Carnoustie no le deja hacer a Rahm

Rahm pega con el driver en el tee del 14 en Carnoustie, uno de los pares 5 que canjeó./getty
Rahm pega con el driver en el tee del 14 en Carnoustie, uno de los pares 5 que canjeó. / getty

Cierra con uno bajo par su paso por el escenario del The Open del pasado año y su aita, Edorta, aporta dos muescas a la tarjeta por equipos

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Carnoustie no acaba de dejarle hacer a Jon Rahm. El complejo recorrido que albergó en 2018 el The Open en el que el jugador de Barrika no pasó el corte -fue el año del accidente de circulación de los amigos que fueron a verle- ayer volvió a evitarle una buena tarjeta que, posiblemente, mereció. Cerró el día con una tarjeta de -1 y una buena ración de mosqueo. Trabajó bien las maderas, no tanto los hierros, y con el putter los hoyos se pusieron de acuerdo para estrechar su diámetro. Porque tuvo que digerir cómo vinieron hasta cuatro corbatas completas, dos que eran para sumar birdies y dos que buscaban el equilibrio del par.

Sí hay indicios que demuestran cómo le entra por el ojo el campo a un profesional. En cuatro de las banderas en las que anotó incidencias en la primera jornada del Alfred Dunhill Links Championship repitió el score de su primera vuelta oficial en Carnoustie. Fueron los birdies al 14, 3 y 5, y el bogey al 4. También facturó el 12 y el 15. El primero fue una sorpresa para él ya que en formato del Open Británico ese hoyo fue marcado como un par 4 y en este torneo recobra su origen de ser un par 5. Por ello, cuando Jon Rahm lo completó con cuatro golpes y se apresuraba a anotarse el par alguien le recordó la variación.

El campo estuvo ideal para el juego, pese a que en la noche del miércoles llovió lo suyo. Durante su partido con su padre Edorta y la pareja Fitzpatrick-Figo, sólo tuvieron que echar mano del paraguas un instante. El ambiente fue muy cordial, ya que Jon y su familia conocen al exfutbolista de su presencia en los anteriores Masters como seguidor y amigo de Sergio García. En el partido posterior jugaron los McIlroy y Willett, el jugador que se hizo con el mano a mano con el vizcaíno la pasada semana en pos del BMW Championship.

«Jon ha jugado bien, ha tenido mala suerte en esos putts con corbatas y podía hacer acabado con -3 o -4 tranquilamente», reconoce su aita, quien en el cómputo de la pareja estuvo más recaudador que su hijo. El dúo acumula tres bajo par y dos de las muescas las aportó el cabeza de familia haciéndose con los hoyos 6 y 13. «El sesenta y cinco por ciento», bromea. Reconoce Edorta Rahm que da cierta impresión jugar en ese ambiente, no por la presencia de Jon con quien comparte partidos en las escasas semanas que pasa en casa. «He salido muy bien, a calle, en el 10 y en el 1 y esto da tranquilidad», concluye.

Las mejores tarjetas del día se encontraron entre las de los jugadores que se enfrentaron al Old Course de St Andrews, templo que el vizcaíno recorrió jugando por primera vez el miércoles. Nueve birdies sin fallo colocan como líder al sudafricano Justin Walters, un golpe menos que un cuarteto de perseguidores en el que entra Adrián Otaegui. El donostiarra allanó su camino con cinco birdies en los primeros nueve para acabar un día impoluto con -8. En la clasificación por equipos empatan en el acumulado de -12 Reitan-Madden, Fox-Warne y Sharma Van Zyl. Larrazábal-Stanton están a un golpe y los Rahm ceden seis respecto a la cabeza.

Hoy juegan en Kingsbarns, a diez kilómetros de St Andrews. «A priori es el más fácil porque en todos sus pares cinco se puede llegar a green de dos golpes», añaden.