Bilbao Athletic, blindaje, formación y competitividad

Bilbao Athletic, blindaje, formación y competitividad

JAVIER BELTRÁNBilbao

Un punto de los últimos siete desplazamientos despidió el año competitivo y casi la primera vuelta del Bilbao Athletic, que en su guarida de Lezama sí destila sensaciones placenteras. En el Stadium Gal, Mikel Orbegozo dejó sin botín al nuevo equipo de Aritz Solabarrieta, que ha cogido la montura del filial ante la promoción de Gaizka Garitano al primer equipo. Un puesto noveno, con 25 puntos, a siete del playoff de ascenso que cierra el asombroso Oviedo B, con margen de mejora.

Un filial rejuvenecido de saque este curso, con la generación del 2000 al abordaje (Sancet, Vencedor, Asier Córdoba) y la del 99, con galones (Víctor San Bartolomé, Vivian, Areso). Con esta coyuntura, Garitano encajó las piezas para aunar dos objetivos: formación y competividad, a las que se la ligado una tercera muy importante para un club singular como el Athletic, el blindaje. Una tercera pata imprescindible para que ninguno de los mejores jugadores se fuguen. Los cachorros, en su mayoría, tienen cláusulas entre los 8 y los 10 millones. Se antojan muy débiles, insuficientes como escudo sobre todo para el mercado inglés. Ibaigane ha blindado a Oleaga, Iñigo Vicente y Unai Vencedor, tres de los hombres con mayor predicamento, los dos últimos con 40 millones de cláusula disuasoria y etiqueta de pretemporada con el primer equipo para el mes de julio.

Una primera vuelta del Bilbao Athletic se ha visto laminada por el rosario de lesiones: Seguín, Gorka Pérez, Areso, Asier Benito, Iñigo Muñoz, Sancet y Baqué han ido desfilando por la enfermería, aunque se va recuperado efectivos. Sancet estaba llamado, sin duda, a capitanear al equipo, un todoterreno con etiqueta de Primera División. Su lesión de ligamento cruzado acaecida en Tanos ante la Gimnástica atraviesa (fue operado en septiembre) el ecuador de su readaptación.

Mención para Peru Nolaskoain, apareciendo en escena a caballo con el primer equipo, aunque de mediocentro y no con su improvisada posición de central que experimentó Berizzo. Destacan los 11 goles de Asier Villalibre, que se va cogiendo el tono tras un último curso de cesiones (Valladolid y Lorca) improductiva en Segunda, las siete asistencias y seis goles de Iñigo Vicente, el 'Mago' del equipo, la explosión de Gaizka Larrazabal por la banda derecha, con sus cinco asistencias, la personalidad de Unai Vencedor como ancla, y la irrupción de Víctor San Bartolomé, con mucha llegada, al rescate de las lesiones de Baqué y Sancet.

Los goles no han escaseado: 33 tantos que les lanza al segundo puesto de la tabla del Grupo II tras los 37 del poderoso líder Racing, aunque en el capítulo de tantos encajados, con 22, es superado de momento por hasta once contrincantes, que pueden presumir de menos balones alojados en sus redes. Solabarrieta asume la manija de una labor apasionante que no cesa en la maquinaria de Lezama, conjugando la promoción de algunos cachorros hacia la élite con alzarse lo más arriba posible. «Hay que tener la mirada lejana», reflexionaba el técnico ondarrutarra.

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