Resumen 2018

El año que la magia de Iniesta se fue a Japón

Iniesta recibe la ovación de un entregado Wanda Metropolitano el pasado 21 de abril durante la final de la Copa del Rey. /Lluis Gene (Afp)
Iniesta recibe la ovación de un entregado Wanda Metropolitano el pasado 21 de abril durante la final de la Copa del Rey. / Lluis Gene (Afp)

2018 se recordará en el Barça y en la selección española por un momento emotivo que nadie quería vivir: la marcha del manchego del fútbol español

P. RÍOSBARCELONA

El Barça volverá a Lyon el 19 de febrero de 2019, diez años después de que el mejor equipo de la historia del club comenzara a soñar con un triplete que fue el punto de partida de una década prodigiosa. De aquella ida de los octavos de final de la Liga de Campeones, la misma eliminatoria que se jugará ahora, sólo quedan tres supervivientes: Piqué, Sergio Busquets y Messi. Tampoco el juego se parece mucho ya a aquel fútbol inolvidable e ilusionante de los inicios de Pep Guardiola en el banquillo azulgrana, aunque Ernesto Valverde sigue respetando la esencia. Lógicamente, nada puede ser igual porque ya no están los dos arquitectos. Xavi Hernández e fue a Catar en 2015 de la forma soñada, con una emotiva despedida y un triplete Liga, Copa y Liga de Campeones debajo del brazo, y Andrés Iniesta se ha ido a Japón en este 2018 con la misma mochila que Xavi, pero sin el título europeo.

El mago de Fuentealbilla cambió de aires y de cultura tras meditarlo mucho y renunciar a un contrato vitalicio que tenía firmado, aunque nadie duda de su regreso al club en el cargo que quiera cuando acabe su etapa en el Vissel Kobe dentro de dos años. Fue medio año, de enero a junio, repleto de ovaciones en todos los campos en los que jugó, una vez hizo pública su decisión. Era la bandera del Barça, pero también patrimonio del fútbol español.

Aunque todavía jugó algún partido más, la despedida azulgrana fue su última exhibición, un recital memorable en la final de Copa ante el Sevilla, anotando un gran gol en aquel 5-0. También dejó la selección española, aunque sin el premio de un gran partido ni de un título porque entre Florentino Pérez, Julen Lopetegui, Luis Rubiales y Fernando Hierro le amargaron todo lo que pudieron un Mundial de Rusia que acabó en el banquiLlo. Tiene la espina clavada todavía.

Iniesta marca el gol que le dio a España el Mundial.
Iniesta marca el gol que le dio a España el Mundial. / Georgi Licovski (Efe)

El siglo XXI comenzó con un niño llamado Andrés maravillando en La Masia y en las categorías inferiores de la selección. Cautivó a todo el mundo con su humildad y llegó a lo más alto al formar parte de la historia de su club con el 'Iniestazo' en Stamford Bridge en 2009 camino de un título europeo que lanzó al Barça a un ciclo interminable de éxitos. Y en La Roja tuvo el privilegio de marcar el gol en 2010 que dio al país su primer Mundial. Lo ha ganado todo, pero siempre con buen gusto, sin levantar la voz, con humanidad y un balón. 2018 siempre se recordará como el año que la magia de Iniesta dejó el fútbol español.

Iniesta, durante un partido del Vissel Kobe.
Iniesta, durante un partido del Vissel Kobe. / Afp