La arenga más especial

Jugadores y aficionados, dentro del vestuario del Gernika. / Iñigo Otazua

Familiares, amigos y aficionados del Gernika accedieron al vestuario para dar ánimos a los suyos antes del choque contra la Real B, que supuso la primera victoria de los forales en Liga

FERNANDO ROMEROGernika

El pasado sábado, el Gernika demostró que es un club especial. Una familia, como tantas y tantas veces repiten tanto jugadores y cuerpo técnico como los aficionados blanquinegros. En los prolegómenos del encuentro se vivió un momento muy especial dentro de la caseta del equipo foral. Buscando un aporte extra de motivación, gracias a una iniciativa impulsada por los capitanes, un grupo familiares y amigos accedieron al interior del vestuario para animar a los suyos en post de esa ansiada victoria que se resistía y participar en la arenga previa de Urtzi Arrondo. La comunión fue absoluta.

El técnico de Beasain lanzó un breve pero emotivo mensaje en el que apelaba al orgullo y a esa unión de la que siempre hacen gala. «Mirad que familia más grande somos. Solo hace falta ver cuántos estamos aquí. Somos una familia enorme. Todos los que están aquí son el motor de nuestras vidas. Los que nos ayudan a disfrutar, pero también en los malos momentos, cuando caemos, nos ayudan a mantenernos en pie. Han venido a apoyar, estamos apoyados por todos. No solo salimos a jugar once, salimos a jugar todos. Tenedlo claro, dentro de dos horas cuando volvamos a mirarnos a la cara, estaremos orgullosos del partido que hemos hecho», proclamó antes de que todos estallaran en aplausos.

El ejercicio motivador funcionó a la perfección. El equipo salió enchufadísimo a disputar un duro encuentro ante el filial txuri urdin, un rival que la campaña pasada se impuso con autoridad por 0-4 en Urbieta. Pero en esta ocasión la historia fue bien distinta. El trabajo de los forales, alentados desde la grada por los suyos, tuvo su recompensa en el minuto 67 cuando el capitán Lander Torrealdai enviaba al fondo de la portería un buen centro de Larruzea. En la celebración, gestos de rabia contenida que dejaban claro que por fin el día había llegado. El Gernika, merecido acreedor como en tantas otras jornadas atrás a la victoria, esta vez sí pudo celebrarlo. Tras el pitido final, abrazos y caras sonrientes. La pesada losa que habían llevado a cuestas durante doce jornadas se había esfumado.

Urtzi Arrondo, que tuvo que vivir buena parte de la segunda mitad desde la grada por una expulsión más que rigurosa, quiso mostrar en redes sociales tras el encuentro todo su agradecimiento. «Lo hoy vivido ha sido verdaderamente especial. Uno de esos momentos mágicos que te da la vida. Es un placer formar parte de esta familia que es el Gernika. Gracias a todos los que han hecho posible que lo de hoy sea inolvidable», lanzaba. Al igual que él, numerosos miembros de la plantilla y aficionados llenaron la red de mensajes de ánimo y gratitud.

Comienza ahora un nuevo viaje para un Gernika liberado de la presión que le atenazaba sobre el terreno de juego. El camino no será fácil, pero el primer paso ya está dado. Como señalaba el propio Arrondo, «próxima parada, Anduva».