Coates, El central que quería ser centrocampista

El jugador del combinado uruguayo y del Sporting de Portugal pasó por diferentes posiciones debido a sus problemas de altura antes de acomodarse en el lugar que le ha dado tantos éxitos a nivel profesional y personal

Coates, con el trofeo de mejor jugador joven de la Copa América 2011./Efe
Coates, con el trofeo de mejor jugador joven de la Copa América 2011. / Efe
MELISA CABALEIRO

Todas las Selecciones que acuden al Mundial tienen sus estrellas. Dentro de la uruguaya, destacan nombres como los de Luis Suárez, indiscutible en el juego de ataque del Barcelona; Edinson Cavani, campeón de la Liga Francesa con el PSG; Diego Godín o José María Giménez, piezas clave en la defensa rocosa del Atlético de Madrid.

Estos dos últimos deben competir en su selección por un puesto en el once con futbolistas como Sebastián Coates. Precisamente, un Coates al que los atléticos recuerdan bastante bien, puesto que se enfrentaron ante su equipo, el Sporting de Portugal, en cuartos de final de la recientemente conquistada Europa League. Un partido con mucha polémica en el que, el presidente del club luso, Bruno de Carvalho, decidió suspender al uruguayo y a otros 17 compañeros más por lo que consideró una 'falta de actitud' en el partido de vuelta, en el que conjunto lisboeta fue incapaz de marcar un solo gol.

Pero si hay un concepto que no casa con Sebastián Coates, es el de 'falta de actitud'. Dos campeonatos uruguayos con Nacional (2008-09/2010-11); una Copa de la Liga con el Liverpool (2011-12) y otra con el Sporting (2017-18); una Copa América (2011) y una China Cup (2018) con la Selección de Uruguay, además de múltiples distinciones individuales como la de Mejor Futbolista Revelación Uruguayo (2008-09) o Mejor Jugador Joven de la Copa América (2011), le respaldan. Logros que le han hecho ganarse un hueco en la absoluta de Óscar Tabárez, a la que llegó por primera vez en la repesca para el Mundial de 2010, aunque no debutaría allí. Tendría que esperar un año para hacer su primera aparición en un amistoso, previo a la Copa América, frente a la Selección de Estonia, que finalizó con un 3-0 a favor del conjunto uruguayo.

Un sueño cumplido para Coates, aquel niño que llegó al Nacional de Uruguay con once años de edad. El club que le vería nacer como la estrella que es hoy. En aquella época, 'Sebas', como le llaman cariñosamente sus compatriotas, coincidiría en el tiempo con distintos preparadores y coordinadores. Uno de ellos, Roberto Roo, le recuerda de una forma muy especial. «Sebas marcaba presencia en cada entrenamiento y en cada partido, porque su exuberancia física lo llevaba a ser destacado. Además, demostraba una pasmosa tranquilidad para asumir los riesgos adelante del área y tenía una prestancia que dejaba entrever que iba a ser un jugador de élite».

Un futbolista con personalidad que llegó al club con aspiraciones muy diferentes. «Jorge Galán, su captador, lo conocía muy bien, era compañero de trabajo de la mamá de 'Sebas'. Él me dijo que tenía un chico que es excepcional, que está por encima de la media. Pero tiene un problema, él quiere jugar de 8 (volante derecho) o de 10 (mediocampista), pero es muy alto», indicó Daniel Enríquez, coordinador de las pruebas juveniles de Nacional. «De volante se le veía buena técnica, pero era muy lento de movimientos por su altura. Era descoordinado, pero los que estamos en el tema sabemos que una vez que los futbolistas acaben el ciclo de crecimiento y coordinen, son sobresalientes. Por tanto, nos esperamos, nunca le dijimos que iba a ser central», explicó con una leve sonrisa Enríquez.

Pero su porte físico no era su rasgo más destacado. «De sus condiciones, nos sorprendió mucho su liderazgo con todos los compañeros. Tú ves otros chicos que parecían muy listos, porque eran muy charlatanes, muy despiertos. En cambio, Sebas era muy callado, no tenía el liderazgo que terminó teniendo», comentó Enríquez. De la misma manera le evoca Mauricio Larriera, ayudante de Gerardo Pelusso (director técnico en la Primera División de Nacional). «Yo recuerdo a Sebastián como un chico que llamaba la atención por algunas cualidades. Desde el punto de vista de la personalidad, era introvertido, de hablar pausado pero muy maduro, un líder de los compañeros de su edad, un chico que se destacaba por su humildad», comentó Larriera.

