El temor a los arrastres

El temor a los arrastres
F. Romero

En el peor de los casos, hasta cuatro equipos vascos de Segunda B podrían acabar en el grupo IV de Tercera

FERNANDO ROMEROBilbao

La competición sigue su rumbo de forma inexorable, llegando ya a su tramo final, aquel en el que los equipos, en mayor o menor medida, comienzan a mirar de reojo ya a la siguiente campaña con el fin de comenzar a planificarla. Aunque, en algunos casos, esto se ve condicionado sobremanera por un factor externo imposible de predecir: los tan temidos arrastres. Tras varias temporadas, sobre todo la pasada, en la que el número de equipos vizcaínos, y vascos en general, se ha mantenido medianamente estable en la División de Bronce, en el presente curso es bastante probable que no sea así a tenor de cómo se encuentra la clasificación a falta de tan solo tres jornadas para que termine la competición regular.

Desde el sótano del grupo vasco de Tercera División se observa con recelo al furgón de cola del grupo II de Segunda B. La espada de Damocles pende de manera amenazante sobre varios clubes que podrían perder la categoría y, con ello, dar lugar a esos temidos arrastres. En el peor de los escenarios posibles, serían hasta cuatro los equipos vascos que pueden descender a Tercera. Cinco son los clubes directamente implicados en esta lucha. Cultural de Durango, CD Vitoria y Gernika se encuentran, a día de hoy, en zona de descenso directo. Los de Tabira y el filial del Eibar tienen remotas opciones de salvarse. A los forales, las matemáticas les dan alguna posibilidades más, pero tampoco dependen de sí mismos. Además, el puesto de play-out lo ocupa el Real Unión, que pelea por eludirlo con el Arenas. También con el Izarra, aunque éste, en caso de acabar perdiendo la categoría, iría a parar al grupo XV, el navarro. Este puesto de promoción proporciona una vida extra a quien lo disputa, pero debe salir vencedor para quedarse un año más en la categoría.

En el peldaño inferior, el temor que se vive ante esta situación va 'in crescendo' por las dudas que produce en el seno de los clubes de la zona media-baja del grupo IV de Tercera. Aquí son tres los equipos que descienden de forma directa, y una de esas plazas ya está asignada al Bermeo de forma matemática. San Pedro y Amurrio, con 29 y 30 puntos respectivamente, cierran ahora mismo ese trío de equipos que bajarían de forma directa, pase lo que pase en Segunda B. Ordizia (30), Zamudio (35), Santurtzi (38) y Deusto (39), principalmente, son los equipos que ocupan las posiciones precedentes y los que que van a vivir pendientes de lo que suceda en las próximas semanas con 'sus vecinos de arriba'.

Esta situación no solo depende de los equipos que bajen desde Segunda B, sino también de los equipos que buscan dar el salto hasta la categoría de bronce. De ellos depende en buena medida 'aliviar' esos posibles arrastres que se puedan producir. Con cada equipo vasco que logre superar la promoción de ascenso a Segunda B se compensaría cada uno de los descensos a Tercera. Utilizando el símil futbolístico, es como si se produjera un cambio en mitad de un partido: entra uno, sale otro. Se mantienen el mismol número de 'jugadores' y así no queda nadie 'expulsado'.

Así pues, además de Portugalete y Sestao, que ya tienen los billetes para esa promoción de ascenso, Alavés B y Balmaseda completan en estos momentos el cuarteto de cabeza, con San Ignacio y Basconia al acecho de esa cuarta plaza, a falta de tres jornadas por disputarse. Si alguno de ellos supera el play-off y logra el codiciado ascenso a Segunda B, además de disfrutar de un más que merecido premio, estará compensando el descenso de uno de los equipos vascos y evitando de este modo los tan temidos arrastres, que tantos problemas en cuanto a planificación de temporada y diseño de plantillas puede ocasionar a los afectados.