La selección creó un nuevo Luis Enrique

Luis Enrique sonríe durante una rueda de prensa./E. C .
Luis Enrique sonríe durante una rueda de prensa. / E. C .

El ya exseleccionador apaciguó su carácter tosco con los medios y se ganó a los periodistas y a los jugadores de 'La Roja', que le recibieron con encendidos elogios y le despiden con dolor por los motivos que le apartan del puesto

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

El nombramiento de Luis Enrique como nuevo seleccionador de España pretendió devolver al combinado nacional el carácter competitivo que ha perdido en el Mundial de Rusia y, de este modo, Luis Rubiales, presidente de la Federación Española de Fútbol, le encomendó el proceso de regeneración de La Roja, necesitada de un nuevo impulso que incluyera la incorporación de una 'quinta' de futbolistas que tomen el mando del equipo los próximos años. Pero la elección de un técnico del perfil del asturiano fue interpretado en algunos sectores como la venganza del presidente de Rubiales con Florentino Pérez por anunciar a 48 horas de debutar en Rusia ante Portugal el fichaje de Julen Lopetegui como entrenador del Real Madrid. Porque Luis Enrique es uno de los personajes del mundo del fútbol más odiado por el madridismo, a pesar de que militó en la escuadra blanca, y llegó, tras un año de descanso, procedente del banquillo de su máximo enemigo.

Pero el asturiano (Gijón 8 de mayo de 1970, 48 años) era mucho más. Es un entrenador enamorado del fútbol ordenado, de la posesión, del juego por las bandas. Así se definió el exfutbolista del Sporting, Real Madrid y Barcelona cuando fue presentado como entrenador del club azulgrana: «Me gusta jugar al ataque, pero también defender. No hay nada mejor que tener el balón para defender. Mi propuesta es presión en campo contrario», aseveró al hacerse cargo de un equipo con el que ganó una Champions, dos Ligas, tres Copas del Rey, un Mundial de clubes...

Luis Rubiales asumió enormes riesgos con la designación del asturiano. Para empezar y cuando apenas lleva mes y medio al frente de la Federación Española, ya tenía enfrente a un enemigo difícil de doblegar y que no descansa cuando se siente traicionado: Florentino Pérez. Porque el presidente del Real Madrid apostaba por Míchel como nuevo seleccionador e incluso hubiera aceptado otro candidato, pero la contratación de un 'culé' como Luis Enrique es una afrenta que no va a olvidar.

Y asumió otro riesgo el máximo dirigente del fútbol nacional: las dífíciles relaciones de Luis Enrique con la prensa. El asturiano mantuvo durante sus estancia en el Barça agrias polémicas con los periodistas y nadie en el club pudo rebajar la tensión pese a que utilizaron todos los medios para ello. Sin embargo, como seleccionador apaciguó su carácter y apenas tuvo algún rifirafe poco destacable con los medios. Era otro Luis Enrique.

Guardián de su vida privada, padre de tres hijos, es un apasionado del ciclismo, el atletismo y el surf, actividades a las que empezó a dedicarse nada más acabar su carrera futbolística. Ahora, un problema familiar grave le ha obligado a decir adiós a un sueño para tratar de lograr otro: superar el grave obstáculo que le apartan de la selección. El más importante