Unos años llenos de triunfos

De esta manera, Coates fue protagonizando actuaciones destacadas y se ganó un puesto de titular con Nacional. El jugador realizó su debut en la Copa Libertadores, el 30 de abril de 2009, y anotó uno de los tres goles que dieron la victoria al equipo uruguayo. Tras este choque, 'Sebas' fue partícipe en los cuartos de final y en la semifinal, que perdieron contra Estudiantes de la Plata. «En ese momento, Sebastián era de los importantes en el equipo. Participó en una serie de errores colectivos que nos terminaron por dejar fuera de la copa. Después de ese partido, teníamos cinco finales para ser campeones uruguayos. Recuerdo la entereza con la que 'Sebas' afrontó esas finales. Ahí fue cuando realmente nos convencimos de que tenía 'pasta' para cosas importantes», rememoró Mauricio Larriera, refiriéndose al Campeonato Uruguayo 2008-09, en el que Coates brilló especialmente y Nacional consiguió el triunfo. Este fue el primer título profesional para el futbolista.

Tras este gran éxito, vendría un Mundial Sub-20 en el que, en un principio, Coates no sería de los primeros seleccionados. «Para nosotros fue una decepción, porque tenía condiciones. El técnico en aquel momento era muy buen técnico, era Diego Aguirre. Yo en varias conversaciones le sugerí que viese jugar a Coates. Posteriormente lo citó y, en una comida, me reconoció que era brillante», recuerda Enríquez.

Su destacada actuación en el Mundial Sub-20 le llevaría a ganar el premio al mejor defensa del Campeonato Uruguayo 2009-10. Pero su mejor temporada con Nacional sería la siguiente. En el 2011, Coates se hizo con el Torneo Clausura y con el título del campeonato uruguayo. Además, la 'Celeste' acabó coronándose con la Copa América y, gracias a su destacada actuación, Coates se llevó el premio al mejor jugador joven del torneo. Todos estos triunfos atrajeron el interés de numerosos clubes extranjeros como el San Pablo o el Atlético de Madrid. Finalmente, el 30 de agosto de 2011, el jugador acabó firmando un contrato con el Liverpool por 14 millones de dólares, una de las ventas más caras en la historia del fútbol uruguayo.

Un fichaje que, según recuerda Daniel Enríquez, fue un 'quebradero de cabeza' para Peter, el padre de Coates. «Peter compartía conmigo sus dudas. 'Sebas' no jugaba en la Premier porque le dijeron que hasta los 24 años no le iban a poner. En ese momento, seguía teniendo ofertas del Nacional, del Gremio o del San Pablo. Ahí discutíamos un poco sobre si sacarlo de Inglaterra a un equipo importante de Brasil o dejarlo allí. Al final lo dejaron en la Premier, aunque temíamos que esa inactividad de Sebas le podría pasar factura en la Selección, pero su padre apostó por ello», apuntó Enríquez. Una etapa en la que el jugador se hizo con la Copa de la Liga, siendo este su primer y único título con el equipo inglés. Más adelante, fue cedido al Sunderland por dos temporadas y, actualmente, lleva tres años en el Sporting de Portugal. En el 2016, cosechó un muy buen primer año en la Liga Portuguesa. Jorge Jesús le dio confianza y le permitió disputar 13 de los 14 partidos del Sporting desde su llegada. Sin embargo, no ha sido hasta este año cuando ha visto recompensado su trabajo en un título. Concretamente, los 'leones' se hicieron el pasado mes de enero con la Copa de la Liga. Además, a nivel personal, Sebastián ha conseguido esta campaña la marca de los 100 partidos con el club luso.

Presente y futuro de Uruguay

Actualmente, Coates está entre la lista de convocados para el Mundial de Rusia 2018. A pesar de haber llegado a lo más alto, Sebastián sigue en contacto con el club que le vio crecer, con Nacional, e intenta ayudarles en todo lo que puede. «Sebas sigue colaborando con las formativas del club, es muy agradecido con la gente que lo llevó. Cuando necesitan algo, le piden zapatos o un autógrafo, y él está dispuesto siempre, porque es como de la familia. Todos los técnicos que trabajaron con él, los que le descubrieron y le acompañaron, le tienen un gran cariño y están en contacto con él hasta el día de hoy. 'Sebas' les manda vídeos a los chicos que entran a formar parte del equipo. Todo esto lo hace de forma anónima y es muy importante para el trabajo del club», explica Enríquez.

Pero Sebastián no solo es clave a día de hoy, también para el futuro, teniendo en cuenta los 32 años de Diego Godín, que se convertirían en 36 para el próximo Mundial. «Yo considero que es el sustituto natural que va a tener Diego Godín, porque Diego para el próximo Mundial ya va a estar mayor para ir. Sebastián puede ser un sustituto por su liderazgo a nivel de Selección», valora Mauricio Larriera. Una trayectoria a la que le esperan muchos éxitos, pero cuyo reto más cercano es el Mundial de Rusia.

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