Garrancho, un atleta bajo palos

Garrantxo espera motivado el derbi ante el Sanse. /F. Romero
Garrantxo espera motivado el derbi ante el Sanse. / F. Romero

El meta donostiarra, que este sábado se enfrenta a su equipo, triunfó sobre el tartán antes de decantarse definitivamente por el fútbol

FERNANDO ROMEROGernika

Con la motivación por las nubes y deseoso de que llegue el encuentro del sábado ante el 'Sanse'. Así espera el espigado meta Juanjo Garrancho el choque que le enfrentará al que es su equipo en Urbieta. El cancerbero donostiarra, de 21 años, recaló en la Villa Foral este verano en calidad de cedido desde el club txuriurdin, y ahora llega el momento de verse las caras con sus excompañeros. «Jugar contra el que es tu equipo siempre te da un plus para querer hacerlo bien y sacar lo mejor que tienes. A muchos les conozco desde las categorías inferiores, como a (Alex) Petxa, que después de haber pasado por aquí (jugó la pasada temporada en Gernika) también viene con muchas ganas. Es un partido que se afronta con mucha motivación», desgrana Garrancho.

Ese 'ansia' porque llegue el partido es mayor si se tiene en cuenta que el ahora meta blanquinegro se desplaza una vez a la semana hasta Zubieta para ejercitarse allí a las órdenes del staff técnico donostiarra. «Se trata, sobre todo, de trabajo técnico. Es un entrenamiento más específico de portería, con el entrenador de porteros del Sanse y luego también con el resto de equipo. Ir allí de vez en cuando y que te hagan unos pequeños ajustes está bien», explica.

Una situación la suya que podría levantar alguna suspicacia en los días previos a este encuentro, pero que el propio Garrancho se encarga de disipar de forma inmediata: «Tanto Alguacil como Urtzi saben muy bien cómo va a jugar el contrario. Han visto muchos partidos. No hay mucho que decirles ni a uno ni a otro».

El tipo de partido que se verá en Urbieta, también lo tiene muy claro el guardameta de los forales. «Como todo equipo canterano, el Sanse va a ser un rival que va a intentar jugar desde abajo. Seguramente nos cree problemas, pero nosotros también podemos hacerles frente con el equipo veterano que tenemos», señala. «Es un tipo de juego que ya conozco muy bien. Les va a dar igual cómo esté el campo. Ellos van a jugar el balón. A Imanol Alguacil le gusta el juego de toque. Contra eso, nosotros buscaremos hacerlo lo mejor posible y tratar de sacar el mejor resultado posible, que esperamos que sea la victoria», añade en ese mismo sentido.

La alta competencia en la portería de Zubieta fue le principal razón que motivó a Juanjo para salir con destino Gernika el pasado mes de agosto, buscando una «continuidad y unos minutos» que allí intuía que no iba a tener, algo que «para un portero es muy importante». «El Gernika me dio la oportunidad. Así que después de valorar la situación, decidí venir aquí y probar suerte», indica Garrancho.

Sin embargo, en la portería del Gernika se está dando una situación no demasiado habitual. Y es que tanto él como su compañero bajo palos, Jon Altamira, se han ido alternando para defender el marco blanquinegro. Garrancho se estrenó en la segunda jornada, tras resolverse el papeleo de su cesión, y aguantó en la puerta hasta la quinta, en la que los forales cayeron derrotados por 3-0 en Lezama ante el Bilbao Athletic. Le relevó Altamira, que disputó otros cinco partidos. Hasta el doloroso 1-3 frente al CD Vitoria en Urbieta. Y desde hace dos semanas, es el meta gipuzkoano el que está de nuevo bajo los palos gernikarras. En total, seis partidos de Liga para cada uno.

«El equipo no está sacando los resultados esperados, y cuando los resultados no vienen hay que hacer cambios. Y en ese contexto es normal que se cambie al portero, que se cambien jugadores… hay que probar diferentes cosas», señala Garrancho con total normalidad. «Lo hablé con el míster, y él me explicó que quería ir probando, a ver si esa confianza de un equipo que ya se conoce con su portero les podía dar un impulso para sacar puntos», argumenta antes de terminar indicando que «había que buscar una solución, y al final es Urtzi quien decide».

Con Altamira asegura mantener una «muy buena relación, los dos queremos lo mejor para el equipo». También con el resto de compañeros. Está integrado totalmente en el día a día en Gernika, puesto que vive en la Villa Foral, compartiendo piso con Kevin Calle. «Aquí la gente es muy agradable, todos se te acercan a hablarte… es muy familiar», destaca el meta. En el apartado personal, se encuentra muy a gusto. Muy disciplinado, Juanjo Garrancho compagina sus estudios a distancia de Magisterio Infantil con el trabajo en el gimnasio y los entrenamientos, donde sale a relucir su carácter. «La exigencia personal mía es intensa. Me intento exigir cada vez más, y veo que estoy sacando resultados. Allí en la Real, es un lugar donde te exigen y tienes a la gente muy encima, y aquí igual no vives tanto eso. Pero desde la propia exigencia mía, creo que estoy progresando y que estoy creciendo como portero, que es el objetivo final cuando se busca una cesión. Intentar ser el mejor que puedas», afirma.

El 'problema' está en esa falta de resultados del equipo, una dinámica que se alarga ya demasiado en el tiempo y que tiene al Gernika como colista del grupo. «Vemos que nos está costando sacar una victoria, conseguir esos 3 puntos que en el momento en el que lo logremos todo va a venir acompañado y vamos a pegar el tirón para arriba», declara con convencimiento.

Del tartán a los palos

Algo que no todos conocen en Gernika es el pasado de Garrancho como atleta. Hasta 2016, el joven cancerbero compaginaba su trabajo en Zubieta y los partidos con las pistas de atletismo. Y vaya si lo hizo bien, que logró tener un palmarés más que interesante: Campeonatos de España en 60 y en 110 vallas, medalla de oro en los Juegos de la Juventud, en los Trials de Baku… «Es un deporte que he vivido desde pequeño con la familia, y que he tenido la suerte de que se me daba bien. Mientras pude, llevé los dos deportes adelante. En el momento que me tocó decidir, aposté por el fútbol», confiesa. Esos éxitos y esas participaciones internacionales lejos de los campos de fútbol le proporcionaron a Garrancho «muchas experiencias. Ir con la selección a China, a Azerbayán… conseguir allí una medalla de oro fue una emoción muy grande». De hecho, no descarta regresar algún día a las pistas, puesto que «como se suele decir, el buen atleta sale a los 28 años. Así que si me retiro del fútbol, siempre tengo la opción de volver».