Gernika y Cultural mantienen sus apuestas

Urtzi Arrondo e Igor Núñez, técnicos de Gernika y Cultural. /F. Romero
Urtzi Arrondo e Igor Núñez, técnicos de Gernika y Cultural. / F. Romero

Forales y blanquiazules son los únicos equipos de la zona baja que no han cambiado a su entrenador

FERNANDO ROMERO

El fútbol es un deporte nervioso e inquieto en el que los resultados imperan prácticamente sobre cualquier otro aspecto. Y cuando estos no acompañan, la consecuencia suele ser siempre la misma: el relevo del técnico. Un movimiento al que los clubes recurren buscando un golpe de timón a una negativa dinámica, cosa que no siempre sucede. Esta campaña, existen ya varios ejemplos en este grupo II de la Segunda División B. De hecho, cuatro de los seis últimos clasificados han movido ficha en sus respectivos banquillos. Tudelano, Vitoria, Gimnástica e Izarra tienen nuevos capitanes al frente de sus naves. Solo resisten dos de los 'místers' que arrancaron el curso: Igor Núñez y Urtzi Arrondo, a los mandos de Cultural de Durango y Gernika.

Los rectores de forales y blanquiazules mantienen toda la confianza en sus técnicos, en una apuesta firme por mantener una idea en la que se cree a pies juntillas y con la que irán hasta el final. Cultural y Gernika, con matices, son clubes con características similares, con una filosofía y un modo de ver el fútbol muy particular. Competir con plantillas compuestas de forma mayoritaria por jugadores de la casa, del pueblo, con alguna pincelada externa pero que no tarda en convertirse en uno más de la familia, es un auténtico reto en un fútbol que cada vez tiende más a la 'pseudo profesionalización'. Son compañeros dentro y fuera del vestuario, lo que hace que la unión del grupo sea mayor si cabe. Una circunstancia que beneficia también a quiénes se encargan de colocar y dirigir las piezas sobre el tapete.

Para la Cultural de Durango la temporada está siendo dura. Ya se sabía que podría suceder, pero no de forma tan cruel. Buenas sensaciones, buen juego, pero escasos resultados. Igor Núñez, en su cuarta campaña al frente del primer equipo durangarra, la sexta en el seno del club de Tabira, vive su primera experiencia en el fútbol de bronce. Pese a estar en zona de descenso desde el inicio del curso, en ningún momento se ha dudado de él ni de su propuesta. Aquella con la que lograron el ascenso y con la que van a pelear hasta el final por mantenerse en la categoría en éste su año del centenario.

En Gernika, Urtzi Arrondo llegó este pasado verano para sustituir al Jabi Luaces tras la mejor temporada de los forales en Segunda B. También es la primera ocasión que el técnico dirige en la categoría, tras acumular varios años exitosos en su Beasain natal. Y el año no está resultando nada sencillo, con los blanquinegros viviendo en el filo de la navaja desde el inicio, con sentimientos contrapuestos. Satisfechos con el juego y el sacrificio del grupo, pero no con los réditos obtenidos.

Los relevos

Núñez y Arrondo son los únicos entrenadores que resisten en ese furgón de cola que ha visto cómo en el resto de banquillos se han incorporado caras nuevas. El primero en hacerlo fue el Tudelano. A primeros de noviembre, con solo 11 jornadas disputadas, el club navarro decidió cesar a Iñigo Valencia, cuando el equipo era 17ª con 9 puntos. Le sustituyó un hombre de la casa, José Mari Lumbreras, que en los diecisiete encuentros que lleva al mando ha logrado 22 puntos más, para un total de 31. El Tudelano es decimoquinto, con solo 3 de ventaja sobre el Gernika, en puesto de play-out.

En el mes de enero, tras el parón navideño, fue el CD Vitoria quien decidió prescindir de Igor Gordobil para darle el mando a Iban Fagoaga. Con el primero, el filial del Eibar era penúltimo, tras solo 3 victorias en 20 partidos. Con el segundo, apenas ha podido subir un peldaño y sigue metido de lleno en el descenso.

Idéntica situación atraviesa la Gimnástica de Torrelavega, el penúltimo en la tabla con 24 puntos. En el caso de los cántabros, el cambio de técnico se produjo hace un mes, tras la jornada 24. Pablo Lago dejó el equipo con 19 puntos. Damián Mori solo ha podido sumar cinco más en cuatro partidos al frente de los gimnásticos.

El último en mover ficha ha sido el Izarra, que esta semana ha decidido poner fin a la etapa de Rodrigo Hernando al frente del equipo. Tras 28 jornadas, los navarros encaran el tramo final de competición con 28 puntos, también en zona de descenso. El nuevo técnico es Diego Martínez, con quien buscan un revulsivo para este tramo final del campeonato.

Movimientos obligados en los filiales

Otros tres clubes, en este caso tres filiales, han vivido cambios en sus banquillos, aunque en los todos ellos por 'causas de fuerza mayor' originadas en sus primeras plantillas. En el Bilbao Athletic, Aritz Solabarrieta llegó para sustituir a Gaizka Garitano, que dio el salto al primer equipo para suplir a Berizzo. Al otro lado de la A8, la Real Sociedad B también tuvo que modificar sus planteamientos iniciales. Imanol Alguacil se vio obligado a asumir de nuevo el mando de la Real Sociedad, por lo que Aitor Zulaika regresó igualmente al banquillo de los potrillos.

En el Sporting de Gijón, más de lo mismo. La salida de Rubén Baraja propició el ascenso de José Alberto para comandar a los asturianos. Ismael Piñera llegó para asumir la dirección del filial asturiano, que está en caída libre. Sorprende la situación del Sporting B, que la temporada pasada concluyó en segunda posición. En la actual, tras un inicio titubeante, se acercó a la zona de play-off, como se esperaba de ellos. Sin embargo, está inmerso en una negativa racha en la que encadena nueve encuentros sin ganar. Y solo ha logrado imponerse en dos de los últimos quince duelos. Una situación que le ha llevado a ver muy de cerca la zona caliente de la tabla. Con 32 puntos, solo está 4 por encima del play-out, que ocupa precisamente el Gernika. Los rojiblancos serán, asimismo, el próximo rival de la Cultural de Durango, que intentará ahondar en la crisis asturiana para sacar réditos que le ayuden a salir del farolillo rojo.