El undécimo asalto fabril a Segunda

El undécimo asalto fabril a Segunda
Jordi Alemany

El Barakaldo espera correr esta vez mejor suerte que en sus diez anteriores intentonas. La primera, en una liguilla en 1993; la última, hace tres años frente al Lleida

LAURA GONZÁLEZBarakaldo

Casi cuatro décadas. Ese es el tiempo que ha pasado desde que el Barakaldo abandonara la división de plata. Fue en 1981, con Mané en el banquillo, en la trigésima campaña de la historia del conjunto fabril en Segunda. Desde esa despedida, hace tanto tiempo, y hasta ahora, serán once las veces que el cuadro gualdinegro intente subir ese peldaño que tanto se le ha resistido. Hace tres años, el Lleida le despertó del sueño en la primera eliminatoria, en la temporada de los 80 puntos. En esta ocasión, afición y jugadores del conjunto vizcaíno confían en que el Hércules, al que se medirán este domingo en Lasesarre (18 horas), el primero de los tres rivales a los que tendrán que hacer frente para lograr el preciado botín, sea el trampolín hacia la gloria.

Ante el conjunto alicantino ya se vieron las caras en la temporada 2001-2002, en la que el Barakaldo logró el liderato del grupo. Por aquel entonces las plazas a Segunda se disputaban en una liguilla, en la que empezó perdiendo por la mínima ante el Terrasa. Cerró la fase precisamente con un triunfo ante el Hércules en la Ciudad Deportiva de San Vicente, mientras se construía el nuevo Lasesarre, pero después de encadenar tropiezos ante los catalanes y el Ceuta, por lo que ya no tenía nada que hacer. Un año después lo volvió a intentar, tras quedar segundo de grupo, pero corrió la misma suerte, logrando solo una victoria ante el Pontevedra en los seis encuentros disputados frente a los gallegos, el Ciudad de Murcia y el Castellón. 

Antes, entre 1993 y el 2000, volvió a probar suerte otras seis veces. La primera fue dos años más tarde de la implantación de la fase de ascenso. Antes, el pasaporte a Segunda lo obtenía el campeón de cada grupo. En esa ocasión pasaron por el feudo fabril Granada, Getafe y Real Murcia, obteniendo el billete este último, aunque perdió en su duelo en tierras vizcaínas, sin esperanzas ya para los locales. En la siguiente campaña, con Ricardo Moreno en el banquillo, el Barakaldo volvió a presentar su candidatura al ascenso, pero de nuevo se estrenó con un tropiezo ante el Levante en casa. Ante el Salamanca sumaron un empate y una victoria, antes de sufrir un severo varapalo en su visita a Las Palmas (6-1). A partir de 1997 lo intentaron cuatro veces seguidas. En la primera de ellas, con Koldo Aguirre, firmaron la última plaza de la liguilla, en la que también estaban el Elche, Córdoba y el Dépor B. En 1998 fue la primera vez que el Barakaldo empezó con buen pie sus duelos en el play-off, tras ser campeón de grupo. Se deshizo por la mínima del Espanyol B y venció al Recre, pero una derrota de nuevo ante el filial coruñés y otros dos empates le mantuvieron en la categoría de bronce. 

A tan solo un punto en el 2000

Un año más tarde se quedó a tan solo un triunfo del Getafe, quien se llevó el premio, pero cuando más cerca estuvo el Barakaldo de lograr la machada fue en el 2000, con Peio Aguirreoa en el banquillo. Tan solo le separó un punto de la Segunda División, tras vencer los tres partidos en casa ante el Ferrol, Ceuta y Granada. Fuera, cosechó el mismo número de derrotas. También dolorosa fue la antepenúltima intentona, ésta ya con el formato actual, con duelos directos a doble partido. El Barakaldo, dirigido por 'Rocky' Liceranzu, había logrado la tercera plaza, empatado con el Zamora. En el primer cruce por un billete a la categoría de plata claudicó ante el Girona. En Lasesarre no se había movido el marcador y en Montilivi, Germán Beltrán, ahora segundo entrenador de los fabriles, lo tuvo en sus manos, pero falló un penalti, llevándose más tarde el partido el conjunto catalán (2-0). Las lágrimas de Beltrán lo dijeron todo, el mismo jugador que había propiciado la presencia del Barakaldo en dicha promoción protagonizando una remontada sobre la bocina ante la Ponferradina. Ahora, desde el banquillo, tratará de enmendar la historia gualdinegra.