Urtzi Arrondo: «Vamos a defender el escudo como se merece»

Urtzi Arrondo: «Vamos a defender el escudo como se merece»
Maika Salguero

La derrota ante el Izarra deja al Gernika en una situación muy complicada, aunque las matemáticas aún conceden mínimas opciones de permanencia a los forales

FERNANDO ROMEROGernika

Once partidos consecutivos sin conocer la victoria son una carga excesiva que el Gernika acumula y que le ha colocado en una situación extrema para afrontar las tres últimas jornadas de competición. Una racha que lleva al conjunto foral a 'liderar' una particular clasificación de todos los equipos de Primera, Segunda y Segunda B que no han vencido en las últimas semanas. Tras caer por la mínima ante el Izarra este domingo, los forales han quedado muy tocados, como bien se pudo comprobar a la conclusión del encuentro en los gestos de jugadores y cuerpo técnico, a los que la grada de Urbieta quiso animar con una cerrada ovación. Un Gernika que se había mostrado ciertamente regular y sólido semanas atrás, ha ido a encajar por primera vez en todo el curso dos derrotas consecutivas en el peor momento. Si la goleada de Gobela ya oscureció sobremanera el futuro de los blanquinegros, tropezar ante los navarros ha sido un varapalo que puede condenarles a Tercera División tras cuatro campañas en la División de Bronce.

Pero aún queda un hilo de esperanza, un clavo ardiendo al que aferrarse a sabiendas de que lograr el objetivo será poco menos que un milagro. Y es que los de Urtzi Arrondo dependen sobremanera de otros equipos. Con tres jornadas por disputarse, el Gernika está con 33 puntos en su casillero. Tiene a cinco el play-out, ocupado por el Real Unión, y a ocho a Arenas e Izarra, en zona de permanencia pero a una distancia ya casi insalvable, salvo carambola mayúscula. Así pues, el conjunto irundarra marca precisamente la frontera de la salvación para los forales. Por delante, un calendario que pondrá en liza a los de la Villa Foral con Racing de Santander, Cultural de Durango y Barakaldo, con solo el derbi vecinal ante los durangarras en Urbieta.

La próxima jornada puede resultar definitiva. Cuando el Gernika salte al terreno de juego de los Campos de Sport de El Sardinero (domingo, 18:00) ya sabrá el resultado de todos sus adversarios, puesto que serán los encargados de cerrar la 36ª jornada liguera. Si el Real Unión gana su encuentro ante el Vitoria en Stadium Gal (el sábado) y los forales caen frente a los de Iván Ania, se acabó. «Seguimos ahí matemáticamente, pero sabemos que esto nos deja con pie y tres cuartos en Tercera», expresaba de forma elocuente Urtzi Arrondo tras ceder contra el Izarra. Un técnico con la mirada baja y ojos enrojecidos, que instantes antes se había fundido en un abrazo con todos y cada uno de sus jugadores mientras abandonaban el vestuario camino a sus casas, en medio de un silencio desolador.

«No habíamos perdido dos partidos seguidos en todo el año, y ha venido en el peor momento. Habíamos puesto muchas ilusiones después de cómo se habían puesto los resultados. Se había puesto casi todo de cara para, de haber ganado, verlo con otra luz. Es a lo que nos agarrábamos», relataba Arrondo. «Llevábamos una fase buena de partidos con empates ante buenos rivales. El inicio en Gobela el otro día nos condenó. Sabíamos que estaba difícil, pero nos teníamos que agarrar a nuestras opciones, que pasaban por ganar, pero no ha podido ser», se lamentaba el de Beasain.

El míster de los forales no podía ocultar que estaba viviendo uno de los momentos más duros de su carrera. «Son momentos 'jodidos' que tiene el fútbol. A mí, que llevo un año aquí, me 'jode' como el que más. Hay mucho trabajo detrás, es mucha decepción. Ha sido muy duro el final del partido. Pero de esto también se aprende, seguro», señalaba antes de mandar un mensaje de ánimo a los suyos: «Vamos a darle la vuelta a esto cuanto antes».

Los avatares del calendario han querido que el Gernika deba acudir a Santander este domingo. Los cántabros, con el título de campeón del grupo bajo el brazo, querrán festejarlo ante su afición, pero se toparán con un equipo herido que no quiere ser un convidado de piedra en esos festejos. Más bien todo lo contrario. «Si hay un campo ilusionante y motivante para ir a jugar, ese es El Sardinero. Será un ambiente muy bonito para jugar, intentaremos encarar el partido de la mejor manera posible», reseña Arrondo. «Vamos a defender el escudo como se merece, a intentar acabar estos partidos en la categoría como se merece».