El Gernika encadena su sexto empate

El Gernika encadena su sexto empate
Pankra Nieto

Los forales, que fueron superiores en muchos momentos al Mirandés, no pueden pasar de una igualada insuficiente en su batalla por la permanencia

FERNANDO ROMEROGernika

El Gernika continua abonado al empate irremediablemente. Una jornada más, y van seis de forma consecutiva, los forales se tienen que conformar con firmar las tablas tras un duelo en el que merecieron un mayor premio, sobre todo en el primer periodo. Y eso que en esta ocasión tuvieron enfrente a todo un Mirandés del que no hubo apenas noticias en toda la primera mitad. Otro 'gallo' más que de marcha de Urbieta sin poder doblegar al correoso equipo vizcaíno. Etxabe marcó el tanto local al borde del descanso y Hugo Rama anotó la igualada al filo de la hora de juego. Al Gernika, esta nueva igualada le sirve de muy poco en su batalla por la permanencia, ya que cae de nuevo a zona de descenso directo, con 33 puntos, superado por un Real Unión que goleó al UP Langreo. A los burgaleses tampoco les sirve para certificar su presencia matemática en el play-off de ascenso.

El encuentro arrancó de forma intensa, con los dos equipos tratando de hacerse con el control del balón y del juego. El Mirandés apenas tardó un minuto en generar su primera aproximación de peligro por mediación de Matheus, sin llegar a inquietar a Diego Carrio. No tardó en reaccionar el conjunto foral, con una acción de Enziondo que terminó en córner. En el saque subsiguiente, Aimar conectó un buen cabezazo que un defensor rojillo sacó casi sobre la línea. Primer aviso de los blanquinegros.

1 Gernika

Carrio, Kevin, Ander Larruzea, Gorka Larruzea, Carracedo, Aimar, Gandiaga, Parra, Etxabe (Santamaría, 78'), Abaroa (Lander, 84') y Enziondo (Guarrotxena, 75').

1 Mirandés

Limones, Paris, Quijera, Odei Onaindia, Irazabal, Cerrajería, Claudio Medina (Rodrigo, 82'), Bravo (Guridi, 78'), Matheus, Hugo Rama y Álvaro Rey.

goles
1-0, m. 43, Etxabe; 1-1, m 57: Hugo Rama.
árbitro
Enrique Gao Aladro (comité asturiano). Mostró amarillas a los locales Gorka Larruzea, Carracedo y Guarrotxena, y a los visitantes Matheus y Hugo Rama.
incidencias
Urbieta, 750 espectadores.

A balón parado, los de Urtzi Arrondo pusieron en apuros en varias ocasiones al cuadro burgalés, aunque les faltó algo de precisión en sus remates. Poco a poco, con su intensidad habitual, el Gernika se fue haciendo dueño del partido ante un Mirandés que bastante tenía con frenar las acometidas vizcaínas. Los intentos sobre la portería de Limones fueron una constante, con mayor o menor puntería. En el 12', lo intentó Parra con un disparo lejano que se fue por encima del arco rojillo. Cuando se cumplía el cuarto de hora, Enziondo llegó bien hasta línea de fondo y puso un centro tocado al segundo palo, pero no apareció nadie en esa zona para rematar.

A partir de la media hora, el dominio del Gernika se hizo aún más patente. Gandiaga ganó mucho protagonismo por banda izquierda, al igual que Ander, que le dobló en varias ocasiones para generar superioridad y acciones de mucho peligro. Un centro del extremo cedido desde Lezama estuvo precisamente a punto de convertirse en el primer tanto del encuentro, pero el Abaroa no acertó en el remate. El delantero de Lekeitio gozó de varias oportunidades más, algunas de ellas muy claras. Un minuto después, fue Gorka el que lo intentó con un disparo colocado a la escuadra desde la frontal, pero el efecto hizo que el balón acabara fuera. A la media hora, el espigado 10 foral perdonó el tanto cuando ya se cantaba en la grada, a centro de Ander Larrruzea.

A falta de cinco para el descanso, Abaroa tuvo de nuevo en sus botas una acción muy clara para los suyos. Gorka Larruzea se internó hasta línea de fondo, pisó área y puso el balón atrás, pero Mikel disparó mordido, a las manos de Limones. El empuje local tuvo su premio en los últimos instantes de este primer periodo. La presión alta del Gernika funcionó para robar un balón en zona de tres cuartos de campo. Etxabe tiró el desmarque y recibió totalmente solo ante Limones, aprovechando también el despiste de la zaga rojilla. El delentero no perdonó en el mano a mano y marcó con templanza ante la salida del portero.

Tras el paso por vestuarios, el Mirandés salió con una marcha más. No tardó, además, en demostrarlo. Apenas 3 minutos después de la reanudación, Álvaro Rey arrancó con potencia por banda izquierda y se internó en área para sacar un potente zapatazo que atrapó Carrio sin complicaciones. El Gernika sufrió para tener algo de balón y tuvo que afanarse en cerrar espacios para evitar los acercamientos rojillos.

En el 55', los de Borja Jiménez dieron un primer aviso. Claudio Medina cabeceó alto en el primer palo aprovechando un envío nacido de nuevo en esa banda zurda, y también una salida en falso de Diego Carrio. Dos minutos más tarde, no perdonaron los burgaleses. Matheus tocó de cabeza, Claudio Medina protegió con el cuerpo dentro del área y Hugo Rama, que aparecía por allí, empaló un potente disparo cruzado que se coló en la meta blanquinegra para convertirse en el a la postre definitivo empate.

Los de Urtzi Arrondo acusaron el golpe en un primer instante, pero supieron rehacerse con rapidez. Aunque no de forma tan clara como en la primera mitad, lograron hacerse de nuevo con el control del balón y comenzaron a mirar de nuevo hacia la portería de Limones. Llegaron incluso a perforarla, pero el colegiado del encuentro anuló a instancias de su asistente un bonito gol de Abaroa de tijera en el 67' de juego.

El choque se abrió y, aunque no demasiado claros, sí que hubo varios acercamientos interesantes en ambas porterías. Álvaro Rey lo intentó de falta directa en el 72', pero su disparo por encima de la barrera se perdió también por encima del travesaño. A diez para la conclusión, la oportunidad fue para los blanquinegros, tras una buena acción de Parra, que buscó un apoyo en la frontal y, tras tirar la pared, sacó un disparo que se estrelló en el cuerpo de un defensor.

En el minuto 88, el Mirandés pudo anotar el segundo tanto tras una falta lateral que se paseó por el área a media altura hasta que llegó a Matheus. Su disparo lo repelió Carrio cual portero de balonmano, con la pierna.

El Gernika agotó sus cartuchos en los compases finales. En el descuento, con el equipo totalmente volcado en ataque, tras varios rechaces, el balón le terminó llegando a Guarrotxena en segundo palo, pero su cabezazo picado fue directo al cuerpo de un defensa antes de perderse por línea de fondo, un saque de esquina que ya no dejó ejecutar el colegiado.