Dos meses y medio en bici para llegar al Mundial de Rusia desde Valencia

Roberto Fernández, con su bicicleta en la Plaza Roja de Moscú. /
Roberto Fernández, con su bicicleta en la Plaza Roja de Moscú.

Roberto Fernández recorre 6.000 kilómetros para disfrutar del ambiente futbolero. «La gente de aquí es increíble, muy hospitalaria, de diez», asegura el joven aventurero

PEDRO CAMPOSValencia

Llega el inicio de cada año y todos nos marcamos objetivos. Unos apuntarse al gimnasio, otros dejar de fumar. Roberto Fernández se prometió que si a los 30 años no conseguía un trabajo que le satisficiera, echaría a volar por el mundo. Y lo hizo. No por el aire, sí en bicicleta. Después de once meses viajando por el mundo, encontró un nuevo reto en el Mundial de Rusia. No se lo pensó dos veces y tras estar rodando durante dos meses y medio por media Europa ya se encuentra en Moscú para disfrutar del ambiente de uno de los acontecimientos deportivos más impactantes del mundo.

El joven valenciano terminó la carrera de Ciencias Ambientales y realizó un máster en Valladolid sobre tratamiento de aguas residuales. Deseoso de trabajar de lo suyo, se puso a ello y envió miles de currículums. «En cuatro años buscando empleo, nunca jamás me respondieron a un mail. Estaba desesperado», relata Roberto, que, además, aprendió inglés y alemán. En vista de que la situación empeoraba, se marcó un tope. «Me fijé hasta que cumpliera los 30 años. Se lo planteé a mis padres y cuando llegó el momento cambié toda mi vida», indica el aventurero, que incluso dejó una relación para dedicarse a su sueño. «Descarté una vida normal y ahora soy muy feliz», comenta Roberto, que se inició con un viaje en bicicleta entre Berlín y Valencia.

El 2 de abril se plantó en la plaza de la Virgen de Valencia para iniciar la hazaña. Se juntó con ocho o diez amigos para una sesión de abrazos gratis, que repite en las ciudades en las que recae y que luego se muestran en 'travel_hugs' de Instagram. «Estoy mucho más feliz que antes y con los abrazos gratis comparto esa alegría. Saco un sonrisa a la gente», indica Roberto. Desde la capital del Turia se desplazó hacia Lyon (Francia), Suiza, Alemania, Austria, República Checa, Polonia, Lituania y Letonia. En total ha pisado diez países en los 6.000 kilómetros a bordo de su bicicleta. El último ha sido Rusia, donde aterrizó el 18 de junio.

El ingenio de Roberto Fernández le ha permitido financiar la aventura. Tiene un presupuesto global de 150 euros al mes y su pretensión es gastar un máximo de cinco euros al día. El dinero lo consigue con las fotos que hace en sus múltiples viajes. «Imprimo las imágenes, me paro en una calle e invito a la gente a que coja su foto favorita a cambio de una donación libre», destaca. Tiene tras máximas que sigue a rajatabla para ahorrar: no acude a restaurantes, no paga por dormir y el agua la consigue de fuentes y de gente que le ofrece. Eso sí, siempre tiene un remanente por si necesita acudir a algún hospital.

«No he encontrado nada negativo en este viaje. Hago acampada libre, pero en minutos la gente te ofrece su casa. En un pequeño pueblo de Polonia una familia me invitó a dormir en su vivienda. Sacaron toda la comida que tenían en la nevera y era una familia pobre.Gente buena hay en todo el mundo», afirma el valenciano, que destaca los pequeños detalles: «Al ver que viajo solo me invitan a café o cosas así, me han sorprendido muchas veces». En su bicicleta viaja cargado con una tienda de campaña, un saco para dormir, una manta y un hornillo. Por el día come chocolate, fruta y frutos secos y ya es por la noche cuando cena de caliente, eso sí, comida vegetariana.

La estancia en Moscú ha cambiado la imagen que Roberto tenía de Rusia. «No era miedo lo que tenía, pero sí iba con cuidado. Pero la gente de aquí es increíble. Ha sido una sorpresa porque son muy hospitalarios y abiertos, un diez«, atestigua el aventurero, que hace unos días fue entrevistado por una televisión rusa y me dijeron: »Eres mi héroe, estás loco«.

Roberto Fernández seguirá en Rusia hasta que acabe el Mundial. El día 18 tiene contratado un avión con destino a Valencia. No volverá en bicicleta porque ha decidido venderla y así conseguir los 150 euros del billete. «No me ha salido muy buena la bici, me ha dado varios problemas y prefiero venderla. Al llegar a España me compraré una nueva», relata el joven, que ya tiene planes para el resto del verano: «Voy a recorrer Portugal y España con mi nueva máquina».