El Telstar 18 sigue siendo terrestre

El Telstar 18, un balón que no acaba de convencer. /Kirill Kudryavtsev (Afp)
El Telstar 18, un balón que no acaba de convencer. / Kirill Kudryavtsev (Afp)

El choque entre Francia y Perú vuelve a dejar una bola pinchada, como ya ha sucedido en varios encuentros del torneo

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

A Leo Messi le gustaba «todo» del Telstar 18 cuando ofició, a finales de 2017, como maestro de ceremonias en la puesta de largo en Moscú del balón del Mundial de Rusia. Pero poco tardó el rosarino en comprobar que su modélico aspecto y la vanguardista tecnología empleada en su confección no impedía que, pese a todo, el esférico siguiese siendo 'terrestre'. Sucedió en el encuentro que midió a Argentina con Islandia, de amargo recuerdo para la Albiceleste. Corría el minuto 3 del choque. Acudió el astro a botar una falta, pero algo no encajaba. Se dirigió al árbitro y solicitó cambiar la bola. No tenía la presión adecuada. Subsanado el problema, golpeó con la finura a que acostumbra. Rojo y Otamendi no alcanzaron el centro por un pelo.

No era el primer caso. Horas antes, en Kazan, eran los futbolistas de la selección francesa los que se topaban con un balón falto de presión en el duelo que mantenían con Australia y concluyó con triunfo de los 'bleus' exento del brillo que se le presupone a una de las candidatas al título. Y nuevamente volvió a sucederles a los galos en el choque de este jueves en el Estadio Central de Ekaterimburgo frente a Perú, en el que el combinado que dirige Didier Deschamps se impuso por 1-0 con un tanto de Kylian Mbappé que certificó su pase a octavos de final y la eliminación del conjunto sudamericano. Otro balón pinchado. Parece una plaga.

Un serio revés para Adidas, la marca que facilita el esférico desde el Mundial de México 1970 y que lo barnizó en esta ocasión implantándole un chip NFC (Near Field Communication) que, mediante una aplicación para 'smartphones', permite conocer diversos parámetros del balón como la velocidad, la ubicación o los giros que ha dado, entre otros.

La presentación del balón del Mundial estuvo rodeada de la pompa que suele acompañar estas ocasiones. Y el Telstar 18 volvió a estar en boca de todos cuando la bola que iba a emplearse en el partido inaugural, el que midió a la anfitriona Rusia con Arabia Saudí el pasado 14 de junio, partió el pasado mes de marzo hacia la Estación Espacial Internacional en el equipaje de un cosmonauta ruso. Orbitó durante tres meses a 280 kilómetros de la tierra y a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora, para regresar a tiempo de estar sobre el césped del estadio Luzhniki, donde la contemplaron más de 78.000 espectadores. Puede que aquella fuera una bola espacial, pero sus 'compañeras' han demostrado desde entonces que, pese a toda la tecnología empleada, siguen siendo de lo más terrestres.