Hay vida lejos de Urbieta

Un lance del derbi de Tabira, única victoria aún de los forales lejos de casa./F. Romero
Un lance del derbi de Tabira, única victoria aún de los forales lejos de casa. / F. Romero

El Gernika encadena tres buenos resultados como visitante, el gran debe del equipo este curso

FERNANDO ROMEROGernika

Aunque la situación sigue siendo delicada, puesto que el equipo ha vuelto a caer a zona de descenso debido a lo apretada que está la pelea por salir de ese vagón de cola de la tabla, lo cierto es que el Gernika presenta síntomas de recuperación que hacen vislumbrar la luz al final del túnel. El conjunto de Urtzi Arrondo ha dejado de ser el peor visitante del grupo gracias a los tres buenos resultados a domicilio que ha cosechado en sus últimos desplazamientos. Ese testigo se lo ha cedido al Bilbao Athletic, un equipo potente en Lezama pero que lejos de su feudo pierde muchos enteros.

Algo así le venía sucediendo al Gernika a lo largo de la presente campaña. Urbieta era el fortín al que se agarraban para ir sumando puntos en mayor o menor medida a su casillero, pero cada salida suponía volverse de vacío, para desesperación de un equipo que no encontraba premio a su trabajo. Pero esa dinámica parece haber cambiado, y en la caseta se confía en que sea así de una vez por todas.

Hasta hace no demasiado, el punto rascado en Sarriena en la novena jornada era el único bagaje positivo que habían podido cosechar los blanquinegros actuando como visitantes. Algo que le valió para ser el peor equipo foráneo durante buena parte del campeonato liguero. Pero la dinámica de la competición le ha llevado al Gernika a sumar tres buenos resultados en sus últimos tres encuentros lejos de Urbieta: El triunfo en el derbi de Tabira y los empates ante Sporting B en Mareo y Real Unión en Stadium Gal. Cinco puntos de nueve posibles, para hacer un total de seis incorporados a su casillero como visitantes.

Desde que el Gernika logró, al fin, su primera victoria en Liga ante la Real Sociedad B, todo rueda bastante mejor. También fuera. Los de la Villa Foral ya dieron buena muestra de mejoría en el encuentro inmediatamente posterior al triunfo sobre los 'potros' de Zubieta. En Anduva, Arrondo introdujo una serie de cambios tácticos que el equipo acogió de buena manera. Se mostraron otras hechuras sobre el terreno de juego, y se puso contra las cuerdas a todo un Mirandés, que solo pudo imponerse por la mínima con un gol a dos minutos del final.

En Merkatondoa, ante el Izarra, sucedió algo muy similar. El Gernika fue superior sobre el terreno de juego durante buena parte del choque, adelantándose incluso en dos ocasiones en el marcador. Pero enfrente estaba un Gorka Laborda enrachado que neutralizó la ventaja blanquinegra con dos dianas. Casado se encargó de rematar la remontada para los navarros y echar por tierra el buen trabajo de los vizcaínos.

Pero llegó el derbi de Tabira en la última jornada de la primera vuelta, antes del parón navideño. Ahí, por fin, la moneda cayó de cara. Tras un encuentro equilibrado en el que pudo pasar de todo, Pradera, el pichichi del equipo con 4 tantos en su haber, le dio la victoria a los suyos. Fue la primera, y única aún, lograda en un desplazamiento. Pero trajo consigo un cambio de dinámica esperanzador, como se ha podido comprobar en las siguientes salidas.

En Mareo, ante un Sporting B siempre peligroso en su casa, el Gernika logró remontar para sacar un provechoso punto. Lo mismo en Gal, donde los forales supieron reaccionar al inoportuno tanto fronterizo justo antes del descanso para igualar la contienda apenas comenzado el segundo periodo. Su asedio mereció incluso mayor premio, pero faltó acierto en los metros finales.

Curiosamente, el calendario depara que el próximo equipo que pase por Urbieta sea precisamente el Bilbao Athletic. En la mano de los blanquinegros está hacer que los de Aritz Solabarrieta sigan siendo el peor equipo visitante y, de paso, prolongar un buen momento de resultados que hace pensar que la permanencia está un poco más cerca.