesto y entiende como vital en el escenario del Mundial de México, arrancar bien. Lo hizo con birdies al 10 y 11 basados en fortísimas salidas que le mantenían con el guion original revisado y validado. Acababa de poner en marcha una atracción de feria que concentraba lo mejor de su juego con apuntes nocivos. Un tripateo partiendo a diez metros de hoyo le puso el primer freno en el 12 y después de una buena recuperación al salir al rough en el par 3 del 13, en la siguiente bandera volvió a penar.

A diferencia de los días anteriores, Rahm cazó las dos primeras banderas de ambos tramos

Perdió de vista la bola desde el tee, por la derecha, más allá d la arboleda. Casi da con la clave del jeroglífico pero falló un putt de dos metros y medio para mantener el par y volvió de ese modo a la casilla de salida. Pero algo había cambiado. Se le percibía más confiado y constante, como acabaría demostrando con una colección de doce calles conquistadas y un green alcanzado con el primer impacto siendo un par 4. Se decidió a seguir atacando, apuntando descaradamente a trapo, lo que posibilitaron sus buenas salidas y una mejoría reconocible con los hierros en el juego medio. Birdies al 15 y 16 y control de la situación hasta rematar el primer bucle con -2 en el día y en la antesala de las tablas con el campo.

Si le sirvió la mentalización positiva cuando inició la vuelta, le sirvió de igual modo al afrontar el back nine. Fue en el 1 donde se plantó en el green con la propulsión del driver, generando una opción de eagle desde diez metros. Se quedó con la consolación de un birdie que unió al del 2, cuando pateó desde el fringe y atinó a seis pasos de distancia. Lo que parecieron siglos después, su tarjeta se leía en negativo. Una bendición para la vista que él agradeció como el que más.

Más trampas

Pero aún le quedaban trampas en el camino. En el 4, lo que reconoció después como una bola embarrada, dilapidó su segundo golpe partiendo de calle y se le comenzó a torcer el asunto desde el rough. Otra vez Chapultepec y el de Barrika de igual a igual. Fue cubriendo etapas, no pudo repetir la heroicidad de buscar en dos golpes el green del 6 con vuelo sin motor sobre el lago, en el 7 visitó su primer y único arenal y cuando todo parecía decidido en tablas, le cayó el bogey traicionero del 9 para rematar su tercer Mundial de México con +1.

En cabeza, poca historia. Dustin Johnson le puso un poco de intriga al dejarse puesto el freno de mano, pero nadie lo aprovechó y el estadounidense se serenó y con un -5 en los segundos nueve se escapó de un McIlroy también estelar en el sprint con seis birdies en siete hoyos hasta pinchar en la bandera final. Sergio García, el mejor español, compartió la sexta plaza.