Unai Vencedor se queda solo

Unai Vencedor se queda solo

Las graves lesiones de Sancet y Baqué, ambos con rotura de ligamento, dejan al futbolista criado en el Santutxu como único mediocentro en la maquinaria del líder Bilbao Athletic

JAVIER BELTRÁN

El ancla del Bilbao Athletic desde que arrancó la Liga es Unai Vencedor. Maneja los tiempos como si fuera un veterano, contemporiza o acelera el juego al primer toque, con colocación y una limpieza propia de cirujano. Un futbolista, de solo 17 años (15-11-00), que en apenas cinco partidos se ha quedado sin sus dos socios principales, sin Sancet y ahora sin Baqué, ambos han sufrido sendas roturas del ligamento cruzado anterior. El volante, criado en la cantera del Santutxu, ha llamado la atención también a clubes externos, pero es consciente que este primer año se debe foguear en Segunda B antes de dar un salto cantado en el Athletic, donde en su posición hay overbooking.

Primero cayó en Tanos, ante la Gimnástica de Torrelavega, Oihan Sancet, el compañero de fatigas de Vencedor impulsado desde el Juvenil de Honor, con etiqueta de titular y de promocionable para Berizzo. El mediapunta navarro, un 'box to box' de libro, estaba destinado a debutar con el primer equipo. Ya había marcado al Tudelano en su estreno en Segunda B. Una lesión en el ligamento cruzado y en el menisco interno retrasa su imparable impulso.

Ante el Gernika, el sábado le tocó a Iñigo Baqué. Había disputado todos los minutos, pero el 'descenso' de Nolaskoain le mandó al banquillo ante los de la villa foral. Sin embargo, Garitano le colocó sobre el césped el segundo acto por indisposición del central guipuzcoano y a los 18 minutos se lesionó. Se tuvo que retirar del rectángulo de Lezama cojeando y visiblemente preocupado. «Puede ser grave», deslizó Gaizka Garitano. El parte inicial indicaba un «mecanismo de entorsis en la rodilla derecha. Pendiente de exploraciones complementarias para determinar el alcance de su lesión». Pues bien, esta mañana se ha confirmado el peor de los presagios, como sucedió con Sancet y también con Maite Oroz. «Rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. En los próximos días se realizará una consulta para valorar la reparación de dicha lesión mediante cirugía artroscópica».

Una segunda baja segura tras Sancet en el triángulo inicial en las preferencias del míster para el centro del campo. Unai Vencedor se queda solo. La magia de Sancet y la brega y sentido táctico de Baqué, que estuvo cedido en el Amorebieta hace dos años y que el Barakaldo solicitó en verano, permanecen en la enfermería. Al mismo tiempo, Garitano esquivó la pregunta de si seguirá Nolaskoain a sus órdenes: «No sé, no sé, depende del entrenador del primer equipo». Baqué había encajado la suplencia como pudo: «Normal que se enfaden. Si buscara un novio de mi hija sería Baqué. Es un chaval fenomenal, con una progresión terrible», señalaba el técnico de Derio, que ya había dejado claro que el durangarra era de su cuerda y de hecho impidió su cesión en agosto.

Ahora el técnico del filial, flamante líder del Grupo II con 13 de 15 puntos, y mejor equipo de la categoría, debe recomponer su sector de creación sin dos piezas fijas, a expensas del polivalente Nolaskoain y repasando su fondo de armario. Debe ser el momento de Víctor San Bartolomé, un espigado mediocentro al que las lesiones le han mermado en los últimos meses. Ya está recuperado y actuó unos minutos en la victoria en Sarriena ante el Leioa. Se trata de una de las apuestas de Lezama, que fuera internacional Sub'18, al que solo le falta soltarse. Antonio Salado debe dar también un paso adelante, lo mismo que Oier Zarraga. Iñigo Vicente echará un cable unos metros más retrasado, mientras que tirar del Basconia tampoco es descartable ante esta inesperada eventualidad. La maquinaria del Athletic 2.0 no puede cesar.