Jon Ander Felipe y Urko Arroyo, la cara amarga del fútbol

Jon Ander Felipe, en su etapa con el Bilbao Athletic./El Correo
Jon Ander Felipe, en su etapa con el Bilbao Athletic. / El Correo

Los dos exjugadores del Bilbao Athletic se han quedado sin equipo tras el cierre del mercado veraniego

JAVIER BELTRÁNBilbao

El persianazo al mercado veraniego se selló aparajado con dos exjugadores del Bilbao Athletic en la estacada. El portero Jon Ander Felipe, compañero de generación del 95 de Lezama de Álex Remiro, orillado en el Toledo, y el extremo Urko Arroyo, al que el UCAM le buscó sustituto. Es el otro lado del fútbol, el perfil más amargo, el que no se puede controlar y que a veces golpea con virulencia. Jon Ander se entrena de momento con Atangana e Iturrioz en la SD Leioa y Urko permanece en Murcia a la espera de acontecimientos.

«Acabado el mercado, no es fácil asumir que te quedas sin equipo, pero a los que no confiaron en mí, tranquilos que volveré con la ilusión intacta», lanzaba Jon Ander Felipe en redes sociales con cierta ironía fina. Guardameta que después de crecer en Lezama, ser cedido en la SD Amorebieta ante la competencia de Kepa Arrizabalaga y Alejandro Remiro, disputó en Segunda División diez partidos con Ziganda en el banquillo. Después pasó por el CD Vitoria, filial del Eibar, siendo cedido a UD Logroñés y Llagostera antes de recalar en el Toledo, donde la pasada campaña se puso los guantes nueve veces en partidos de Liga. «Al final ves que no han contado mucho contigo y por eso solté ese tuit», aclara a EL CORREO el portero de Romo.

El arquero ha sentido más que nadie la manida soledad de un puesto ingrato, diferente al resto. Pero amenaza con volver a volar bajo palos. Arrestos no le faltan. Lo que le enseñó Armando Ribeiro en el Athletic permanece. A sus 23 años, Jon Ander Felipe es joven y atesora condiciones. Ahora busca un destino adecuado mientras se entrena en las filas de la SD Leioa de Jon Ander Lambea: «Si pierdes la forma, estás muerto», subraya convencido. El hecho de que disponga de ficha profesional y abonada le habilita en poder encontrar acomodo «en cualquier momento», apunta para navegantes. Alguna lesión o bajada de rendimiento de algún portero le podría servir, o una experiencia en el extranjero, que no descarta.

En Toledo se cerró una etapa. «No me dieron ninguna opción, acababa contrato y nada», señala Jon Ander Felipe sobre su salida de El Salto del Caballo, consciente de que «en casi todos los equipos en los que he estado no he jugado casi. En el filial rojiblanco actuó en cinco partidos «y ascendimos», acota satisfecho. En Segunda, hasta diez envites en la elite supliendo a Remiro: «Y cuando jugué lo hice bien. Después, ante el Mallorca me quitaron y me mosqueé», subraya.

Acabó su ligazón en el Athletic y marchó al Eibar con contrato por dos años. «Pero mal, el capitán (Miguel Martínez de Corta) era fijo», explica acerca de su cesión en Las Gaunas. Se lesionó el hombro, operación y dos meses en talleres, con nueva cesión en Llagostera. Demasiados bandazos.

En Toledo, no obstante, se sintió «muy bien», pero Alcolea rentabilizó más los minutos bajo palos. «Empecé jugando, y después me quitó Onésimo. Jugué cuatro partidos y me volvió a quitar». Ante el Dépor B un planchazo le orilló durante tres meses sin poder tocar el balón. Total, balance de 9 partidos en Toledo. Ahora, nuevo escenario: Ya no es sub-23 y Jon Ander es consciente de que en Segunda B «los equipos buscan un senior con 200 partidos o un sub-23 cedido», desliza sincero. Por ello, insiste en que todo gira en torno a que «alguien te conozca y confíe en ti». Sobre el 'caso Remiro' pasa de puntillas: «No sé que ha pasado, es cosa de ellos y deben tratarlo», despeja.

Descarte de última hora

Paralelamente, Urko Arroyo, de 31 años, y el UCAM Murcia llegaron a un acuerdo por el que el futbolista dejaba de pertenecer a la disciplina del primer equipo sobre el bocinazo del mercado de fichajes de agosto. El club le deseaba «la mejor de las suertes en su futuro profesional y personal». Lo cierto es que el extremo de Ibarrekolanda tenía la promesa de que seguiría en la plantilla, pero a última hora fue descartado para habilitar su ficha para Juanjo Collantes, procedente del Elche. «Primero me dijeron que sí y luego que no», lamenta Urko.

La decepción, lógicamente, fue tremenda para un jugador curtido en mil batallas, superadas un par de lesiones graves con una entereza a prueba de bomba y con una hoja de servicios amplia donde ha trazado diagonales y requiebros.

Un trotamundos que ha pasado por Barakaldo, San Roque, Amorebieta, Toledo, Jaén, Lleida y Lorca antes de su última escala en el UCAM. Había debutado con 18 años con el Athletic ante el Valencia a las órdenes de Javier Clemente. Dos años más tarde, Caparrós le reclutó para el Sánchez Pizjuán en su segundo y último partido como león. Pero pertenece al pasado. El fútbol tiene poca memoria.

En el UCAM había disputado el curso pasado 31 partidos, 21 como titular, y en la pretemporada había anotado tres goles, pero a Munitis, el técnico cántabro, parece que no le bastó. «Estoy haciendo la mudanza y esperando equipo», confiesa Urko Arroyo, un chico siempre optimista y con ganas de que este inesperado paréntesis sea mínimo.

Pese a que en España el mercado veraniego se ha cerrado, quedan resquicios y destinos en el extranjero. De hecho ya estuvo hace un par de años a punto de enrolarse en la liga de Tailandia.

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