Pisón, pichichi con 20 goles: «Soy un jugador algo anárquico»

Pisón, pichichi con 20 goles: «Soy un jugador algo anárquico»
J.B.

JAVIER BELTRÁNBilbao

Iñigo Pisón (25-10-93) se ha destapado este curso en el Sodupe de Oskar Vales. Máximo artillero de Tercera División con 20 goles, el mediapunta o extremo de San Adrián compagina el fútbol con un trabajo de reparto en furgoneta de paquetería. En verano, el exjugador de Santurtzi y Deusto, aguarda ofertas de Segunda B o del extranjero: «No descarto nada», lanza para El Correo el afilado zurdo cerrado de 1'87.

-20 goles esta temporada, ¿cómo se hace?

-Un poco de trabajo, tener más protagonismo con el balón en el equipo y más ocasiones, además de estar más cerca del área.

-¿Le ha beneficiado el juego de posesión que impulsa Vales?

-Sí, sí, claro. Es más mi juego, tener el balón me va mejor. Estuve en el Deusto y en el Santurtzi y no lo teníamos tanto, era otro tipo de fútbol.

- Se formó en las canteras de Danok, donde coincidió con Iñigo Lekue, y Santutxu en Mallona...

- Empecé desde los cinco años a competir con el Danok, con gente más mayor que yo. Ocho años allí y seis en el Santutxu. No tengo muy buenos recuerdos de los dos clubes.

-¿Por qué no? ¿qué le pasaba?

- Yo me esforzaba, entrenaba bien... los compañeros no eran ciegos, fui capitán, pero igual no le encajabas a algún entrenador y no juegas todo lo que desearías.

- No subió al Santutxu de Tercera cuando acabó su etapa de juveniles y recaló en el Abanto. ¿Qué tal por la Regional?

- Estaba recién ascendido a Preferente. Me llamaron y decidí probar allí y muy bien. Me costó un poco al principio ese ritmo, es diferente, con gente mayor. Estuve tres años allí. El segundo ascendimos a Honor. El tercero nos mantuvimos y di el saltito al Santurtzi.

- Fue Javi González Etxebarria quien le promocionó a Tercera...

- Me recomendó Javi Tabernilla, que me entrenaba en el Abanto, y Etxebe me llevó para San Jorge. Ese año, con 21 años, tuve una lesión de pubalgia y estuve forzando porque quería jugar, aunque paré casi todo el año. Al final jugué con Txetxu García de entrenador.

-Y Aitor Calle apostó por Pisón para nutrir al Deusto.

- Calle me dijo que sería un jugador importante y fueron dos años buenos del equipo en general. Séptimos y el año pasado también arriba en la tabla con Gorka Bidaurrazaga, con 9 goles. Jugué al principio en banda izquierda y después de mediapunta.

-El Deusto le quiso renovar, pero cambió por el Sodupe el pasado verano.

-Tuve alguna oferta más de Tercera, pero me decanté por Vales, por el campo grande de hierba natural. Este año muy bien como medipunta y a veces de punta. Txapu como 9 y yo por detrás, con más libertad, corriendo por el campo, que es lo que me gusta.

-¿Es Pisón un verso libre del fútbol?

- Sí, soy un poco anárquico, me gusta moverme por distintas posiciones. A medida que pasaba la temporada han ido entrando los goles y he tenido mucha confianza.

-¿Cómo se compagina el trabajar ocho horas repartiendo y el fútbol con los entrenamientos casi diarios?

-Por las mañanas curro, últimamente con cañita, y después, a las ocho, a entrenar. Lo vamos llevando.

- Un Sodupe con los deberes hechos en la mitad de la tabla y librando de los terribles arrastres...

- Sí, teníamos confianza y equipo de sobra para salvarnos. Vales ha juntado un buen grupo de jugadores, que saben manejar el balón. La Segunda B ha empujado y sí que se ha notado en varios equipos de Tercera ese nerviosismo y la tensión de qué pasará.

-¿Qué expectativas tiene para el próximo año, le importaría salir al extranjero?

-Me gusta competir y quiero mirar para arriba, lo que se pueda, claro. Si es Segunda B, mejor. No descato nada.

-¿Qué le ha faltado para poder promocionarse más alto?

- No sé, ahora, con estos 20 goles... puede ser un reclamo. Me costaría un poco adaptarme al ritmo, pero con algo de preparación, metido en Segunda B, es todo cogerle el tono.

-Le resta un partido más para cerrar el curso (ante la Real Sociedad C en el Hurtado de Saratxo) y engordar su estadística con algún tanto más.

-Sí, eso espero, no está todavía sentenciado.