'Rahmbo' entra en acción en East Lake

'Rahmbo' entra en acción en East Lake

Rahm recurre a su versión más agresiva para buscar la reacción en la final de la FedEx Cup, de nuevo suspendida por la lluvia, pero sigue sin tener magia con el putter

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Le dio muchas vueltas durante la tarde y parte de la noche del viernes. No entiende el motivo por el que en un verano de ensueño, mágico por momentos en su juego, se le resisten dos palos con los que ha abanderado su colección de Top10. El driver y el putter le agobiaron la víspera, dejando su vuelta en prescindible, testimonial, saldada con una derrota por dos golpes ante East Lake y una distancia muy considerable (nueve golpes) frente a las alimañas que dominan el cotarro en la finalísima de la FedEx Cup. Este sábado buscó la reacción y desempolvó la versión más bélica de su alter ego. Con la cinta de 'Rahmbo' prendida de su alma, Jon Rahm se presentó en el tee del hoyo 1 con la idea marcada a fuego en su interior: doble o nada en cada casilla.

Lógica estrategia después de verificar la clasificación y hacer cuentas. De la undécima plaza que ocupaba a la vigésima hay un desvío de 250.000 dólares y una porción contenida de puntos para el ranking mundial. Jugar a asegurar, además de no ir con él, esta vez ningún provecho podría incluir. Así que ideas claras, decisión tomada en firme y soltar los brazos para reventar la bola como si no hubiera un mañana. En estos casos los desvíos están asumidos en beneficio de acercar la bola a bandera lo suficiente para relativizar esas visitas a los roughs dadas por hechas. Repitió el modus operandi de la víspera, pero ya en el primer hoyo rozó un golpe de efecto que le habría inoculado una dosis extra de optimismo. Tras gastar su segundo golpe para liberarse de las garras de un arenal, el hierrazo que estampó en la pelota la proyectó 136 metros para dejarla dada, a menos de medio paso de la cazoleta.

Rozó la primera bandera y siguió apuntando al resto de los trapos, sin importarle las consecuencias. Llegó a green en el primer par 3 y en el tapete demostró también que iba a pecar por exceso. Ante todo, pulso firme y agresividad. Putt de 14 metros que vuelve a acercar a medio paso y la primera gran opción no aprovechada en el 4, pateando para birdie desde dos metros y medio. Comenzaba a rondarle la cabeza la incapacidad de la víspera para hacerle un roto al templo de Bobby Jones cuando la ambición le llevó por la zona más fea y arbolada del camino.

El bogey del 5 aumentó la temperatura de su torrente sanguíneo y le convenció aún más de que su ansia sólo podía ser alimentada con números rojos en su tarjeta. En el primer par 5, uno de esos hoyos que se dejan hacer, buscó dos bolazos de Guinness, avanzando de rough a búnquer. Y desde la arena sólo apuntó al mástil para clavar el eagle. Su doble o nada. Perfecta de línea, al no ser engullida se alejó cuatro metros y su tarjeta se mantuvo sin encarnar ningún casillero.

A lo suyo, sin que le temblaran las manos ni cambiara su confianza en qué no había otro modo de proceder, visitaba posiciones fuera de calle para arreglar el entuerto con buenos hierros, aunque no lo eficaces que necesitaba para acercar la bola a un radio infalible, si es que existe en este East Lake que ayer repartió cornadas a diestro y siniestro desde el inicio. Koepka sufrió dos bogeys en las tres primeras banderas, McIlroy y Schauffele también iban sobre el par y sólo Justin Thomas hacía tablas y así mantenía su liderato por un golpe.

En el hoyo 7 volvió a patear para birdie desde el final de la calle, a cinco metros, y un par de briznas del césped hicieron brincar a la bola como si dejara rueda dejándola sin tracción para seguir la trazada hacia el agujero. Apuntó a la siguiente bandera desde más de ocho pasos y todos nos temíamos otra entrega de flirtear con el perfil y alejarse una braza. Pero no, la clavó, entró con alguna vuelta en la recámara y le dio motivos para creer en su decisión irrevocable de jugar al ataque, al límite.

Pero no le dio tiempo para mucho más. Otro frente tormentoso con aparto eléctrico llegó y provocó la suspensión de la actividad, que se mantenía a la hora de redactarse esta información.