Rahm combina músculo y paciencia

Rah,ayer en The Players/ Reuters
Rah,ayer en The Players / Reuters

Destaca entre los mejores (10º) en la jornada inaugural del The Players en un campo que no concede tregua en ninguno de sus hoyos

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Se trataba de eso. La concepción del TPCSawgrass buscaba un campo sin respiro, sin un hoyo en el que poder tomar aire, cada uno distinto y hasta sin que se enlazaran dos seguidos en el mismo sentido. El paso de los años ha ido suavizando el recorrido, pero sólo eso. Aquí hay que picar piedra para rebajar las tarjetas, más con el cambio que ha supuesto llegar a Ponte Vedra Beach un par de meses antes de lo habitual. Menos calor, más humedad, el itinerario se convierte en más largo y, claro, crecen las dificultades. Un cóctel explosivo que no afectó a Jon Rahm en la puesta en escena de su tercera presencia en The Players, un torneo con mayúsculas visto desde cualquier perspectiva. El de Barrika se instaló en el Top10 con su primer birdie al segundo hoyo del día y sólo se alejó de la pantalla principal en el penúltimo con un bogey que remedió de inmediato.

Una tarjeta con tres bajo el par del campo, idéntica a la de sus compañeros de partido, Dustin Johnson y Sergio García. El estadounidense llegó a compartir el liderato durante el turno de mañana y el de Barrika, con su mejor cota de -4, fue segundo provisional. Todo ello en un día con dos tramos muy diferentes que el vizcaíno zanjó a cuatro golpes de la mejor tarjeta del turno matinal, visada por Tommy Fleetwood.

Para llegar al 69, Rahm amagó con mejorar el registro. Partiendo del hoyo 10 el campo de Florida ya le avisó, con un putt de birdie de dos metros y medio que el agujero se negó a engullir como el crío al que no hay manera de calzarle una cucharada de puré. Se picó y acto seguido puso en marcha su máquina de hacer birdies. Dos seguidos en el 11 y 12 que no hacían más que confirmar la justicia de la recompensa. Porque en ese 'front nine' cazó los nueve greens en regulación y sólo se dejó dos calles sin visitar. Y la guinda la puso con su primera muesca en ocho vueltas a 'la isla verde', el icónico par 3 del 17 que facturó con un putt de cuatro metros.

La verdad es que todo iba a pedir de boca. Sus dos únicos deslices fueron un aterrizaje en búnquer en el 15, que no le afectó para llegar con el segundo golpe al tapete, y una visita al rough en el 18 que le incomodó en la progresión a bandera. A su lado, Sergio García casi calcaba la hoja de ruta y era el exnúmero 1 del mundo, Johnson, el que parecía más decidido al ataque, pero un golpe era lo máximo a lo que se despegaba. Y ya había un buen abanico de ejemplos de bolas al agua (Rose fue el primero de los notables que acabó en remojo), bolazos más allá de los límites y muchas escapadas hacia el público, saldadas algunas con unos botes de hasta diez metros que podían salvar la vida o aniquilar al jugador en cuestión, dependiendo de la fortuna.

El camino de regreso a la casa club no fue tan amable. A la inversa de lo avanzado hasta entonces, sólo dos calles visitadas, aunque ni eso parecía alterar la equilibrada fórmula de músculo y paciencia del de Barrika. Se hacía Rahm con su cuarto birdie en un par 5 (hoyo 2) en el que saltó entre casillas de rough para con una genialidad de tercer golpe rematar la faena a un paso de la cazoleta. Pero su juego, como el de la práctica totalidad de competidores, se resintió. El viento era un elemento disperso, variable, caprichoso. Así se explica que las dos únicas calles que cogió de salida no le sirvieran para llegar a green. Un búnquer en el 4 prologó su primer borrón. Otro en el 8, el segundo. No era justo porque pese a todo había seguido actuando con pulso para recuperar con el tiralíneas las derivas no deseadas. Grandes putts de más de diez metros dejados a un paso. El birdie con el que cerró su actuación fue una satisfacción añadida, néctar para el ego, confianza y motivación del morrosko para la jornada de hoy.

Al término de la jornada, Fleetwood y Bradley compartían el liderato (-7). Rahm jugó con polo y bolsa amarillos dentro de una campaña de apoyo a la campaña Children's Miracle Network Hospitals.