Francia confía en la irrupción tardía de Griezmann

Griezmann, en una acción del partido ante Uruguay. /Franck Robichon (Efe)
Griezmann, en una acción del partido ante Uruguay. / Franck Robichon (Efe)

Fue decisivo ante Uruguay y desea emular su campaña en el Atlético, cuando explotó en el segundo tramo y fue decisivo para lograr un título

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Nizhny Novgorod

«Con el Atlético esta temporada Antoine no empezó muy bien pero acabó súper enchufado y acabó siendo decisivo al final», afirmó Lucas Hernández en la zona mixta del estadio de Nizhny Novgorod minutos después de que Francia hubiese logrado su billete para semifinales del Mundial tras una actuación determinante del '7'. Una asistencia medida a Varane en el 0-1 y un zurdazo que, debido al escaso acierto de Muslera, cerró el partido ante Uruguay. «Le dije que me la pusiera ahí y lo hizo de manera perfecta», explicó el central madridista sobre su compañero, rival en la capital cuando disputan partidos de Liga, donde tras un inicio malo hasta enero Griezmann acabó completando una temporada fantástica con un Atlético en el que seguirá tras su 'decisión' de ampliar contrato con el club.

En lo que no ha dudado Griezmann ha sido en demostrar un cariño especial a Uruguay por las costumbres (es un apasionado del mate, con el que llega siempre a los estadio), la gente y la cultura charrúa. Eso le animó a no celebrar su tercer tanto en la competición tras los dos de penalti frente a Australia, en la primera fase, y a Argentina en octavos. «Encontré a muchos uruguayos en mi vida deportiva. Aprendí mucho con ellos. En mis primeros pasos en el fútbol profesional fueron los uruguayos de la Real Sociedad (Carlos Bueno y el míster Martín Lasarte) los que me enseñaron lo bueno y lo malo de este deporte. Adoro la cultura uruguaya por eso es normal que no celebre ese gol. Les debo mucho, tengo muchos amigos ahí y no lo he celebrado por respeto», explicó tras el encuentro. Ni siquiera todo eso evitó que Luis Suárez volviera a atizarle un palito. «Para que vean todos que no es uruguayo, es francés y nos hizo un gol».

El cuarto que más corrió

En lo que no se puede negar que Griezmann parece uruguayo es en la capacidad competitiva y en su esfuerzo solidario dentro del campo. «Curra como el que más», dice Rami en perfecto castellano. Quizá por eso ha sido sustituido en todos los partidos. Fue el cuarto futbolista del partido que más se movió en el césped (10,27 kilómetros). En Francia, que alcanza su sexta semifinal en el torneo (Suecia 1958, España 1982, México 1986, Francia 1998 y Alemania 2006) sólo le superó el omnipresente N'Golo Kanté (10,47) y los uruguayos Vecino (11,21) y Torreira (10,47). «Uruguay es duro, me recuerda a mi club donde trabajan duro en ataque y en defensa. Por eso me gusta verlos, porque adoro la cultura uruguaya», explicó antes de detallar que Francia «no tiene un estilo definido de juego» ya que «varía según lo que pasa en el partido». «Tenemos jugadores que saben hacer una pausa o acelerar el juego para llevar los partidos donde nosotros queremos», agregó.

No tuvo problemas en bajar delante de los defensas para sacar la bola jugada y ayudar en el centro del campo cuando Francia ya estaba por delante en el marcador. Arriesgó pases y supo cuándo probar al meta rival. «Yo lo noto igual que siempre, le veo contento y disfrutando en el césped. Ya ha metido otro gol en el Mundial. ¿Cuántos lleva ya?», preguntaba Paul Pogba en un perfecto castellano. «Sabe que puede ser decisivo y espero que lo sea», decía el centrocampista del Manchester United, uno de los mejores amigos de 'Grizzi' en el vestuario.

La espina de la Euro

Griezmann, con su mochila a la espalda en la que llevaba todo lo necesario para disfrutar de un buen mate, atendía a todos y retrasaba la salida del autobús. Presnel Kimpembe, altavoz en mano, le pedía que se diera prisa. Ahora le esperan las semifinales ante Bélgica y confía, como sucedió en las europeas ante el Arsenal, ser de nuevo el hombre decisivo, ya sea marcando goles o no. Tras un 2017 que se le complicó, con rumores de salida al Barcelona y ciertas tiranteces con su afición, está disfrutando en 2018. Ganó su primer título continental, la Europa League, marcando en la final precisamente cerca de su casa en Lyon, y ahora sueña con llegar a lo más alto con la selección, con la que ha logrado 23 goles en 59 partidos disputados, y de paso olvidar la decepción vivida en la Euro hace dos años. Ahora, en la 'Euro de Rusia', tiene la opción de consagrarse.

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