Prueba de fuego para el Barakaldo

Prueba de fuego para el Barakaldo
Mireya López

«La ambición tiene que ser nuestra seña de identidad», apunta Larrazabal

PERU OLAZABALBarakaldo

Hay partidos en los que están en juego más que tres puntos. El próximo duelo que tendrá que afrontar el Barakaldo se trata de una de esas citas marcadas en rojo en el calendario. El cuadro fabril visita el feudo del Langreo (domingo, 17:00). Los asturianos son sextos y están a seis puntos de la cuarta plaza que ocupan los gualdinegros, que otorga la oportunidad de disputar los play-offs. Ganzábal será el escenario de uno de los encuentros más determinantes para los pupilos de Aitor Larrazabal, que son conscientes de la dificultad que entraña el choque. El entrenador de los de Lasesarre proclama que «la ambición tiene que ser nuestra seña de identidad en este partido también».

El Langreo es un recién ascendido que, junto a su vecino el Vetusta, están resultando ser los equipos revelación del grupo. Son sextos y séptimos en la tabla, igualados con 42 puntos y con el objetivo claro de tratar de alcanzar los play-offs. La pasada jornada, el equipo de Hernán Pérez se enfrentó a la Cultural de Durango, ante la que cayó derrotada en Tabira por 1-0. Un tropiezo del que a buen seguro querrán desquitarse. Sin embargo, hace dos semanas lograron alzarse con el triunfo frente al Racing de Santander en el Nuevo Ganzábal por 2-1, convirtiéndose así en el tercer conjunto que logra derrotar al líder.

El conjunto fabril también viene de recibir un duro golpe tras empatar ante el Vitoria en Lasesarre (2-2). Se les escaparon dos puntos en la recta final en un encuentro que dominaron con autoridad. «Hicimos, por fases, uno de los mejores partidos de la temporada. Sin embargo, no tuvimos la capacidad de cerrar el resultado, como en otras ocasiones», lamenta Aitor Larrazabal. El técnico de los gualdinegros cree que este empate se debe a que «no estábamos mentalizados de que podíamos sufrir, nos fijamos más en hacer el 3-0, en el poder ofensivo y disfrutar del partido». Ahora queda «levantarse y seguir caminando», relata.

La prueba que tienen ahora por delante los gualdinegros es de gran exigencia. Acuden a un estadio en el que solo el Mirandés (0-1) y el Sporting de Gijón B (0-2) han logrado alzarse con el triunfo. En un total de trece encuentros, han ganado nueve, han empatado dos y han perdido en estas dos ocasiones. Además, acumulan seis enfrentamientos consecutivos en casa saldados con victoria. «Han fallado muy poco en casa, es uno de los campos más difíciles de la categoría, sobre todo porque juegan muy bien y les da resultados», apunta Larrazabal. El técnico cuenta con la disponibilidad de toda su plantilla, excepto con Álvaro Arencibia, que sufre unas molestias en su cuadrado lumbar.

Asimismo, el Langreo en su feudo es el conjunto que menos goles encaja del grupo, junto al Racing de Santander y el Logroñés, con solo seis tantos en contra. El míster de los fabriles coincide en que «son totalmente fiables en el apartado defensivo», pero se muestra esperanzado en este aspecto, mostrando que «dos jugadores se han estrenado en los últimos partidos -Álvaro Barbosa y Raúl Hernandez- y nos queda seguir en esta dinámica de hacer gol».

El entrenador de los gualdinegros señala que los asturianos «tienen un intervalo entre juego directo y juego combinativo interesante y nos va a poner las cosas muy complicadas», «tenemos que competir como el mejor de nuestros días», añade. No obstante, incide en que deben hacerse valer también contra los conjuntos fuertes del grupo para optar a los ansiados play-offs. «Es en estos campos donde tenemos que demostrar que el equipo compite bien para seguir teniendo acceso a los puestos de privilegio», manifiesta.