The Northern Trust

Rahm defiende su territorio entre la jauría

Rahm, en la segunda jornada del torneo. /AGENCIAS
Rahm, en la segunda jornada del torneo. / AGENCIAS

Está a dos golpes del liderato de Dustin Johnson en el Liberty National y su juego da la sensación de que le llevará hasta la puja final

J.M. CORTIZAS

Fue agua milagrosa para Merritt, hasta unos segundos antes líder sostenido del torneo. Pero justo acababa de cometer un doble bogey que le devolvía al pelotón perseguidor de Spieth, cuyo -11 matinal valía como mejor tarjeta en casa club. Para Jon Rahm, la suspensión del juego a las 16.00 (hora local) no se produjo en un momento en que necesitara alteración alguna. Al contrario. Cuando sonaron las sirenas tenía la bola marcada a un metro y un palmo de firmar su cuarto birdie del día para colocarse con -10, a un golpe del liderato. Estaba en plena fase de cambio de ritmo, engranando otra marcha a su progresión. 40 minutos después regresó al césped, erró ese asequible putt y se conjuró para que no le pasara factura. Acabó tercero, a dos golpes del mejor, uno de sus compañeros de partido, Dustin Johnson.

Hasta ese momento necesitó paciencia para entender los caprichos del juego, o al menos para sobrellevarlos. Porque cazó la primera bandera en liza con un putt de siete metros y medio y a renglón seguido se le escapó una serie desde menos de dos metros (para birdie), de cuatro metros y medio (para birdie), de tres pasos (para par) y de menos de cinco metros (para birdie). Dianas rozadas y el primer bogey que le cayó tras 22 hoyos jugados. Unos instantes antes el juego se había detenido en su partido mientras Webb Simpson reclamaba a un marshall el cambio de su driver al haberlo dañado en la anterior salida.

El borrón no alteró el juego recto del vizcaíno, pero su bola no acababa de acercarse lo suficiente con el segundo golpe. Niquelado de tee a green su itinerario. En los primeros nueve sólo falló una calle y en los segundos se torció su tino a partir de las últimas cuatro banderas, en las que además acumuló tres de los únicos cuatro greenes no conquistados en regulación. Fue recalibrando su proceder y no tardó en conseguir rédito. En el 7 pateó desde 19 metros para dejar la bola a un paso; en el 8 hizo un approach mágico desde ocho metros para dejarla en green con el birdie ya facturado; y en el 9 embocó desde siete metros y medio.

Se venía arriba el de Barrika. Se tomó dos banderas de respiro con aterrizajes lejanos, aunque seguía pateando desde lontananza con un tacto envidiable. Desde 9 metros a dos palmos y desde 19, de nuevo, a un paso de la diana. Llegó el citado parón por la lluvia y lo que pudo ser un birdie desde menos de dos metros tuvo que esperar un hoyo más para ser canjeado en la tarjeta. En el último par 5, por tercera vez pateando desde 19 metros para dejarla a uno y embocar. Estaba ya en doble dígito (-10), a un golpe del coliderato que por una décima de segundo obró en su poder. Porque en el siguiente par 3 la sutileza le llevó a dejar la bola a tres metros largos. El putt fue perfecto, la bola sumisa avanzaba y comenzaba a caer en el agujero cuando el efecto corbata la rescató hacia el césped.

De un casi liderato a ceder otro golpe con su segundo bogey en su único accidente serio, una salida que se escapó a la zona más infame del campo y prosiguió con visita a búnquer. La reacción fue instantánea y en el 16 repitió el éxito de la víspera con una fórmula magistral: salida a calle de 268 metros, approach de 28 metros y remate desde un paso y un poco más. Tiralíneas. 'Tiki-taka'.

La mano se le fue en los dos drives finales, pero ya había hecho su vuelta y había defendido su territorio entre la jauría en la que se ha convertido este The Northern Trust que hace la primera criba en la FedEx Cup. Johnson acabó el día con un birdie que le dejó como líder en solitario, mientras Rory McIlroy avisaba de una irregularidad involuntaria al tratar de retirar lo que parecía una piedrilla en un búnquer que no lo era. Movió ligeramente su bola, lo dijo y se comió dos golpes de penalización, que posteriormente le fueron retirados. Eso le hará más fuerte. Mientras, Sergio García llevaba ya horas fuera de juego. Su tarjeta final de +4 en la matinal le hizo plegar velas.

La espalda deja en el camino a Tiger Woods

La jornada nació ayer con la confirmación de una noticia esperada. Tiger Woods causaba baja voluntaria al no poder superar el dolor y rigidez concentrados en su maltrecha espalda. Los síntomas se acentuaron durante la disputa, el miércoles, del Pro-Am del The Northern Trust. El jueves salió a competir con aparente normalidad, pero no pudo ocultar los gestos de incomodidad y molestia conforme fue completando los 18 hoyos del Liberty National, que cerró con una tarjeta de +4.

De inmediato se puso en manos de los médicos y fisios para tratar de paliar esa rigidez que le perturbaba sobremanera para dibujar su swing. Ayer se personó en el campo y trató de iniciar su rutina, pero ya estando en manos de sus cuidadores no percibió mejora alguna por lo que decidió no competir.

Puede darse el caso de que sea además su despedida del calendario americano por este año. Está clasificado para el segundo play-off de la FedEx Cup de la próxima semana en Medinah, pero si no lo juega ya no tendrá opción alguna de llegar a la final de Atlanta. El astro californiano dice que intentará estar en Chicago, pero no a cualquier precio.