Alain Ribeiro: «Pienso las 24 horas en fútbol»

JAVIER BELTRÁNBilbao

Alain Ribeiro, cosecha del 97, es uno de los pilares del CD Vitoria, filial del Eibar. Tras el importante empate cosechado en Lasesarre con él en el campo y unos últimos minutos de infarto, ya que el Barakaldo ganaba 2-0 en el minuto 87, considera que les restan «diez finales y hay que intentar puntuar en todos los partidos». «Vamos a ir con todo», señala.

El hijo de Armando Ribeiro, exportero de Sporting, Logroñés, Cádiz y Athletic, realizó la pretemporada entera con el Eibar de Mendilibar: «Fue una experiencia increíble, aunque últimamente no estoy subiendo a los entrenamientos, pero disponible para cuando me necesite», comenta con la cabeza muy bien amueblada a sus 21 años. El CD Vitoria se ubica en el puesto 18 en el Grupo II de Segunda B con 25 puntos, a tres del Gernika que ocupa puesto de playout -su próximo rival-, y seis del Tudelano, que marca la frontera de la salvación.

Alain Ribeiro, un mediocentro de contención, potente y autor de algunos goles de bandera, explica este bagaje, con relevo de entrenador además (Fagoaga por Gordobil) en mitad del trayecto: «La temporada no va como nos gustaría, el equipo tiene gente de calidad y podríamos estar más arriba, pero estamos ahí abajo. El objetivo es conseguir la permanencia». Advierte que la dinámica «del grupo es buena» y que no tiene duda de que van «a salir de ahí».

El mayor de los hijos de Armando se saca el tercer nivel de entrenador de fútbol en la academia homologada que gobierna Gontzal Suances. Entrena a un grupo de las inferiores del Ugeraga, el club de su pueblo, Sopela. Es un fanático del balompié: «Me encanta todo lo que está ligado con el fútbol. Me encanta entrenar, me encanta ver fútbol. Me paso las 24 horas del día pensando en el fútbol», admite sin pestañear el centrocampista. Armando tiene «algo que ver», apostilla orgulloso. Alain tiene otro año más de contrato en el Eibar, con uno más opcional. «Se hablará cuando toque, pero en principio estoy muy contento, muy a gusto y estoy como en casa», remata.

Su hermano pequeño, Iban Ribeiro, de la generación del 2000, despunta en la delantera del Danok Bat, donde suma 13 goles. Lo quiso captar el propio CD Vitoria en verano, pero se encontró con el rechazo del club de Mallona, que no le dejó marchar: «Está haciendo una temporada muy buena, ojalá siga así. Interesa a varios clubes de aquí y de fuera», desliza Alain, que añade sentirse «muy contento de que le vayan bien las cosas». Nunca han jugado juntos, por edad, pero podrían hacerlo en Ellakuri este verano con el filial del Eibar. «Estaría bien», subraya.