Abaroa derrota al Bilbao Athletic

Los forales festejan uno de sus goles ante el Bilbao Athletic. /Maika Salguero
Los forales festejan uno de sus goles ante el Bilbao Athletic. / Maika Salguero

Un doblete del delantero da la victoria al Gernika y prolonga la sequía de los rojiblancos a domicilio

FERNANDO ROMEROGernika

Dos goles del lekeitiarra Mikel Abaroa, el segundo de ellos en la última acción del encuentro, le han dado la victoria al Gernika en el intenso derbi disputado en Urbieta ante el Bilbao Athletic. Un conjunto foral que jugó prácticamente toda la segunda mitad con un hombre menos por la expulsión de Gorka Larruzea pero que sacó a relucir toda su casta para doblegar a los cachorros. Los de Urtzi Arrondo encadenan de este modo su quinto partido consecutivo puntuando, y suman tres puntos muy importantes en la lucha por eludir la zona de descenso, de la que sale por el momento. Para los de Aritz Solabarrieta, mientras, esta es la quinta derrota seguida lejos de Lezama, lo que le deja en zona de nadie en la clasificación.

El choque se inició con un primer sobresalto tempranero en la portería defendida por Diego Carrio. Villalibre, en el minuto 2, estuvo a punto de anotar de cabeza desde la frontal del área pequeña, pero el meta foral atajó en dos tiempos su remate. Ese inicio fulgurante, y que podía hacer presagiar un encuentro dinámico y con ritmo, dio paso a una fase de juego lento y demasiado control. Los dos equipos parecían tenerse demasiado respeto.

2 Gernika

Carrio, Kevin, A. Larruzea, Koldo, Aimar, Lander (Lander, 81'), Enziondo (Gandiaga, 85'), G. Larruzea, Pradera, Abaroa y Parra (Arnáez, 55').

1 Bilbao Athletic

Hodei, Areso, Rojo, Nolaskoain, Murua (Arrieta, 78'), Vencedor, Larrazabal (Morcillo, 87'), San Bartolomé, Villalibre, Vicente y Benito (Iñigo Muñoz, 62').

goles:
1-0, m. 32: Abaroa; 1-1, m. 65: Villalibre; 2-1, 90+: Abaroa
árbitro:
González González (Comité Territorial Tinerfeño). Amonestó al local Kevin y el visitante Murua. Expulsó con roja directa al foral Gorka Larruzea.
incidencias:
900 espectadores en Urbieta

El Bilbao Athletic amasó más posesión, pero casi siempre lejos de zonas de peligro. El Gernika, voluntarioso como siempre, estuvo algo fallón en determinadas acciones, pero buscó con más asiduidad la meta rojiblanca. A los 10 minutos, Enziondo se animó con un disparo lejano que se le marchó desviado. Y en el 18 de juego, los blanquinegros sirvieron al área una falta desde el costado derecho, bastante cerrada buscando el segundo palo, pero el balón lo terminó atrapando Hodei Oleaga tras tocar primero un defensor de cabeza.

A partir de ahí, llegaron los mejores minutos para el Gernika, que despertó a la repleta grada de Urbieta. Pradera, tras recoger un regalo de la zaga bilbaina, perdonó lo que pudo haber sido el primer tanto del encuentro en un mano a mano con el guardameta rojiblanco, que le adivinó la intención. Y prácticamente acto seguido, fue Enziondo el que estuvo demasiado lento dentro del área a la hora de recortar y armar el disparo en punto de penalti, dando tiempo a la defensa a reaccionar. En el 25', Pradera fue de nuevo protagonista al internarse en el área desde la izquierda. Se cerró demasiado sobre la línea de fondo tras recortar, y su disparo forzado lo detuvo Oleaga en dos tiempos.

El Bilbao Athletic tuvo una buena oportunidad cuando se cumplía la media hora del primer periodo. Villalibre arrancó por el carril zurdo y puso el centro a la frontal del área. El balón le terminó llegando a Larrazabal, cuyo disparo impactó en la espalda de un defensor foral, marchándose a saque de esquina.

Un par de acciones después, llegó el tanto para el Gernika. Parra condujo una buena transición ofensiva por su banda y cedió la pelota a Abaroa. El de Lekeitio enganchó un zapatazo desde más allá de la frontal que se coló por toda la escuadra, imposible para Oleaga pese a su estirada. La cuarta diana para Abaroa en esta campaña. Tuvo una opción más el Gernika antes del descanso, de nuevo por mediación de Enziondo. Su internada en el área acabó con un chut con la zurda al primer palo que no encontró portería.

En el inicio del segundo periodo, los cachorros tuvieron, como en el primero, una ocasión en los primeros compases. Benito cabeceó bombeado un balón que se acabó marchando desviado en segundo palo. En el 49', llegó la acción que marcó el devenir del encuentro. Gorka Larruzea vio la roja directa por una entrada abajo para frenar una salida veloz de los rojiblancos, una acción muy protestada por los locales. Con uno menos, Arrondo se vio obligado a recomponer el equipo, dejando a Pradera solo en punta de ataque y colocando dos líneas de cuatro para sostener el resultado.

Como era de esperar, el Bilbao Athletic tomó las riendas del encuentro en busca del gol del empate. Su dominio fue bastante claro, pero aún así no llegó a generar demasiadas llegadas de riesgo sobre la portería defendida por Carrio. La igualada llegó en el minuto 65. En una acción embarullada dentro del área, Villalibre aprovechó para cabecear un balón suelto. La pelota tocó en el larguero y rebotó sobre el césped. El colegiado, a instancias de su asistente, concedió gol entendiendo que botó tras la línea.

Los últimos 20 minutos del encuentro fueron un pequeño desmadre, en el que el Gernika dudaba entre irse a por la victoria o guardar el punto, frente a un Bilbao Athletic que no terminó de pisar el acelerador pese a estar con un jugador más. Asier Villalibre tuvo el 1-2 en sus botas en el minuto 83, pero Carrio salió rápido a taparle el hueco y le ganó en el mano a mano.

Pradera gozó de dos inmejorables ocasiones para dar el triunfo a los suyos al filo del tiempo reglamentario. En la primera, Arnáez salió veloz a la contra y le filtró el balón a la frontal del área, pero un mal control le impidió rematar con claridad. Y en la segunda, estuvo más listo que el defensor para ganarle la espalda y plantarse totalmente solo ante un Oleaga que parecía salvar los muebles para los rojiblancos con una gran intervención.

Sin embargo, en el último minuto del añadido, en la última acción de este derbi, apareció de nuevo Abaroa para controlar en segundo palo y rematar de una forma no demasiado ortodoxa, pero sí efectiva. El balón acabó dentro para jolgorio de los blanquinegros y desesperación de Solabarrieta y los suyos, sin tiempo siquiera para sacar de centro.