La 'vía guipuzcoana' del Gernika

La 'vía guipuzcoana' del Gernika
F. Romero

En las últimas tres campañas, cinco jugadores han llegado a Urbieta procedentes de la cantera realista

FERNANDO ROMEROGernika

Este domingo, el Gernika encara un importante encuentro ante la Real Sociedad B en las instalaciones de Zubieta. Desde allí han llegado este curso dos de los integrantes de la actual plantilla foral. En verano lo hizo el cancerbero Juanjo Garrancho, y en el mercado de invierno fue el centrocampista Ander Sáenz. Unos jugadores llamados a reforzar al equipo dirigido por Urtzi Arrondo, también guipuzcoano, pero que no están teniendo todo el protagonismo que seguramente les gustaría.

En el caso del volante ofensivo, el último en llegar, allá por el mes de enero, sus apariciones son contadas. Y todas ellas propiciadas principalmente por las numerosas bajas que han acuciado al equipo en determinados momentos. Son solo 3 los choques que ha disputado Sáenz desde que se incorporó a la disciplina foral. Debutó en el choque que enfrentó al Gernika con la Gimnástica de Torrelavega en Urbieta. Salió de inicio y dejó buenas sensaciones en el manejo con la pelota, muy vertical en su juego. El donostiarra se definía a sí mismo en una entrevista concedida a EL CORREO tras ese encuentro como «un jugador que le gusta tener el balón, me gusta dar el último pase, jugar entre líneas… en general, me gusta repartir juego. Me considero más inteligente que físico». Posteriormente, apenas un par de apariciones más para Ander. Minutos residuales en el derbi ante el Leioa y otra titularidad en El Requexón, donde estuvo 65 minutos sobre el césped.

El caso de Juanjo Garrancho podría calificarse como 'curioso'. Llegó como cedido en los últimos días del mercado estival para reforzar la portería foral tras la marcha de Diego Carrio al Arenas. Salió de Zubieta rumbo a Gernika debido a la alta competencia existente en la cantera donostiarra, con el objetivo de acumular «continuidad y minutos, algo que para un portero es muy importante», tal y como relataba a este periódico. No pudo disputar el primer partido de liga por unos problemas administrativos, pero sí que se estrenó en el segundo, en el debut del Gernika en Urbieta. Encadenó cuatro partidos y entonces dejó paso a Jon Altamira. Una decisión motivada por los irregulares resultados en el arranque de la competición. «El equipo no está sacando los resultados esperados, y cuando los resultados no vienen hay que hacer cambios. Y en ese contexto es normal que se cambie al portero, que se cambien jugadores… hay que probar diferentes cosas», explicaba el arquero en una entrevista. Altamira defendió el arco cinco encuentros, hasta que empezaron esos problemas en el hombro que al final le han hecho pasar por quirófano. Desde la jornada 11 a la 22, la portería fue de nuevo para el meta txuriurdin. Fue en ese momento cuando una inoportuna lesión en un dedo, unida al retorno de Carrio en el mercado de invierno, le sacó del equipo.

Pero ellos dos no han sido los únicos canteranos txuriurdines en vestir los colores gernikarras en las últimas campañas. Una tendencia que, del mismo modo, se repite también en otros equipos vizcaínos del fútbol de bronce. Durante la campaña pasada, otros dos 'potrillos' recorrieron la A8 en sentido inverso para recalar en Urbieta. Fueron los laterales Alex Petxa y Ekaitz Jiménez. Al primero de ellos, las lesiones le lastraron sobremanera su rendimiento. Tanto que se pasó la primera vuelta en blanco. No pudo debutar hasta la jornada 20. Participó en 16 encuentros, 11 partiendo de inicio, para sumar un total de 867 minutos.

Ekaitz, por su parte, fue fichado en el mercado de invierno y sí que tuvo esa continuidad que un jugador suele buscar con una cesión. Titular en 12 de los 15 encuentros que disputó durante la segunda vuelta de la mejor temporada en Segunda B del Gernika, superó el millar de minutos con la camiseta foral.

Antes que ellos, durante la temporada 2016/17, llegó a Gernika procedente de la cantera txuriurdin el central de Mali Aboubacar Diarra. A las órdenes de Jabi Luaces, entró en todas las convocatorias, aunque solo llegó a jugar 15 encuentros, 12 partiendo en el equipo inicial. Gracias a su imponente físico y a su versatilidad no solo jugó en el eje de la zaga, sino que también actuó como mediocentro e incluso como lateral.

En este repaso, no se puede quedar en el tintero el actuar entrenador del Gernika, Urtzi Arrondo. No procede de Zubieta, pero sí que es guipuzcoano. Natural de Beasain, estuvo siempre vinculado al equipo de su localidad. Colgó las botas en 2009 y en 2014 tomó las riendas del primer equipo vagonero, con el que realizó un sensacional trabajo. Esa buena labor le avaló para ser fichado por el Gernika este pasado verano.