Altamira: «No estaba siendo ni la mitad de portero que puedo ser»

Jon Altamira, con Urtzi Arrondo en su 'despedida' del equipo antes de operarse./Gernika Club
Jon Altamira, con Urtzi Arrondo en su 'despedida' del equipo antes de operarse. / Gernika Club

El cancerbero gernikarra pasó hace un mes por el quirófano para operarse de los problemas de hombro que acarreaba desde hace ya tiempo

FERNANDO ROMEROGernika

Las lesiones son algo que marcan y que pueden llegar a condicionar la vida de un futbolista de manera importante. Más aún cuando se suceden en el tiempo y no dejan al deportista rendir al nivel deseado. Es el caso de nuestro protagonista, el meta del Gernika Jon Altamira. O mejor dicho, el cancerbero 'sin equipo' puesto que el club foral se vio obligado a dar de baja su ficha federativa para poder incorporar a Diego Carrio en el mercado de invierno. El curso pasado, unas molestias en la espalda le apartaron durante mucho tiempo del arco blanquinegro. Y esta campaña, unos problemas en el hombro derecho que se extendían ya demasiado en el tiempo han sido el motivo por el que Altamira, con presencia casi testimonial este temporada -solo 6 partidos-, terminó pasando por el quirófano hace ahora un mes. Por delante, una larga recuperación, aunque confía en estar plenamente recuperado para la volver al equipo en la próxima pretemporada.

- Lo primero de todo, ¿cómo se encuentra?

- Pues muy aburrido, pero no me queda otra. Ha pasado ya un mes desde que me hicieron la operación, y todavía me quedan 10 días más con el brazo en cabestrillo. Luego ya, empiezo con la rehabilitación. Me han puesto un tornillo en el hombro para sujetar los músculos del bíceps en la inserción en el hombro. El cirujano me comentó que me iba a poner dos, pero al abrir vio que no estaba tan mal como él pensaba y al final fue solo uno.

- En un principio, se optó por la cautela, pero al final no le quedó más remedio que pasar por quirófano.

- Sí, porque tenía el cartílago del hombro roto por varios sitios. Lo tenía ya tocado desde hace dos años, casi tres, pero con infiltraciones de corticoides tiraba para delante. Pero ahora, como estaba roto por varias partes, ya no me hacían nada. Había que pasar sí o sí por quirófano. Yo lo intenté, incluso entrenaba… pero no estaba siendo ni la mitad de portero que puedo ser. Me tiraba con miedo, no arriesgaba…

- Y ahora, a trabajar poco a poco en el largo proceso de rehabilitación.

- He tenido el brazo en cabestrillo sin ningún movimiento durante tres semanas, ahora son otras tres con cabestrillo pero con rehabilitación pasiva, que es en el proceso que estoy. Y al de seis semanas me lo quitan y empiezo ya con rehabilitación y a hacer movimientos poco a poco. Para empezar a jugar otra vez son cinco meses. En principio, para julio, para la pretemporada del año que viene estaría recuperado. Tendré que ver cómo queda y valorar. El campo de Urbieta cada día está más duro para los porteros. Cada día cuesta más caer, y yo llevo yo muchos años ya (bromea).

Una cosa que tengo clara es que no tengo intención de ir a ningún otro sitio. A mí, el que me ha dado todo ha sido el Gernika. Ya voy para los 30 años, y no tengo intenciones de marcharme ni de buscar otro equipo. Mi objetivo es jubilarme aquí. Y luego si me puedo quedar y entrenar porteros, mejor que mejor.

- La temporada pasada tampoco tuvo suerte con las lesiones.

- El año pasado también estuve seis meses fastidiado con la espalda y también jugué muy pocos partidos. Fue por algo que tengo de nacimiento, con la última vértebra desplazada, que toca tendones… Eso este año no me ha molestado. Estuve pensando hasta en operarme, pero por la zona que es, que es complicada, dijimos que no.

- Me imagino que con muchas ganas de ir recobrando esa normalidad.

- Muchas. Yo ya quiero empezar a correr, a hacer cosas… porque al final, no puedo hacer gran cosa. En casa también soy un estorbo. No puedo hacer nada, ni conducir… He andado más por el pueblo este mes que en los últimos años. Me dedico a dar paseos de jubilado.

- Eso lejos de Urbieta. Porque cuando se acerca, se le ve sufrir en la grada.

- Es un suplicio, lo estoy pasando horrible. Al principio, bueno… pero ahora ya, con temor. Quedan nueve partidos, nos está costando ganar. Nos ganan pocos también, pero nosotros no ganamos. Llevamos 14 empates, y en muchos de esos partidos estábamos más cerca de ganar que de empatar. También nos cuesta marcar goles, y cuando los marcamos, como el otro día, nos los marcan también.

- Ese está siendo el lastre del Gernika esta temporada, que no terminan de caer los partidos de su lado.

- Eso por un lado. Luego, no tenemos una plantilla muy larga. Y las lesiones también cuentan. A nosotros nos perjudican mucho por eso mismo, porque no tenemos una plantilla larga. Y hay gente que lleva muchos partidos a su espalda, y trabajando por las mañanas. Y a esa gente al final se le acaba notando. Son gente que lleva muchos partidos, como Abaroa, Lander, Larruzea... que son el motor del equipo y ya llevan mucha carga.

- Pese a todo, siguen en la pomada y tienen la salvación a dos puntos. La clasificación está en un pañuelo.

- Lo estamos haciendo muy mal en cuanto a resultados, pero sí que es verdad estamos a dos puntos de la salvación. Este año estamos en el pozo, pero no recuerdo partidos de decir 'qué buenos son' , o que no ha habido nada que hacer, que nos hayan pasado por encima… Tenemos que intentar ganar dos partidos seguidos, que no hemos conseguido en todo el año. Cuanto antes lleguen las victorias, mejor.

- Uno mira el calendario, y al Gernika le queda jugar aún con todos los de arriba…

- Se nos bien encima viene un calendario de cuidado. De nueve partidos que nos quedan, seis son contra los seis primeros. Pero yo prefiero jugar contra esos equipos que, por ejemplo, los derbis, que todos estos años se nos han dado mal. Son partidos aguerridos, de mucho contacto, igualados... típicos de derbi. Estos otros equipos se nos han dado mejor. A ver ahora…

- ¿Algún consejo para sus compañeros, ahora que ve 'los toros desde la barrera'?

- A estas alturas, la mochila empieza a pesar. Pero tenemos gente veterana y que sabe manejar estas situaciones. Confiemos en ellos. Capacidad hay, ganas también… La gente tiene que estar tranquila. Tensión sí, pero hasta cierto punto. Hay que mantener la cabeza fría. De esto se sale. Por intentarlo, no va a quedar. En Gernika, los partidos que quedan van a ser un infierno para el equipo que venga.