El hombro frena a Víctor San Bartolomé

San Bartolomé, en el choque ante el Izarra en Lezama. /Fernando Gómez
San Bartolomé, en el choque ante el Izarra en Lezama. / Fernando Gómez

JAVIER BELTRÁNBilbao

Mientras algunos de sus compañeros del Bilbao Athletic se ejercitaban en la sesión del martes con la primera plantilla, Víctor San Bartolomé lo hacía en solitario, en paralelo, en el Campo 4, con el readaptador del filial. El mediocentro, que se perdió el envite ante el Sporting B del pasado domingo en Lezama, donde se esfumaron con la derrota los anhelos de playoff, después de ser titular en Langreo, purga una lesión de hombro. Una contingencia que le ha obligado a parar después de ser uno de los activos principales de Aritz Solabarrieta.

San Bartolomé, cosecha del 99, había descollado este curso sin que las dichosas lesiones le laminaran como en otras temporadas. De hecho, ingresado en Lezama desde Alevines procedente del Pauldarrak barakaldés, los problemas de espalda le lastraron tras ser campeón de Euskadi Sub-16. En una época clave a caballo con el Basconia, apenas disputó quince partidos en dos campañas entre el Juvenil de Honor y el segundo filial rojiblanco.

El centrocampista de Barakaldo pasa por ser una de las apuestas principales de la cantera de Lezama. Se depositan sobre San Bartolomé muchas esperanzas, por mucho que haya estado a la sombra de los más mediáticos Oihan Sancet y Unai Vencedor. Las lesiones prematuras y de gravedad de Baqué y del propio Sancet, ya felizmente recuperados de sus respectivas roturas de ligamentos, especialmente por parte del navarro, dejaron el camino expédito para que Víctor San Bartolomé destapara el tarro de las esencias este curso en el filial. El volante de Barakaldo, internacional en categorías inferiores con España, con la confianza de los dos técnicos, primero Garitano y después Solabarrieta, se ha ido creciendo y ha disputado este curso 28 partidos de los 35 disputados, con 4 goles, 21 de ellos como titular. Siempre con una buena nota, abarcando campo y bregando, dando la sensación de que no ha alcanzado, ni mucho menos, su tope. Ante el Calahorra no llega a tiempo para este fin de semana, aunque confía en acabar la campaña en el verde en los otros dos partidos que restan para bajar la persiana.

La llegada al área desde posiciones retrasadas por el pasillo central y el remate violento desde la frontal, amparado por su potente físico y enorme zancada, representan sus especialidades. No rehuye la pelea en la medular y dispone de calidad técnica para poder subir escalones en su carrera. La próxima temporada tiene contrato en el Athletic y seguirá como un pilar fundamental en el equipo de Joseba Etxebarria, en la que debe dar ese salto para calibrar su verdadero potencial.