El Gernika remonta a golpe de golazos

Enziondo y Gorka 'Larru', los goleadores de la tarde. /F. Romero
Enziondo y Gorka 'Larru', los goleadores de la tarde. / F. Romero

Dos tantos de falta directa de Gorka Larruzea a la escuadra y un gol de Enziondo le dan al cuadro foral un triunfo vital en su lucha por salir de la zona de peligro

FERNANDO ROMEROGernika

La afición de Urbieta sonreía feliz al término del encuentro que medía a los suyos con el Calahorra. Un Gernika apremiado por la necesidad de sumar y un cuadro riojano que acumulaba siete partidos sin conocer la victoria hasta visita al feudo foral. Ya son ocho. Los vizcaínos lograron imponerse merced a su mayor fe y, sobre todo, a los golazos de Gorka Larruzea, que clavó dos faltas directas en la escuadra de la portería defendida por Zabal. Enziondo fue el encargado de ponerle la guinda a una tarde dulce para los blanquinegros, que vuelven a ganar en su casa después de tres partidos como local sin conseguirlo. Éste ha sido, además, el primer encuentro en toda la temporada que el Gernika logra anotar tres dianas.

El choque tuvo fases muy diferenciadas. En la primera mitad, el Gernika salió como suele ser habitual en su campo, intenso y buscando jugar en campo del rival. Sin embargo, se topó con un Calahorra que le quitó el balón durante muchos minutos y que, aunque no generó demasiadas acciones de peligro, sí tuvo la situación más controlada.

3 Gernika

Garrantxo, Kevin, Arnáez, Koldo, Aimar, Lander, Gandiaga (Guarrotxena, 84'), G. Larruzea, Pradera (Etxabe, 77'), Parra (A. Larruzea, 73') y Enziondo.

1 Calahorra

Zabal, Yasin, Cristian (Regino, 46'), Echaide, Javi Martínez, Almagro (Gabri, 77'), Auzmendi (Sergio Benito, 54'), Emilio, Ubis, Goñi y Obeng.

goles:
0-1, m. 21: Ubis; 1-1, m. 45: Gorka Larruzea; 2-1, m. 67: Gorka Larruzea; 3-1, m. 74: Enziondo.
árbitro:
Fuente Martín (comité cántabro). Mostró amarillas a los locales Koldo, Aimar y Etxabe, y los visitantes Goñi y Ubis. Expulsó por doble amarilla al riojano Javi Martínez, y expulsó al miembro de cuerpo técnico del Gernika, Javi Urrutia.
incidencias:
Urbieta, 500 espectadores.

Los de Miguel Sola fueron quienes protagonizaron el primer acercamiento del encuentro, apenas comenzado éste, aprovechando un balón suelto en el área foral. Auzmendi remató, pero Koldo tapó bien con el cuerpo para desviar a córner. La respuesta del Gernika llegó precisamente en un saque de esquina en el minuto 5. Enziondo la puso al punto de penalti y allí emergió Aimar para cabecear con claridad, pero enviando la pelota por encima del larguero por muy poco. En el 10', otra acción imprecisa de los de Urtzi Arrondo a la hora de sacar la pelota jugada estuvo a punto de convertirse en una acción de peligro para los riojanos. Reaccionó bien, en cualquier caso, a defensa gernikarra.

El choque no tenía un dominador claro en esos momentos, y el juego iba a tirones. Apenas cumplido el cuarto de hora, Enziondo sirvió otro buen centro desde el vértice del área, pero Gandiaga no llegó a rematar en el segundo palo por muy poco.

Las imprecisiones atrás le costaron a los blanquinegros el primer gol del encuentro. Una internada por banda derecha sin demasiada oposición, un centro fácil y dos jugadores buscando el remate sin nadie alrededor. Al final, fue Ubis que acabó cabeceando al fondo de la portería. Garrantxo llegó a tocar la pelota en una buena estirada, pero no pudo atajar. Décimo tanto en liga para el atacante rojillo.

A partir de ahí, el encuentro decayó. El Calahorra bajó el ritmo del juego y al Gernika le costó meterle su habitual intensidad, condicionado también por un arbitraje muy protestado desde ambos bandos. Hubo que esperar a los últimos minutos de este primer periodo para que los de la Villa Foral dieran el arreón. Y de qué manera. En el 42', zapatazo lejano de Aimar Sagastibeltza que Zabal tuvo que atajar en dos tiempos. Pradera estuvo muy cerca de cazar ese rechace. Y cuando el crono enfilaba ya el minuto 45, el tanto del empate obra de Gorka Larruzea. El menor de los 'Larru' ejecutó con maestría un libre directo para enviar el balón a la escuadra y colocar las tablas en el marcador. Gol psicológico.

En la segunda mitad, el Gernika fue bastante más reconocible en su juego. Más intenso, más metido en el partido. Ese ímpetu dio pronto sus frutos en forma de ocasiones de peligro. A los cinco minutos, pelota larga para la carrera de Pradera, que peleó el cuero en el lateral derecho del área para acabar poniendo un centro que tocó un defensa lo justo para enviar el balón saque de esquina. Un córner que el propio Pradera se encargó de cabecear en primer palo, llevando el 'uy' a las gradas.

El buen juego de los de Urtzi Arrondo maniató al conjunto riojano, que apenas inquietó a Garrantxo en toda la segunda mitad. Una de las acciones más peligrosas para los de Miguel Sola fue una cabalgada de Samuel Obeng, que se plantó en el área y disparó potente, pero el cancerbero blanquinegro logró despejar.

Prácticamente a renglón seguido, Gorka Larruzea se encargó de levantar de nuevo a la afición de su asiento. En una acción prácticamente idéntica a la de su primer gol, volvió a clavar en la escuadra un lanzamiento directo de falta. Era el minuto 67, y el Gernika lograba dar la vuelta al marcador, dando además la sensación de poder hacer más daño a un Calahorra venido a menos. Así fue. Siete minutos después, en el 74, Enziondo redondeaba la goleada tras una gran acción colectiva, remachando al fondo de la portería riojana un buen centro desde el costado derecho.

En los minutos finales, los rojillos trataron de adelantar líneas, pero el Gernika, bien plantado y con un cambio de esquema al 5-4-1 para afianzar su dominio, apenas sufrió. Menos aún cuando el Calahorra se quedó con un hombre menos tras la expulsión por doble amarilla de Javi Martínez, a tres minutos para el final.

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