Robert Moreno, un estudioso del fútbol sin experiencia en los banquillos, sustituye a Luis Enrique

Moreno, nuevo seleccionador en la rueda de prensa de presentación./EFE
Moreno, nuevo seleccionador en la rueda de prensa de presentación. / EFE

El nuevo seleccionador ha hecho tándem desde hace nueve años con Luis Enrique, es especialista en analizar a los rivales y se le reconoce por el empleo de las nuevas tecnologías en el fútbol

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Robert Moreno (41 años) será el encargado de guiar a la selección española hacia la Eurocopa e incluso, en la rueda de prensa que ha servido para su presentación, ha hablado de ganarla. No le asusta el reto al que ha sido la sombra de Luis Enrique en todos los proyectos deportivos que el asturiano ha emprendido como primer técnico. Se conocieron en el Barcelona, cuando Moreno, siempre en el fútbol modesto, y luego han caminado de la mano en el Celta, en la Roma, en el Barcelona y, desde el pasado verano, en la Roja. Ahora, con una sensación «agridulce», triste por las circunstancias que le han impulsado al banquillo más preciado de España, pero con una enorme responsabilidad por recoger el legado de su también amigo, dirigirá a La Roja. Dicen los que le conocen que es una persona inquieta, trabajadora, metódica, innovadora y perspicaz.

El preparador, pionero en España en el análisis con vídeo del rival, ha afirmado que no le asusta el reto, y también ha indicado que siempre había soñado con ser primer entrenador, pero que no con hacerlo en unas circunstancias como las actuales, por los problemas familiares de Luis Enrique. Con un discurso bien hilado y construido, Moreno ha salido en defensa de su capacidad para dirigir a España. «Sí que tengo experiencia», ha comentado. Nueve años con el técnico asturiano han sido un enorme máster y ha aprendido mucho de él. Tenía todo tipo de conocimientos sobre la pelota, a base de horas de estudio, de preparación, pero la faltaban otros asuntos, como gestionar un vestuario de élite. Y Luis Enrique ha sido su espejo. «Nueve años con él, rodeado de estrellas mundiales, viendo las decisiones que él tomaba, cómo se comportaba con la prensa. Él me inculcó el conocimiento del vestuario, de los jugadores. Vamos a hacer un gran trabajo», ha indicado este padre de dos hijos a los que, ha dicho, les trata de inculcar valores y principios.

Su peregrinaje por el fútbol modesto, en equipos como L'Hospitalet, el Castelldefels -dirigió al juvenil-, el Damm y la Penya Blaugrana Collblanco, donde se inició en 2003, terminó con su entrada en la factoría azulgrana. En La Masía, el nuevo seleccionador, que cuenta con estudios en Comercio y Relaciones Internacionales y la licencia UEFA Pro, conoció al expreparador, y también amplió sus conocimientos en el estudio de los rivales, en la introducción de las nuevas tecnologías para analizar a los adversarios al detalle. Le consideran un pionero del 'scouting' e incluso dicen que es el que mejor conoce a los rivales que España tiene en el camino a la Eurocopa. En el año sabático que se tomó Luis Enrique, ejerció de segundo en el Celta con Juan Carlos Unzué. Fue en la 2013-14 y se encargó de las jugadas a balón parado, una de las señas de identidad de ese grupo. Anque no solo vive del balón.

Su carácter inquieto se demuestra con su participación en la editorial MC Sports, encargada de publicar libros sobre la divulgación de la ciencia deportiva. Él, de hecho, creó 'Mi receta del 4-4-2. Reflexión, desarrollo y aplicación táctica de una visión de este sistema'. Ahí, en el prólogo, Luis Enrique le define. «Robert es un entrenador voraz, insatisfecho por naturaleza y con una asombrosa capacidad para analizar los problemas y encontrar las soluciones. Si a esto le sumas su capacidad de trabajo inagotable, el resultado no podía ser otro que libro interesantísimo».

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