Varane y Umtiti lideran el regreso del 'black power'

Varane y Umtiti, en un partido del Mundial. /EFE
Varane y Umtiti, en un partido del Mundial. / EFE

Los centrales de Real Madrid y Barcelona cimentaron el muro de Francia y tumbaron los de Uruguay y Bélgica en cuartos y semifinales

MIGUEL OLMEDA

Dicen las voces expertas que el fútbol es cíclico, y no les falta razón. Con la victoria de Francia este deporte ha regresado al punto en el que se encontraba hace dos décadas: igual que volvieron a ponerse de moda el 4-4-2 noventero en la Liga española y las defensas de tres centrales tras el Mundial de Brasil, ahora se ha impuesto un 'remake' del 'black power', aquella filosofía que marcó tendencia en el fútbol de entresiglos hasta la aparición del Barça de Guardiola.

Cumplido el vigésimo aniversario de su primera estrella, Didier Deschamps rindió tributo con una segunda a la Francia que él mismo capitaneó. La selección de Zinedine Zidane, de Youri Djorkaeff y Laurent Blanc, sí, pero también la de Marcel Desailly y Lilian Thuram, maquinaria pesada de demolición para una defensa que sólo encajó dos tantos en todo el Mundial.

En 2018 el testigo de Desailly y Thuram -que en el 98 se desplazó al lateral, derecho en su caso, como Pavard y Lucas- lo recogieron Varane y Umtiti. Juntos cimentaron un muro sin florituras y de hormigón armado, impenetrable para el resto de selecciones en Rusia. No hubo partido en el que 'les bleus' sufrieran atrás, por más que Argentina les marcase tres goles entre accidente y accidente y que Croacia perdiera la final con dos tantos en su casillero, el segundo regalado por un Lloris desbordado de confianza.

Antes de ello Griezmann y Mbappé ya habían golpeado varias veces alardeando de contundencia y con precisión cirujana. Mientras que N'Golo Kanté, Blaise Matuidi y un sacrificado Paul Pogba, tres mediocentros con hechuras de ochocentista, se encargaron de que el transatlántico galo no encallara en la medular de ninguna otra selección. Con más pierna que pie también se puede ganar, y de qué manera: si no que pregunten por Patrick Vieira y Claude Makélélé.

La vitrina del '4'

Varane, que creció idolatrando a los dos primeros exponentes del 'black power', ya puede presumir de haber ganado más que todos ellos con sólo 25 años. Cuatro Champions y un Mundial encabezan su vitrina personal y un currículum vitae en el que añade un logro que únicamente diez futbolistas en la historia comparten con él: haber levantado en una misma temporada los dos grandes trofeos internacionales a nivel de club y selección.

«Ha sido una temporada larga, pero tan bonita que no tengo palabras para decir lo que siento. Tardaré tiempo en asimilar lo que esto viviendo. Es algo magnífico, estoy disfrutando del momento y espero que haya otros igual», confesó tras la final el '4' galo. Parecido camino lleva Umtiti, con menos experiencia vistiendo la camiseta de 'les bleus' (49 partidos uno y 24 el otro, pese a que tienen la misma edad) pero en similar escalafón jerárquico a las órdenes de Deschamps. Su fichaje y rendimiento inmediato en el Barcelona le dispararon con Francia, donde explotó en la Eurocopa de 2016 aprovechando una lesión de Rami. Agarró el puesto y todavía no lo ha soltado, ni piensa hacerlo.

Como Thuram en 1998, cuando marcó los dos únicos goles de su carrera internacional (es el francés con más partidos, 142) a Croacia en las semifinales, Varane y Umtiti también fueron decisivos en el área contraria. El madridista en cuartos contra Uruguay y el azulgrana en la antesala de la final frente a Bélgica. Ambos encuentros los decidió Francia a balón parado con sendos cabezazos de sus centrales y la zurda de Griezmann dibujando las asistencias. Otro paralelismo más con sus 'hermanos mayores'.

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