Imanol Corral, de debutar en Primera con el Eibar a buscar un impulso en su carrera desde Balmaseda

Imanol Corral busca un impulso desde el 'Balma'./FOTO: J.B.
Imanol Corral busca un impulso desde el 'Balma'. / FOTO: J.B.

El zaguero basauritarra, formado en Lezama con los Remiro, Yeray o Williams, lamenta la falta de ofertas de Segunda B

JAVIER BELTRÁNBilbao

Imanol Corral, central o lateral izquierdo, de Basauri, cuna de futbolistas, que ahora milita en el Balmaseda de Tercera División, debutó el 14 febrero 2016 con el Eibar en Primera «unos minutillos», supliendo ante el Levante al ahora bético Inui. Portó el dorsal 33. Contrastes de un fútbol muy volátil, este mismo verano, apenas dos años y medio después de acariciar la cima, ha estado pendiente de su futuro inmediato, pero no recibía ninguna propuesta tangible de Segunda B: «No salió nada concreto este verano, y si estás contento en un equipo, optas por seguir», explica con naturalidad. Otros compañeros de la cosecha del 94 como Iñigo Barrenetxea, ahora enrolado en el Lorca, y Asier Etxaburu, en el Real Unión, también debutaron aquella campaña en Ipurua de azulgranas y se baten este curso el cobre en el fútbol de bronce.

Corral renovaba en agosto con el Balmaseda que pilota de nuevo Pablo Palacio ante la ausencia de opciones de mayor categoría. Dispone de una planta imponente, esculpida en el gimnasio. A sus 24 años confía en explotar. Criado desde alevines en la cantera del Athletic, fue escalando hasta convertirse en un activo del Basconia, junto a los Remiro, Unai Simón, Guruzeta, Yeray y Williams, ya instalados en la élite. Posteriormente fue cortado en Lezama para enrolarse en el CD Vitoria, filial del Eibar, donde se entrenaba algunos días a las órdenes de José Luis Mendilibar.

Corral hizo piruetas y probó el hielo en el Eibar, con siete minutos a bajas temperaturas, como pócimas del método de Mendilibar. «Lo hacíamos todos, viene muy bien para la musculatura de las piernas y sales con buenas sensaciones», desliza sonriendo. Una experiencia a caballo entre el CD Vitoria y las instalaciones de Atxabalpe enriquecedora. «Estuve muy bien, sobre todo el primer año, en que subía a entrenar con el primer equipo de vez en cuando. El segundo año no jugué tanto, acabé contrato y se decidió que saliera», narra con naturalidad Corral. El zaguero basauritarra no guarda rencor a nadie, ni mucho menos: «Son circunstancias, el míster del CD Vitoria apostó por otro tipo de jugadores. Fichó a gente de fuera y es respetable», señala.

No se plantea «de momento» una aventura en el extranjero. Focaliza sus esfuerzos en una misión prioritaria en La Baluga, que aspira a instalarse en la zona noble de Tercera: «Estoy muy contento en el Balmaseda; el año pasado jugué todos los minutos (con Jon Moreno en el banquillo) y este año, de momento, me encuentro encantado con el nuevo entrenador». El futuro, aclara, «nunca se sabe». Apela a testar sobre la marcha «cómo va la temporada; a ver si hacemos buen año y comprobar cómo te ven desde fuera de manera individual. Así pueden salir cosas», analiza con recorrido por delante.

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